icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Venganza Cruel a mi Mujer

Capítulo 4 

Palabras:794    |    Actualizado en: 03/07/2025

s de la ciudad, las luces de neón se m

jo, cada esquina, m

ar en el extranjero para que Laura pudiera usar

rdo", me había dicho, sus

le

r arte, a montar exposiciones, a cortejar clientes, mientras m

. Todo por "n

o una mentira construida sobre mi s

r que ahora se sentía como

gó una ho

se los zapatos y dejando su

, le dije, mi voz er

nte no de humor para

r a mañana, Ricar

, in

, cruzando los braz

bien,

el div

estello de sorpresa, pero fue reemplaza

estás alterado, no

que me traicionaste, sé que eres cómplice de la

una risa ge

e construido?", dijo, su voz se volvió dura, "Alejandro es un homb

rotección, nec

petó, "La gente como nosotros, la gente

ientes, ella continuó

stantes, lloraba y decía que esta

o impotente que era, lo estúpido que e

a mi hermana, ella desviaba el

he, no

mitorio, guardando algunas

sa, Laura, y me ll

era se molest

, el éxito de mi galería l

voz temblando de ira, "Y voy a s

aba sus cosas más preciadas: su vieja insignia de detecti

, Laura estaba de pie,

de aquí", dijo, con

de mi cami

son

ar? ¿Vas a ser tan pat

gota que co

ustración que había esta

pen

tu

o para golpearla, sino pa

la esta

an matando y se dejó caer al suelo, golpeándose delibera

ras yacía en el suelo, con un hi

uardaespaldas irru

estado esper

luego a mí, su rostro se contra

truo!"

las se me ec

e opor

en la cara, en el estómago, patadas en

ento, con el sabor de

a Laura, acunando su cabez

stoy aquí, el monstruo no

caminó hacia donde

cara a centíme

fétido llenando mis pulmones, "Algu

der a Laura, dejándome ahogándome en mi propia sa

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Venganza Cruel a mi Mujer
Venganza Cruel a mi Mujer
“El aire en el despacho de mi padre, impregnado del aroma a café viejo y papel, me recordaba una vida dedicada a desenterrar verdades, esas mismas verdades que, ahora lo sé, lo llevaron a su muerte. Sentado en su silla gastada, no pude evitar ver la fotografía sobre su escritorio: "El Guardián Silencioso" , una figura prehispánica que él mismo había marcado como la causa de su fin. La policía lo llamó un robo fallido. Yo sabía que era Alejandro Vargas, el coleccionista de arte al que mi padre investigaba, el principal sospechoso de su asesinato. Laura, mi esposa, entró al despacho, su reflejo en la ventana más importante que mi dolor, y con voz vacía me anunció que Vargas me había invitado a la vista previa de su nueva colección. Al enterarme, la rabia me consumió, acusándola de cómplice, y ella, con un desprecio escalofriante, me advirtió: "Tu padre era un idiota entrometido que consiguió lo que se merecía. Y si no dejas esto en paz, lo próximo que le pasará a tu querida hermanita Sofía hará que lo de tu padre parezca un accidente de tráfico" . ¿Cómo pudo una mujer que juró amarme pronunciar tales palabras, cómo pudo mi familia desmoronarse tan rápido? Esa noche, arrastrado y humillado de la galería de Vargas, recibí la llamada que destrozó mi mundo: Sofía, mi hermana, muerta. No fue un accidente. Fue Laura. Entonces supe que no buscaría justicia, sino venganza.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10