icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Jaula de Oro, Alma Rota

Capítulo 2 

Palabras:715    |    Actualizado en: 09/07/2025

había dicho por teléfono que actuara con normalidad hasta que ella pudiera intervenir

pa de cama, sino una fragancia dulce y empalagosa. Sobre la mesita de noche, junto a la cama que nunca había compartido con su

fidelidad estaba ahí,

n su rostro. Era una sonrisa que nunca le había dir

lsamente amable. "Qué bueno que ll

a vez albergaron. Ahora solo veía al monstruo que se

us sorpresas

or su habitual frialdad. Se acercó a el

untando. Esta noc

fuerza de su agarre era brutal. Con un movimiento rápido, rasgó el s

ces!" gritó ella, i

s y le arrojó una delg

algas de aquí hasta

e mármol. El pánico comenzó a apoderarse de ella. Se acercó a

lta sociedad, amigas de Regina, estaban sentadas con copas de champán. Una de ellas sostenía un par d

viento. "Es como un animalito asustado en una jaula.

la exhibían como un trofeo antes del evento. Er

ncón del frío suelo de mármol, abrazándose a sí misma. Las voces de Alejandro

cuenta?" era la voz de

mi esposa. Es mi propiedad. Y esta noche, su virginidad hará que to

fía, un recordatorio brutal de su posición. Era un objeto, una mercancía cuyo único valo

e giró en la cerradura. Alejandro entró, su rost

, Sofía? Par

tan cruel que ella solo pudo

gas. Puedes seguir el progreso de la subasta. Ya superó

temblorosos, actualizó la página de la subasta. El número en la pantalla confirmaba las

do tenía un precio, y la élite de Méx

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Jaula de Oro, Alma Rota
Jaula de Oro, Alma Rota
“Por cinco años, la mansión Vargas fue mi jaula de oro, y Alejandro, mi cruel carcelero. Me sometía a humillaciones diarias, excusándose en una supuesta "aversión" física hacia mí. La última tortura: arrodillarme sobre sal gruesa por una mota de polvo, mientras él murmuraba que la disciplina purificaba mi alma. Aceptaba su mentira, creyendo que su rechazo era una extraña enfermedad y que mi paciencia lo curaría. Pero una noche, un contacto accidental con su brazo desató su furia y sus gritos: "¡Estás sucia! ¡No me toques!" Horas después, en la soledad de mi habitación, la tablet reveló la verdad: "La Joya Oculta de los Vargas" era yo, subastada. "Se subasta: La primera noche con Sofía Romero de Vargas. Pureza certificada." Mi mundo se desmoronó, la humillación insoportable. Luego sonó mi teléfono, era Regina Castro, la amante de Alejandro, confirmando el engaño con una voz venenosa: "¿De verdad creíste lo de su 'enfermedad'? Tu virginidad es solo un trofeo." Los cinco años de mentira se hicieron añicos, dejándome vacía y rota. Caí al suelo, sollozando, con el dolor físico superado por la traición. En mi desesperación, recordé las palabras de Doña Elena, la abuela de Alejandro, el día de mi boda: "Si este muchacho te hace daño, llámame. Yo arreglé esto y yo puedo deshacerlo." Con manos temblorosas, marqué el número que guardé por si acaso, una última esperanza. "Abuela", susurré, mi voz rota, "Soy yo, Sofía. Necesito su ayuda. Por favor."”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10