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La Libertad: Mejor Recompensa

Capítulo 1 

Palabras:752    |    Actualizado en: 09/07/2025

barato de las tiendas libres de impuestos y la ansiedad de las

entes de sol de diseñador y esa sonrisa que antes le pertenecía solo

o, una chica cuya juventud era casi un insulto, camin

se arremolinaron como moscas sobre la miel, gritando

s palabras so

to que serás la n

silencio con la autoridad de un r

traído un premio para México, pero e

lena no había visto en años, una de

lo, mi futura esposa y la estrel

, el ruido se desvaneció, solo quedó el zu

rlo en cada fracaso y celebrar cada victoria, todo se reducía a e

a una máscara de profesionalismo, asintió con una dignidad que le costó cada

en su totalidad por mujeres que ella misma había re

del vestuario, apretó los puños hasta

ojo clínico captaba la verdad que las palabras escondía

ma más afilada de la industria, simplemente negó

y su indignación era un bálsamo

de pre-producción, la tensión s

rísimo en la mano y una actitud d

mesa con desdén, "y creo que necesita una visión más... global, ¿saben? Algo más

igió a

poco... localista, necesitamos a

giró ha

e falta alma, le falta esa crudeza que solo

de mujeres que llevaban años demostrando su valía, Sofía no estaba criticando, estaba mar

n silencio, obser

emente Diego le había enseñado, usando palabras como "global" y "moderno" com

uno muy bien empaquetad

"visión artística", Elena sintió una punzada

mejores escuelas de Nueva York y Londres, pero su conocimiento técnico er

almente Sofía

re de la sala, una pregunta que Ele

taba convirtiendo en una batalla profesional, y

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“El perfume barato del aeropuerto de la Ciudad de México nunca me había parecido tan sofocante. Pero esa tarde, para Elena Rojas, el aire estaba denso con el nauseabundo olor a traición. Ahí estaba él, Diego Vargas, el hombre con el que había construido mi imperio cinematográfico, descendiendo del avión como un dios, con esa sonrisa que antes era solo mía. Ahora, esa sonrisa cínica era para ella, Sofía del Castillo, la actriz "revelación" del momento, una chiquilla cuya juventud insultaba mi existencia. Los flashes estallaron, los reporteros se arremolinaron como moscas sobre la mierda, y él, mi Diego, el que conocía cada uno de mis sueños, la presentó como su "futura esposa y la estrella de mi próxima gran película". ¿Futura esposa? Mi mundo se detuvo, el ruido se desvaneció, dejando solo el eco de esas dos palabras. Años de trabajo, de construir una productora desde cero, de ser su ancla en cada tormenta, reducidos a esto: ser reemplazada por una cara bonita y un cuerpo joven. Pero lo peor no fue la humillación pública, sino la burla constante de Sofía en las juntas. "Necesita una visión más... global, ¿saben?" o "el vestuario es un poco... localista" . ¡Estaba intentando desmantelar todo lo que mi equipo y yo habíamos construido! Sentí la ira burbujear, una sensación que me quemaba por dentro, ¿cómo se atrevía? Mis mujeres, Carmen "La Curiosa" , Luisa "La Lince" y Rosa "La Rebelde" , también ardían de indignación, y esa lealtad fue mi bálsamo. Esa niña no era una artista; era un fraude, una mentira andante, eso ya no era solo una traición personal, era una guerra, y Elena "La Leona" nunca rehuía una pelea. Es hora de que Diego recuerde por qué nunca se debe subestimar a una leona.”
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