icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Sus Votos, Sus Píldoras, Una Vida Deshecha

Capítulo 3 

Palabras:710    |    Actualizado en: 11/08/2025

casa vacía. No

amor. La reunión se alargó, tuve que quedarme

rés, besándose, con la luz de la mañana entrando detrás de

n desbordarse. Le respondí a Andr

ue un regalo.

a foto nuestra, cada regalo que me había dado, cada nota que había escrito. L

ara que no sospechara nada cuando regresara. Tenía

siguiente, con aspect

ero lo esquivé, fing

rillantes. Estaba tratando de comprar mi perdón p

y de hum

mi mano. Me sacó de la casa y me metió

ta una propiedad grande y aislada. En el centro s

esto? -

l pecho hinch

ieta. Tu propio

ición, una sala de proyecciones. Todo lo que una cineasta podría soñar

struido sobre una

Aplaudieron mientras me lo presentaba. Todos me miraban con envid

o no era amor. Era un soborno. Una jaula dorada de plata y cris

ra difícil concentrarse, pero el proceso de crear, de dirigir,

rera con una sonrisa de satisfacción, como si fuera el

t como si fuera la dueña del lugar, con

mirando a su alrededor con des

Anabel -dije, mi v

es su propiedad, querida

no de mis movimientos. Traté de ignorarla, concentrándome en un

urbujeante en la maquinaria. Más tarde, durante un momento de caos organizado mientras nos preparábamos para la siguiente t

úa, guiando al actor. De repente, se oyó un terrible chirrido. El brazo d

o! -grit

ra ver una pesada pieza de equipo de iluminación, desprendi

mundo explotó en un destello

smayarme fue el sonido de Andrés g

a: "¡A

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Sus Votos, Sus Píldoras, Una Vida Deshecha
Sus Votos, Sus Píldoras, Una Vida Deshecha
“Mi esposo, Andrés, un arquitecto brillante, me entregó un frasquito en nuestro quinto aniversario de bodas. Dijo que eran vitaminas personalizadas para mi salud. Pero una cita con el médico reveló una verdad espantosa: eran potentes pastillas anticonceptivas que hacían imposible que yo concibiera. Mi mundo se hizo añicos cuando la doctora, una colega de Andrés, me confesó que él tenía otra esposa, Anabel, y que acababan de tener un hijo. Luego, escuché a Andrés decirle a su mejor amigo, Marcos, que me amaba, pero que no podía abandonar a Anabel, su amiga de la infancia, que ahora era la madre de su heredero. Declaró con una frialdad que me heló la sangre: "Ella me entiende. Y con eso basta. Me aseguraré de que Julieta nunca tenga un hijo. Anabel tendrá a mi heredero. Julieta tendrá mi amor. Es la única forma". Mi matrimonio de cinco años era una mentira. Yo era la otra, la que poco a poco estaba siendo borrada. La idea era humillante, absurda. Salí del hospital tropezando, con la mente hecha un caos. Sabía que Andrés era posesivo y no me dejaría ir por las buenas. Necesitaba ayuda. Mis dedos, temblando, buscaron un nombre al que no había llamado en diez años: Casio Ferrer, mi amor de preparatoria. -Esa oferta... de ayudarme a desaparecer... ¿sigue en pie? -susurré.”
1 Capítulo 12 Capítulo 23 Capítulo 34 Capítulo 45 Capítulo 56 Capítulo 67 Capítulo 7