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Siete Años de Una Farsa

Capítulo 3 

Palabras:569    |    Actualizado en: 09/07/2025

secuestrado por un grupo local que exigía la devolución de artefactos. Lo mantuvieron cautivo durante dos semanas en la oscuridad total. Cuando finalmente fue resc

urante horas y quien encontró una forma de conectar con su pasión. Consiguió un facsímil de un códice prehispánico, uno de los favoritos de Ricardo, y pacie

or, compasión y un profundo sentido de responsabilidad, aceptó. Se convenció de que solo ella podía entenderlo,

xico brillando a sus pies, Sofía se acercó a su nuevo esposo, llena de la esperanza y el deseo que cualq

os ojos llenos de un pánico

y mujer", suplicó ella,

r acorralado contra la pared. La crisis se apoder

os sollozos ahogados de su esposo desde la cama.

lorosos. Una noche, harta de la distancia, Sofía se plantó frente a él e

y tu esposa. Necesito que me toques

e angustia. Miró a su alrededor, buscando una salida, y sus ojos se posaron en una estantería de metal. Sin pensarlo dos ve

un arma para mantenerla a distancia, para evitar la intimidad que tanto lo aterraba. Se convirtió en un patrón. Cada vez que ella intentaba un acercamiento, él encontraba una manera de lastimarse

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Siete Años de Una Farsa
Siete Años de Una Farsa
“Era el séptimo aniversario de bodas y la tensión en el comedor de los Fuentes era palpable, Sofía, como siempre, sostenía una sonrisa forzada, mientras su esposo, Ricardo, un genio arqueólogo, permanecía ajeno, rígido y distante. Todo se vino abajo cuando, intentando mostrar fotos familiares, la pantalla grande del comedor proyectó, por error, la transmisión en vivo de la cámara de seguridad del estudio de Ricardo. Lo que vimos nos heló la sangre: gemidos ambiguos de dolor y placer, Ricardo aferrado a su escritorio, y una mujer, Elena Vargas, su supuesta "terapeuta", asistiéndole con una pericia explícita en su cuerpo. La humillación me quemaba la cara; él, que se estremecía con mi roce, ¿pagaba a otra para excitarse así? Sin decir una palabra, cancelé mi beca en Florencia, mi sueño de toda la vida, y con la voz extrañamente calmada, marqué el número de un abogado: "Buenas noches, hablo para solicitar una cita para iniciar un trámite de divorcio".”
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