sta de Marí
curso patético. Mientras salía con él agarrándome del brazo, aún me pregu
Ni hacía falta. Cualquier sitio l
mos rumbo a un lugar que yo no conocía. Y
duró poco. Mi rabia no so
ncuentre -anuncié, fingiendo firmeza, aunqu
or el retrovisor, mirándome con
enos a ti -aclaré-
. Me giré hacia la ventan
follar, a follar bien rico y a entender que mereces sentir pla
tamente deseo de acostarme con alguien. Era necesidad de demostrarme a mí mis
yo estaba enamorada de él. No había forma d
staba al
ito un
dirección y una prome
tuvo frente a la disc
siquiera tra
ta -no pareció preo
a un amigo de Will, de esos con sonrisa fácil. Llevaba un traje oscuro y te
última hora. Consumición libre. Consideradlo vuestra noche de suerte... -hizo un gesto va
sonó como
i cegaban, música grave que daba la sensación de ser tragada po
asillo lateral y evaluó mi vestido como
vuelta
ra yo quien siempre le obedecía. Porque norm
con un corte preciso. Ajustó con cuidad
, ladeó la cab
o. Ah
, me sentí sexy. Tomé conciencia de mi propio cuerpo. No era fea. Tal ve
o natural para ser dise
e lo su
empre cr
o. Esperé la invitación, pero fue directo hacia Will. Los dos e
se fue con el moreno alto y absolutamente atractivo-. Y no olvides: la t
i nombre? ¿B
.. Solo yo pue
yo ni siqui
y b
e y durante dos segundos todo q
lguien-. Este sistem
wifi de panadería -r
bajaba demasiado fácil. Y el mundo se volvía cada vez más lento. Entonces lo sentí. No lo vi,
asiado guapo para ser real. Seguramente
lencio del final del invierno. La postura segura, el traje oscuro que me hacía imaginar qué
Era como si estuviera
e, para respirar mejor y tratar
nte triste y deprimida por no poder salir a la calle por el
e no me viste? -escuché la
nfrenté, lanzando toda la con
ás mirando así? -pregunté, c
saber que mañana no va
e
que creo que eres
a de su boc
rio? ¿P
capó. Lo juro, no lo planeé. De hecho, si hubiera podi
. Incluido el hecho de qu
y él lo siguió con esa sonrisa sarcástica de
ero él... él era el tipo de hombre que combinaba
ombre como tú a
idar de chicas borrach
omento, especialmente, iba lenta y no quería decir
d? -su aliento caliente en
ños caprichoso
ó una
ecta de decir q
toda prisa-. Cuido de los
cuello, haciéndome temblar-. Yo
Su perfume envolvente. El c
No importaba si al día siguiente despertaba y descubría que era feo y que todo
ir permiso y se inclinó, mi cuer
etros carraspeó, marcando prese
uedó la promesa susp
maldecía su propia existencia. Luego se
era se d
cuánto odiaba el invierno.
ya ni siquiera sabía org
irle: "Señor, yo también tengo un p
paté
/0/22469/coverbig.jpg?v=ef4782623aa6c70ce008c55aa4fe3cff&imageMogr2/format/webp)