icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Renacida En Mi Matrimonio Segundo

Capítulo 5 

Palabras:833    |    Actualizado en: 03/07/2025

odíl

bitación más tranquila, pero unos pocos, los más carroñeros, se habían quedado, oliendo que el drama aún no hab

lla, aunque lo habí

ojos ardiendo de furia. "Vas a salir ahí y vas a decirles a todos que mentiste.

os, el dolor desgarrador, la sangre manchando su vestido. La humillación públi

ero no de miedo, sino de una rabia q

dicho?",

a arrodillarme de nue

aterradora. Sacó su te

preocupado por Sofía. Y por ti. Sabes, tu casa es un poco vieja. Sería una pena que ocurriera u

Su abuela. Su único refugio, su única fa

susurró ella, el pánic

colgando el teléfono. "O la próxima

fundo que la ahogaba. Lentamente, como en una pesadilla, sus rodillas se doblaron. Cayó al suelo

vez, porque ahora lo hacía con plena conciencia, sacrifica

, acercando el micrófono. "So

o. Vio el triunfo en ellos. Y en ese momento, algo se ro

tamente a

prendentemente firme.

una dignidad que parecía impo

Pero no para pedir

gurándose de tener

su voz subiendo de volumen. "No es porque yo la 'ataqué'. Es porque son amante

istas. Mateo se quedó paralizado, su rostro

ás delirando!", gritó,

la lo e

ía que estaba en un 'retiro de entrenamiento'. O por el collar de diamantes que le

teo, su ded

ndo a nuestro bebé para salvar un contrato. Y ahora me o

sonido roto

esto? Todos hablan de Isabella como 'l

el pecho c

le daba una imagen respetable mientras él se revolca

tal. Los reporteros estaban demasi

iendo un peso increíble l

co, su fama y su dinero sucio. Renuncio. A él

r atrás. Dejó a Mateo allí, pálido y mudo, en medio

gara llorando, suplicando, lista para perdonar. Pero la casa permaneció en silencio y oscura. Y por prime

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Renacida En Mi Matrimonio Segundo
Renacida En Mi Matrimonio Segundo
“A mis treinta y nueve semanas de embarazo, la ansiedad me ahogaba: Mateo, mi prometido y un torero famoso, no respondía, y la imagen de Isabella, la bailaora de flamenco, me atormentaba. El teléfono por fin sonó, pero era mi abuela, con su voz teñida de preocupación, y casi al instante, Mateo irrumpió en casa, ignorando mi avanzado estado y obligándome a ir a la Plaza de Toros para "salvar su carrera", porque supuestamente, yo, y no él, había "creado un malentendido". En medio de una multitud indiferente, y bajo la mirada triunfante de Isabella, sentí un dolor agudo y terrible: el bebé se venía, pero Mateo, con ojos de acero, me obligó a arrodillarme y pedir perdón, justo antes de perder el conocimiento. Desperté en un hospital, el vientre vacío, mientras las noticias mostraban a Mateo y a Isabella besándose; no solo había perdido a mi hijo, sino que era la villana en su farsa. Mi abuela me ayudó a escapar de esa pesadilla, y con la ayuda de Carlos, un amigo incondicional, forjé una nueva identidad en un pueblo costero, lista para renacer, pero sabía que mi pasado no me dejaría tan fácilmente.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 1012 Capítulo 1113 Capítulo 12