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De Bailarín a Magnate

Capítulo 2 

Palabras:461    |    Actualizado en: 30/06/2025

ra mismo! ¿No ves que

el piso de abajo, cargada de una

de un Oscar. "Luciana, no fue su culpa...

ba echando más leña al fuego, pintándome como e

No lo defiendas, Máximo! ¡Sé que te em

observándolos. La forma en que ella acunaba la cabeza

nté explicarle que no había hecho nada. El dolor en mi mejilla, pero sobre todo, el dolor en mi corazón al

puedes tratarlo con respeto, ¡e

entonces resonar

le daría la

brí el armario, saqué una pequeña maleta y empecé a meter mis pocas pertenencias.

partamento era de ella. Yo solo era

le en San Telmo. Ella sonreía, una sonrisa genuina y despreocupada de la época en que no recordaba quién era

uerza, mis nudillos

ira, sobre su amnesia. En el momento en que recuperó sus recuerdos, la verdadera

la cómoda. El cristal se hizo añicos, esparciéndose por el s

ocho. Hasta que solo fueron pe

caer en l

ía nada q

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De Bailarín a Magnate
De Bailarín a Magnate
“Mi vida era una melodía perfecta: un pequeño estudio de tango en San Telmo, el amor de "Luz", la mujer a quien salvé de la amnesia y que había jurado protegerme y amarme siempre. Pero esa "Luz" era una farsa. Cuando la Luciana Salazar, la despiadada heredera, recuperó sus recuerdos, el infierno se desató. Trajo a su prometido Máximo, quien me humilló y me tendió una trampa, acusándome de empujarlo de un yate antes de mi propia boda. Fui a prisión, un lugar que ella conocía bien. Los años de nuestra vida juntos no significaron nada. Cuando mis riñones fallaron por la brutalidad carcelaria, ella vino a verme, no para salvarme, sino para exigirme mi único riñón para su amado Máximo, burlándose de mi sufrimiento. En la mesa de operaciones, mientras los cirujanos abrían mi cuerpo para arrancarme lo último que me quedaba, sentí que moría. No fue la anestesia, fue el espíritu. Mi último recuerdo fue su rostro impaciente, esperando mi sacrificio. Pero en vez de morir, renací. Ahora, de vuelta en el día que Máximo finge su caída, ya no soy el ingenuo bailarín que ella controlaba. Esta vez, la deuda se cobrará, y la sinfonía de mi venganza apenas comienza.”
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