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La Humillación de un Corazón

Capítulo 2 

Palabras:727    |    Actualizado en: 11/12/2025

lde

tada una vez más, mi paciencia, mi amor, mi dignidad, todo se iría con él. Juro que me iría de este lugar para si

Su cabello lacio, el traje algo arrugado, y una expresión de... ¿disculpa? ¿o fastidio? en su rostro. Hizo un sa

zó el sagrado rito. El incienso flotaba en el aire,

"¿Estás bien, amor? Siento la tardanz

, respondí, la fatiga de cinco años de humillación impreg

juro por los Antiguos" . Su pulgar acarició mi piel con una familiaridad que ya no sentía. U

se posicionó para realizar el gesto de unión, ese momento crucial en el que las almas se entrelazan para siemp

ca, su mano extendié

a exclamación. Mis ojo

estaba fija en algo detrás de mí, sus ojos abier

amente, su rostro pálido y contorsionado en una mueca de dolor exagerado. Mis labios se c

tigo en el silencio. Ya no había rastro de la promesa en sus ojos. "Matilde, yo... no puedo. Bella

ido, un compañero constante. Pero esta vez, vino acompañado

mi rostro. "Por supuesto, Eduardo. Tu prioridad debe ser la salud de Bella. Ella

. "¡Matilde, lo entiendes! ¡Gracias, gracias! S

ida de un sarcasmo que, al parecer, solo yo entendí

la ironía. "Volveré, lo prometo. Te traeré una flo

asta Bella. Se olvidó de mis gustos. Yo era alérgica a l

ión, cristalizaron en ese instante. Él no me co

No a nadie más que a

Metí la mano en mi bolso y saqué un dispositivo de com

alla se iluminó con

z clara y fuerte. "S

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La Humillación de un Corazón
La Humillación de un Corazón
“Noventa y ocho veces. Noventa y ocho veces mi prometido, Eduardo Calvet, me dejó plantada en el altar. Pero la vez número noventa y nueve fue diferente. Justo cuando la ceremonia estaba por concluir, él soltó mi mano y corrió hacia mi rival, Bella Poza, quien fingía una lesión. "Matilde, lo siento, Bella me necesita. La ceremonia tendrá que esperar", dijo antes de abandonarme frente a todos. Esa noche, mientras él la cuidaba, Bella publicó una foto de ambos con el texto: "¡Mi héroe! Gracias por sacrificarlo todo por mí. Algunos entienden la verdadera lealtad". La humillación de cinco años se cristalizó en ese instante. Él nunca me amó. Él ni siquiera recordaba que yo era alérgica a las flores blancas que prometió traerme para compensarme. Esa misma noche, usé un poder ancestral para romper nuestro vínculo sagrado, un acto que casi me destruye. "Se acabó", susurré, mientras sentía su grito de agonía a la distancia. Pero la conexión entre almas no puede romperse tan fácilmente. Semanas después, él apareció en las puertas de la fortaleza de mi familia, suplicando perdón. Justo entonces, Bella reveló su verdadera identidad como una hechicera oscura, desatando un ejército de sombras para destruirnos. Para protegerme, Eduardo se sacrificó, muriendo en mis brazos. Y en ese momento, con su sangre en mis manos, un poder antiguo y aterrador despertó dentro de mí. Mis ojos se encendieron con fuego plateado. "¡Bella Poza!", rugí, mi voz resonando con la furia de mis ancestros. "¡Vas a pagar por esto!".”
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