icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

El Fénix y Su Corazón Roto

Capítulo 4 

Palabras:568    |    Actualizado en: 07/07/2025

la comisaría

n caos de nega

etal fría, bajo la luz fluorescente de una sa

ando extraña, lejana. "Yo la ayudé.

de mediana edad con cara de pocos amigos,

dos estaban discutiendo y él solo se acercó a ver si la señorita Pérez estaba bien

, tan perfectamente construi

ntra la del hijo de uno de los ho

aba perdida an

i padre empeñó lo poco de valor que teníamos par

dos los portales de

FÚTBOL ACUSADO DE A

alancha de odio. Me llamaba

la direcció

dalizada con pintura en aerosol. "VIOLADOR"

lcaron el carrito, esparcieron su mercancía por la

rreo electrónico. La beca se canceló oficia

n embargo, n

d, recogió los restos de su

u inocencia, hijo. C

costó

sa bodega, a ese "incendio accidental" que las au

imple taquero no

impatía. La prensa, que antes me había crucificado, aho

o se r

n testigo, un vagabundo que solía dormir cerca de

araron

do de todos

de qué

Pero estaba sol

estaba muerto. El Ricardo que u

tes fueron un des

Dejé de dormir.

ro yo estaba atrapado en el

orgulloso de ti", se convir

ey, pero en el tribunal de mi

de ser

uerte del único hombre

n fantasma vagando por una v

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Fénix y Su Corazón Roto
El Fénix y Su Corazón Roto
“El aroma a cebolla asada y cilantro, el perfume del esfuerzo de mi padre Don Pedro Ramírez, era el aire que respiraba mi sueño: una beca deportiva en la mejor academia del país. Estaba a punto de tocar el éxito, hasta que un acto de mi supuesta caballerosidad lo torció todo. Laura Pérez, la chica más popular de la escuela, me señaló con un dedo tembloroso y sollozó: "Él me atacó." En cuestión de horas, mi mundo se desmoronó, mi beca se detuvo y mi apodo de "El Fénix" cambió a "El Monstruo". Pero lo peor llegó cuando mi padre, mi héroe, murió en un "accidente" intentando limpiar mi nombre. La culpa me carcomía, ¿por qué fui tan ingenuo? Meses después, hundido en la miseria, los vi: Laura y Alejandro, riendo, confesando su cruel plan. "Tu padre fue un imbécil por meterse donde no lo llaman. Se buscó su propio final," dijo ella con una sonrisa helada. La rabia me cegó, me abalancé sobre Alejandro, pero sus guardaespaldas me arrastraron a un callejón. Los golpes llovieron, y mientras la oscuridad me envolvía, mi último pensamiento fue: "Te fallé, papá." Pero entonces, el familiar olor a cebolla y cilantro invadió mis sentidos. Abrí los ojos, ileso, en el mismo callejón, escuchando el mismo grito de Laura. Estaba en el pasado, justo en el momento en que todo comenzó. Esta vez, no habría héroes. Solo un Fénix resurgiendo de sus cenizas para cobrar venganza.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10