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La Identidad Robada De La Madre

Capítulo 3 

Palabras:795    |    Actualizado en: 01/07/2025

blemente consolándola por su fallido plan escolar. A pesar de saberlo, la casa se sentía inmensa y

sentirme parte del mundo real y no solo la protagonista de mi propio drama. Llevé a Leo en su car

nces l

La atmósfera entre ellos era íntima, relajada. Él se reía de algo que ella decía, con esa risa profunda y sincera que yo conocía tan bien.

aceptó, sus dedos rozando

declaración para mí. Eso no era amistad. Eso no era compañerismo. Eso era algo más

ción. Estaba a punto de darme la vuelta, de huir de esa escena

laba en el cu

cial. El collar que Mateo me había regalado para nuestro primer aniversario de bodas. L

dido. Se lo hab

una rabia pura y cristalina. Ya no había dudas, no había es

n feroz y crucé la calle. Me detuve justo al l

dije, mi voz sonando so

verme. Ximena se llevó instintivamente la mano a

í?", balbuceó Mateo, pon

a. Mis ojos estab

ije que es un bonito

a mezcla de miedo y d

diar. "Sofía, por favor, no hag

gría. "¿En cuál casa, Mateo? ¿En la que regis

r. Sentía sus miradas curiosas sobre mí, pero

do la voz. "Si es por el collar, te compr

n insulto. Creía que podía comprar mi

nca se trató del dinero. Nunca se trató de un estúpido collar. Se trata de res

a me observaba con una sonrisa apenas perceptible,

r del cuello de Ximena y tiré. La fina cadena se rompió con un cha

ego, sin decir una palabra más, me di la vuelta, caminé hasta el borde de la acera y lo dejé caer en una

mi hijo, sintiendo las miradas de toda la plaza clavadas

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La Identidad Robada De La Madre
La Identidad Robada De La Madre
“El zumbido monótono del aire acondicionado apenas enmascaraba el calor sofocante de la Ciudad de México. En mis manos, sostenía el acta de nacimiento de mi hijo, Leo. Todo parecía correcto, el nombre de mi bebé, Leo Herrera Rivas, el de su padre, Mateo, y el mío, Sofía Rivas. Hasta que mis ojos se detuvieron en la sección de los padres. No estaba mi nombre. En su lugar, vi: Ximena Solís. Y no solo eso, su hija, Luna Solís, también estaba registrada bajo la misma acta, usando nuestro mismo domicilio. Ximena Solís. La colega de Mateo. La madre soltera a la que Mateo "solo estaba ayudando". Un torrente de furia helada me recorrió. Mateo no solo lo permitió. Él lo hizo posible para que Ximena usara mi casa, mi dirección, para meter a su hija en una de las mejores escuelas del país, asociada a mi propia casa de modas. "Hay un error", dije finalmente, mi voz extraña, metálica. "Un error muy grave". En el coche, con el acta arrugada en mi puño, llamé a Mateo. "¿Por qué está el nombre de Ximena Solís en el acta de nacimiento de mi hijo, Mateo?". Hubo un silencio culpable al otro lado. "Sofía, no te enojes, puedo explicarlo. Ximena estaba desesperada". "¿No significa nada?", repetí, incrédula. "¿Poner a otra mujer en el acta de mi hijo no significa nada? ¿Usar mi casa para sus planes sin siquiera consultarme no significa nada?". "Estás exagerando, Sofía. Solo quería ayudar. Sabes cómo soy, me gusta apoyar a la gente que lo necesita". Su frialdad me dejó sin aliento. Colgué el teléfono sin despedirme. Mi mente se aclaró con una determinación helada. Él quería ayudar a otros, ¿verdad? Yo iba a ayudarme a mí misma. Mi siguiente llamada fue a mi abogado. "Quiero anular esa acta de nacimiento inmediatamente. Y quiero registrar una nueva. El niño solo tendrá un apellido. El mío. Mi hijo se llamará Leo Rivas. Punto".”
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