La Venganza de la Bailaora
emada y a desespera
ario de flamenco, y el calor era insoportable, se peg
sde dentro, sus chillidos e
rla, el torero arrogante que me despreci
Lina! ¡Tengo
a vida pasada, un recuerdo doloroso que
a vida, no
uido seco que puso fin a mi carrera, a mi su
rió. Y Máximo, consumid
on él, convirtiendo m
minó durante la
el de la pasión andaluza, sus ojos fríos observándo
de Máximo me trajo de vuelta al present
, sus palabras. T
a vu
lenando mis pulmones, el p
cometería e
sería un fuego lento, como e
con una calma que me sorpren
sol
nas un susurro entre el cre
s como uno de sus toros de lidia, ciego
entre el humo y la
arrastrando a una Yolanda in
l esta
zado, pegado a su piel. Una viga
su pierna est
, el dolor finalmente s
de pie, obser
imas. Si
ía y absolu
acababa
os acababa
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