icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon
Cinco años, un nombre olvidado

Cinco años, un nombre olvidado

icon

Capítulo 1 

Palabras:1305    |    Actualizado en: 24/12/2025

ecordar que era alérgica a los camarones. Brillaban en mi pasta, un cruel recordatorio de lo poco que yo existía en su mente, especialmente mie

a Daniela Herrera, una joven rubia, una delicada pulsera, una répli

ordó a ti -dijo él, c

él, con los ojos brillantes, y luego me

obre la inauguración de u

sotros. Es nuestro a

rzada que me suplicaba que le siguie

-susurré-. Y por ci

ecordar mi verdadero nombre, mientras Dani

s y confundidos,

e es... siempre ha sido... -Se qu

detalle trivial de la vida de Daniela, pero

ue me negara a disculparme con Daniela. Mi celular estaba muerto y trope

¿Por qué desperdic

una inquietud creciente bajo su ira, so

ítu

era alérgica a los camarones. Estaban ahí, brillando rosados en mi pasta, un cruel recordatorio de lo poco que yo realmente existía en su mente. Miré el plato, luego a Braulio, el hombre que a

voz de Braulio atravesó e

s, ahora tenían un destello de preocupación distante. Ni si

n la voz plana-. Sab

. Un rubor le sub

ompleto. Deja que te pida otra cosa. ¡Chef, otra pasta

o problema, el que se pudría dentro de mí, lo pasaba por alto cada vez. Llegaría un plato nuevo, pero mi apetito se

xico se difuminaban debajo de nosotros, un tapiz brillante que apenas noté. Braulio, como siempre, era un

ctamente hacia Daniela Herrera. Era joven, rubia y hermosa, envuelta e

ra una réplica de una que solía usar su abuela

ordó a ti -dijo él, c

, sus dedos trazando

las cosas más dulces. Sabe

un gesto familiar, uno que me hizo apretar la mandíbula. La forma en qu

jugando en sus labios. Un brillo triunfante y venenoso

a el próximo mes, Braulio -ronroneó-. ¿Recuerdas? Pro

io, negando

ía vendrá con nosotros. De hec

nces, con una sonrisa

s nuestra cena de an

, que suavizara la incomodidad. Pero yo ya estaba har

usurro, pero cortó el ruido festivo como un

o repentino fue ensordecedor, aplastante. Los ojos de

e qué hablas? Tu nombre es... siempre ha sid

Sofía". Cada vez, prometía recordarlo. Cada vez, lo olvidaba. Pero podía recordar el nombre de la maestra de kínder de Daniela, su tono de azul favorito, el s

una risita a

ndo dramática. Siempre te equivocas

o de socialités ricos y superf

ste 'Brenda' en la gala de beneficencia?

inter

edia andante de datos inútil

o parpadeo de calor se extinguía. Braulio vio mi rostro entonces, lo vio de verdad.

deó, tratando de alcanzarme-. No sé qu

í se había secado. No quedaba ira, solo un vacío dolo

ragándome el nud

sa, Braulio -dije,

viado, casi

mi amor.

a oportunista, dio

pasada? Te queda de camino, ¿verdad? -Lo miró ex

una pregunta sile

e alejé, pasando junto a ellos, hacia la sal

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Cinco años, un nombre olvidado
Cinco años, un nombre olvidado
“Recordaba el nombre de la mascota de su infancia, nuestro primer encuentro y mi extraña marca de té, pero durante cinco años, Braulio no pudo recordar que era alérgica a los camarones. Brillaban en mi pasta, un cruel recordatorio de lo poco que yo existía en su mente, especialmente mientras se reía con una rubia conocida al otro lado del salón. Se me revolvió el estómago, no por la alergia, sino por una enfermedad más profunda. Esa noche, en una fiesta en una enorme terraza, Braulio le entregó a Daniela Herrera, una joven rubia, una delicada pulsera, una réplica de la de su abuela, una historia que me había contado cien veces. -Daniela, esto me recordó a ti -dijo él, con voz suave e íntima. Ella sonrió radiante, inclinándose hacia él, con los ojos brillantes, y luego me lanzó una mirada triunfante y venenosa. Cuando Daniela ronroneó sobre la inauguración de una galería, Braulio se rio. -Sofía vendrá con nosotros. Es nuestro aniversario esa noche. Se giró hacia mí, con una sonrisa forzada que me suplicaba que le siguiera el juego. Pero yo ya estaba harta. -Se acabó, Braulio -susurré-. Y por cierto, me llamo Sofía. Parecía genuinamente perdido, incapaz de recordar mi verdadero nombre, mientras Daniela y sus amigos se burlaban de su olvido. Sus ojos, abiertos y confundidos, buscaron mi rostro. -¿Sofía? ¿De qué hablas? Tu nombre es... siempre ha sido... -Se quedó callado, genuinamente perdido. Un sabor amargo llenó mi boca. Recordaba cada detalle trivial de la vida de Daniela, pero ¿mi verdadero nombre? Era un espacio en blanco. Más tarde, me dejó tirada en una carretera oscura y sinuosa después de que me negara a disculparme con Daniela. Mi celular estaba muerto y tropecé, rompiéndome el tobillo. Mientras yacía allí, sola y herida, sollocé: -¿Por qué me quedé? ¿Por qué desperdicié cinco años con él? Braulio, mientras tanto, se alejó, con una inquietud creciente bajo su ira, solo para regresar a una escena espantosa.”
1 Capítulo 12 Capítulo 23 Capítulo 34 Capítulo 45 Capítulo 56 Capítulo 67 Capítulo 78 Capítulo 89 Capítulo 910 Capítulo 1011 Capítulo 11