icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon
El Relevo

El Relevo

Autor: S. Mejia
icon

Capítulo 1 El Vacío entre las Palabras

Palabras:1251    |    Actualizado en: 09/02/2026

francés de trescientos euros y el rastro metálico del champán helado. Para Elena Casal, ese olor era la esencia misma de su padre. Un

construyendo una vida de hormigón y cristal, lejos de las metáforas y las intrigas de la industria editorial, p

, inclinándose hacia ella. Marcos llevaba veinte años siendo la sombra

"genera expectativa" -respondió Elena con una ir

edadora de siempre: los hombros relajados, la barbilla ligeramente alzada, sosteniendo una tablet en lugar de una copa de cristal. Adrián no estaba allí para celebrar; estaba allí para auditar. Como

saludo silencioso y gélido. Sabía algo.

A sus setenta y dos años, seguía siendo una figura imponente. Su melena plateada brillaba bajo los focos y su paso era firme, casi marcial. El

eles. Nunca los llevaba. Se jactaba de tener una memoria fotog

llenó el salón sin necesidad de esfuerzo-, es el

ia. Era una pulla directa a los "h

erras, a crisis económicas y a la tiranía de la inmediatez. En Editorial Legado, siem

a la erudición con la calidez humana. Durante quince minutos, construyó una catedral de ideas. Habló de la imp

jos de Julián. Su expresión era la de un entomól

la trayectoria no me pertenece a mí. Le pertenece a la persona que, en 1982, decidió que mi sueño de publicar libros de poe

bre de su madre, Marta. Era el ritual. El homenaje que Juli

ue una pausa un segundo

te honor a... -Juliá

ormarse. Se volvió denso. Elena vio cómo la mano izquierda de su padre, apoyada en e

antes chispeantes, se fijaron en un pu

costillas como un animal enjaulado. "Dilo, papá. Marta. Solo t

. Sus ojos se volvieron hacia la mesa presidencial, buscando a Elena. En ese segundo, ella no vio al gig

salió seca, genérica, desprovista del nombr

n. Fueron aplausos confusos, interrumpidos por susurros. El Rey de

ie. Se sentó y tomó una servilleta, doblándo

ico -balbuceó Marcos, inte

era ahora una cuchilla de hielo-. No veía

lena, poniendo una

sin aliento. -Estoy bien, Elena. No me analice

proyectó sobre la mesa. Adrián Varo estaba allí, co

que lo hacía doblemente peligroso-. Un discurso... revelador. Especialmen

su estatura, aunque Elena notó qu

n entrar a algoritmos en e

lián. Pero me parece que lo

stima en sus ojos, o quizás era simple anticipación. -Elena, q

una gala -respondió ella

darse la vuelta-. Las dos cosas

Elena miró a su padre. Julián estaba mirando su copa vacía, con una expres

teca de su padre se quemara mientras ella miraba desde la distancia. La estructura de Editorial Legado est

Obtenga su bonus en la App

Abrir