/0/18146/coverbig.jpg?v=8e3b35a1d22ee6d9e15e757d93698bcf&imageMogr2/format/webp)
esos, recordándome la sangre en mis sábanas y
el Príncipe Alejandro, consolab
ntasma al amanecer al despertar y sen
dos meses. El bebé está sa
e golpeó: la alegría, la desesperac
ómo mi hermana, egoísta y hermosa, rechazó e
príncipe, ocupé su lugar p
embarazo, llena de arrepentimiento y celos, se
hitaba en mi habitación, su traición la daga que causó la pérdida d
on su sonrisa perfectamente e
xclamó, abrazándome con frialdad y el
n era un témpano de hielo: este hombre solo un peón,
rtunidad. No para ama
/0/19107/coverorgin.jpg?v=9bc8eba77866f19d549623ce6bc3d057&imageMogr2/format/webp)
/0/14284/coverorgin.jpg?v=dbc05cf49620b169aeaed42e748e0000&imageMogr2/format/webp)
/0/16429/coverorgin.jpg?v=e3983af0d06aa6ef572ed463c8e1e946&imageMogr2/format/webp)
/0/22924/coverorgin.jpg?v=08cd7918465101eb006c531826775155&imageMogr2/format/webp)
/0/22102/coverorgin.jpg?v=f920f3764ebd81e6ccaa954948c4aade&imageMogr2/format/webp)
/0/22179/coverorgin.jpg?v=08206b8b2a271e62b9e2ffafb3618444&imageMogr2/format/webp)
/0/18146/coverbig.jpg?v=8e3b35a1d22ee6d9e15e757d93698bcf&imageMogr2/format/webp)