icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Entre Celos y Psicosis: Ella

Capítulo 2 

Palabras:670    |    Actualizado en: 09/07/2025

a la cara por el sudor y las lágrimas,

de la sangre llenando mi boca. "Miguel va a sab

sonó paté

hó frente a mí, su rostro a centímetros d

ees que te va

un susurr

a que vino a meter su nariz donde no la llaman. Cuando él llegue, le diré q

icia y a la

on mis te

sintió con

os todo. Cómo se te echó

encio, convirtiéndose en cómplices de su locura. La de

ictoria. Se paseó por la habitación en ruina

o de repente. "Quiero qu

aba en una esquina. Mi archivador. Donde guardaba los

n eso!"

se acercó al archivador y lo inten

, no se

mpanlo! ¡U

to de protección. No por mí, sino por ellos. Por mis pacientes.

r favor, Isabella,

oz rota por

ales! ¡Es ilegal! ¡Destruirás

spa de entendimiento perverso brilló en su

sto es lo que t

mpujó con fuerza, hac

primero que se va

Patricia. "Pásame

pesada lámpara de metal. Isabella la levantó sob

¡Isab

nsordecedor. Una, dos, tres veces. Golpeó la cerra

chivador se abri

o de carpetas. Las sostuvo en el air

tos guarda la famo

zar y empezó a leer en voz alt

tos de inadecuación, miedo al

ta al suelo. Lu

neralizada...' 'Episodios

almas de mis pacientes, desnudadas, pr

por toda la habitación, aterrizando sobre los libros rotos, los muebles destrozado

era eran destruidas frente a mis ojos. Las lágrimas corrían por mis mejillas, pero ya no hacía n

me miró,

na calma aterradora. "A

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Entre Celos y Psicosis: Ella
Entre Celos y Psicosis: Ella
“Soy Sofía Durán, psicóloga. Dejé mi vida y mi exitoso consultorio en la Ciudad de México para cuidar de mi cuñada Isabella, que sufría de depresión posparto. Pero en lugar de agradecimiento, Isabella, consumida por celos y delirios, irrumpió en mi consultorio improvisado con una furia desatada. Me abofeteó, gritando acusaciones retorcidas sobre una supuesta infidelidad con mi propio hermano, Miguel. Ante los ojos aterrorizados de las empleadas y la sonriente complicidad de su amiga, Patricia, Isabella y sus secuaces destrozaron mi consultorio, tirando libros al suelo y rompiendo mi laptop. Luego, con una crueldad calculadora, se ensañó con mis archivos confidenciales de pacientes, rompiendo hoja por hoja el expediente de un niño traumatizado, Mateo, mi caso más delicado. El dolor y la humillación eran insoportables. Pero el verdadero terror comenzó cuando, no satisfecha con la destrucción física, ordenó a sus guardias de seguridad que me desnudaran para fotografiarme, con la intención de destruir mi reputación para siempre. Incapaz de hablar, con el corazón gritando, cerré los ojos, preparándome para lo inevitable. Pero justo entonces, la voz de Miguel, furiosa y atronadora, resonó en la habitación, deteniendo el horror. Aliviada, me aferré a él, llorando incontrolablemente. En los días siguientes, en mi mente, orquesté una fría venganza, replicando su crueldad en un sótano oscuro. Sin embargo, en el instante decisivo, la realidad me golpeó: la violencia y la confesión eran solo una alucinación. Isabella no era un monstruo, sino una paciente más, hundida en una psicosis posparto. La justicia que buscaba no era la violencia, sino la ayuda profesional. Aunque esto significara irme y dejar atrás las hirientes dudas de mi propio hermano, ahora debía reconstruir mi vida.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10