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El Fénix y Su Corazón Roto

Capítulo 2 

Palabras:458    |    Actualizado en: 07/07/2025

el callejón, un eco exacto d

instinto, listo para

por el dolor y la traición, s

desde la distancia, como si viera un

risa arrogante, acorralando a La

actriz, con el pánico perfect

fa

una maldi

vida inundó mi cabeza co

epción del Ent

los periódicos ll

i sueño, h

mi padre, sus ojos llenos de una determinación inquebran

acri

yo quise s

mas de una víbora y en la sup

abia y arrepentimi

stúpi

ci

, que algui

desesperado esta vez, diseñado para

terior, ese i

vez

ta fuerza que las uñas s

dia v

ndome de ese callejón se

ardía. Era

Solo me destruyó a mí y a la p

el arma que ellos us

contra monstruos, no puedes jug

astuto, más frío

pensar c

agen de mis verdugos se

l engaño, capaz de vender

l mundo era su patio de recreo, dispuesto a aplas

an mis o

taba de limp

ataba solo

aba de

fría, metódic

r mi futuro robado, p

, por la vid

Fénix no solo

quemar

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El Fénix y Su Corazón Roto
El Fénix y Su Corazón Roto
“El aroma a cebolla asada y cilantro, el perfume del esfuerzo de mi padre Don Pedro Ramírez, era el aire que respiraba mi sueño: una beca deportiva en la mejor academia del país. Estaba a punto de tocar el éxito, hasta que un acto de mi supuesta caballerosidad lo torció todo. Laura Pérez, la chica más popular de la escuela, me señaló con un dedo tembloroso y sollozó: "Él me atacó." En cuestión de horas, mi mundo se desmoronó, mi beca se detuvo y mi apodo de "El Fénix" cambió a "El Monstruo". Pero lo peor llegó cuando mi padre, mi héroe, murió en un "accidente" intentando limpiar mi nombre. La culpa me carcomía, ¿por qué fui tan ingenuo? Meses después, hundido en la miseria, los vi: Laura y Alejandro, riendo, confesando su cruel plan. "Tu padre fue un imbécil por meterse donde no lo llaman. Se buscó su propio final," dijo ella con una sonrisa helada. La rabia me cegó, me abalancé sobre Alejandro, pero sus guardaespaldas me arrastraron a un callejón. Los golpes llovieron, y mientras la oscuridad me envolvía, mi último pensamiento fue: "Te fallé, papá." Pero entonces, el familiar olor a cebolla y cilantro invadió mis sentidos. Abrí los ojos, ileso, en el mismo callejón, escuchando el mismo grito de Laura. Estaba en el pasado, justo en el momento en que todo comenzó. Esta vez, no habría héroes. Solo un Fénix resurgiendo de sus cenizas para cobrar venganza.”
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