icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Deshonra y Redención

Capítulo 4 

Palabras:673    |    Actualizado en: 07/07/2025

a indignación. Su mirada pasó por encima de mí y se clavó e

mor! ¿Qué te e

de seguridad y a mí. Pedro se derritió en sus brazos,

gimió. "Diego me despidió. Me está e

que me provocó náuseas. Estaban montando

y me enfrentó. Sus o

la humillación de anoche? ¿Ahora vienes a acosar a u

nito. "Esto es mi empresa. Y él era

Pedro como una leona de bolsillo. "¡Si te metes con él, te metes

e había permanecido en silencio, dio un pas

Vienen a la fiesta del abuelo del señor Ramírez, lo humillan públicamente, y al día siguiente el señor Sánchez se presenta a trabajar co

ras por un segundo. La verdad, dicha de una for

se recuperó

empleada," espe

distracción

acto de amor, fue una declaración de guerra. Y lo h

se en

e amas. ¿Sabes lo que eso te convierte? No en una heroína romántica. Te convierte en l

stro. La idea de que su "amor puro" la había rebajado de e

de táctica. Puso una expresión de fals

. Estás actuando por impulso, por dolor. No te guardo rencor. Podemos superar est

rmano pequeño? Después de todo, ¿quería relegarme

risa seca,

emigo a ser tu familia. Al menos como t

o la voz para que solo el

de poner en una llave de la que no vas a salir. Anoche juró vengarse. ¿Sabes lo que pasa cuando El Santo de Plata jura algo? E

a vez. La mención de mi abuelo, una figura cas

-

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Deshonra y Redención
Deshonra y Redención
“La música de mariachi era la banda sonora del día más importante de mi vida: el ochenta cumpleaños de mi abuelo, El Santo de Plata, donde me presentarían como el heredero de los Ramírez, con mi prometida, Sofía, a mi lado. Pero el nudo en mi estómago solo crecía, hasta que Sofía se lanzó a los brazos de Pedro, mi entrenador de boxeo, y lo besó frente a todos: mi familia, la sociedad entera. "¡Tengo que ser honesta! ¡No puedo seguir con esta farsa! ¡Amo a Pedro! ¡Lo amo porque es real! ¡Tiene un alma humilde, algo que todo tu dinero nunca podrá comprar!" Sus palabras me llovieron como latigazos, mientras cientos de ojos me devoraban; algunos con lástima, la mayoría con un morbo insaciable. "No es tu culpa, Diego. Simplemente no eres suficiente para mí. Yo necesito pasión, necesito verdad. No necesito una vida de lujos vacíos. Pedro me ha liberado." La humillación ardía, pero su cinismo me hirvió la sangre. ¿"Alma humilde"? ¿"Amor verdadero"? ¡Qué descaro! Mi abuelo, mi heroico abuelo, rugió como un depredador: "¡Desgraciados! ¡En mi casa! ¡Vienen a deshonrar a mi nieto!" Fue como una sentencia: "¡Te voy a enseñar lo que es un alma humilde cuando te la arranque del cuerpo, pedazo de mierda!" Ellos huyeron, dejándome ahogado en el silencio de los juicios. El jardín se vació, mi abuelo me miró con una frialdad aterradora; no había ira, solo una promesa silenciosa. "No te preocupes, mijo. Esto no se queda así." Y susurró su verdad: "A esa familia le vamos a poner una maldición. El Santo de Plata jura venganza." Y así, en las cenizas de mi orgullo destrozado, nació una sed de retribución que ni el tequila más fuerte podría calmar.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10