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Mi Esposa, Mi Peor Engaño

Capítulo 2 

Palabras:850    |    Actualizado en: 08/07/2025

sado. Bajó a desayunar, con la cara maquillada para o

", dijo, con una voz casual que me revolvió el estóma

a gesto, cada palabra, era una mentira. Me pregunté cuántas vec

s propios ojos. Le dije que tenía que ir a la obra, que un problema de último momento me requería

el coche de Mateo, se estacionó frente a la casa. Él bajó, con su aire de ti

enía una llave de mi

aba lo que estaban haciendo adentro, en mi cama, en mi sala. El dol

risa genuina y feliz que yo no había escuchado en meses. Se dirigieron a

os perfectamente a través del ventanal. Estaban en una mesa apartada. Hablaban en voz baja, inclinados el uno h

ntes que no tienen que fingir. Y cad

fingiendo mirar el menú. Podía esc

icky lo sabe", decía Sofía, c

yo?", respondió Mateo, con arrogancia. "Tu familia me adora. Conmigo tendría

espalda todos los días en la constructora, supervisando proyectos para que a e

de Sofía fue la que me

icky es... cómodo. Es seguro. Me da esta

eguro. Es

. Su red de seguridad. El tonto útil que pagaba las cu

la, exponerla frente a todos. Pero me contuve. Una escena pública ahora no ser

a cara, pero yo sentía un frío interior que no se iba. Terminé en un bar

oble", le dij

cohol quemó mi garganta, pero no alivió

estros años juntos. Nuestra primera cita. El día que le pedí matrimonio, arrodillado en la playa. La emoción en sus ojos

fue real? ¿Al

e semana que pasé con su familia snob que me miraba por encima del hombro, t

me puso otra

al, amigo", dijo,

respondí, y me

icionado de la peor manera posible. Y yo iba a hacerles pagar. A ella, a él y a toda su m

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Mi Esposa, Mi Peor Engaño
Mi Esposa, Mi Peor Engaño
“Llevábamos cinco años de casados y creía conocer a Sofía, mi esposa, en cada suspiro. Pero mi mundo se vino abajo cuando, buscando una cerveza, encontré una caja de laboratorio en nuestro refrigerador. Era una "muestra biológica" a nombre de Sofía Pérez. Abrí la caja temblando y dentro, un informe de clínica de fertilidad. El diagnóstico: "Interrupción voluntaria del embarazo. 8 semanas de gestación". Y el padre... no era yo. Era Mateo Rojas, su "mejor amigo" de la universidad, a quien siempre odié en silencio. El aire se me fue de los pulmones. ¿Abortó a nuestro hijo? ¿Y con su amante? ¿Y por qué guardó el embrión en nuestra nevera, como un maldito trofeo? Al ver esa pequeña vida, el hijo de otro, mi furia crecía. Y justo en ese instante, Sofía llegó a casa, canturreando "¡Mi amor, ya llegué!", como si nada. Su sonrisa se congeló al ver la caja abierta en la barra de la cocina. Se puso pálida, las bolsas de compras cayeron al suelo. "¿Qué es esto, Sofía?", pregunté, mi voz un susurro ronco. Ella se abalanzó sobre la caja, intentando ocultar la evidencia, gritándome: "¡No toques mis cosas, Ricky! ¡Te he dicho que no andes de metiche!" "¿Tus cosas? ¿Esto es tuyo y de Mateo?", le solté, con una risa amarga. Sus ojos se abrieron, el pánico se convirtió en furia. "¡No sabes nada! ¡Suéltame!" Se abrazó a la caja con odio, y supe que todo había terminado. El amor se convirtió en cenizas. "Vete de aquí", le dije, mi voz firme y fría. "Duerme en el cuarto de huéspedes. No quiero verte". "¡Esta es mi casa también!", chilló ella. "No. Esta era nuestra casa. Ahora es solo un lugar donde guardas tus secretos asquerosos". ¿Todo era mentira? ¿Alguna vez me amó? Me levanté. El dolor se transformó en una furia pura y helada. Ella no solo me engañó, me humilló. No. Esto no se quedaría así.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10