icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Renacida En Mi Matrimonio Segundo

Capítulo 3 

Palabras:682    |    Actualizado en: 03/07/2025

ero que hizo fue ir al dormitorio principal. Abrió el armario y sacó el vestido de novia que colgaba allí, una nube de seda y encaje que alguna vez representó todos sus sueños. Sin una

ta cuando oyó a Mateo entrar en la casa. Subió las

Qué estás

er. Se detuvo en la puerta, mirando el armar

tó, su tono era una mez

nuó doblando su ropa co

dijo sim

? No puedes irte

nte levantando la vista. Sus ojos estaban f

ido, reemplazada por una desesperación que no le sentaba bien. "Lo de ano

o ella, cerrando

paso. "Mira, sé que he sido un idiota. Un completo

atando de rodearlo. "Porq

garró d

arreglaremos. Empezaremo

ltó una

casa donde trajiste a tu amante, don

te go

sa, Mateo. Tengo un corte e

ció enc

idente. Est

z cortante. "Y yo ya me cansé de ser tu s

una idea parec

unos días. Ve a visitar a tu abuela. Despeja tu mente. Cuando r

do considerar la ofert

u tono suavizándose ligerament

o de Mateo. Sonrió, su en

a," dijo, inten

ó como si la hu

ión era palpable. "Nunca más vu

de él se

fía

ame ir. Nece

un momento, luego

tiempo. Pero volverá

de Mateo y la de Isabella. Subieron las escaleras y entraron en el dormitorio principal, la habitación que había sido de Sofía. No se molestaro

abían secado para siempre comenzaron a correr por sus mejillas. No eran lágrimas de tristeza, sino

la luna, una astilla de plata en el cielo oscuro. Y su

z, no v

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Renacida En Mi Matrimonio Segundo
Renacida En Mi Matrimonio Segundo
“A mis treinta y nueve semanas de embarazo, la ansiedad me ahogaba: Mateo, mi prometido y un torero famoso, no respondía, y la imagen de Isabella, la bailaora de flamenco, me atormentaba. El teléfono por fin sonó, pero era mi abuela, con su voz teñida de preocupación, y casi al instante, Mateo irrumpió en casa, ignorando mi avanzado estado y obligándome a ir a la Plaza de Toros para "salvar su carrera", porque supuestamente, yo, y no él, había "creado un malentendido". En medio de una multitud indiferente, y bajo la mirada triunfante de Isabella, sentí un dolor agudo y terrible: el bebé se venía, pero Mateo, con ojos de acero, me obligó a arrodillarme y pedir perdón, justo antes de perder el conocimiento. Desperté en un hospital, el vientre vacío, mientras las noticias mostraban a Mateo y a Isabella besándose; no solo había perdido a mi hijo, sino que era la villana en su farsa. Mi abuela me ayudó a escapar de esa pesadilla, y con la ayuda de Carlos, un amigo incondicional, forjé una nueva identidad en un pueblo costero, lista para renacer, pero sabía que mi pasado no me dejaría tan fácilmente.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 1012 Capítulo 1113 Capítulo 12