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Ojos Febriles, Alma Rota

Capítulo 3 

Palabras:833    |    Actualizado en: 26/06/2025

itido rítmico de una máquina. Una luz bla

jas, ¿pue

. Intenté incorporarme, pero un dol

elló cuando se bajó en medio de la avenida. Tien

golpe. Sofía. El coch

lla?", pregunt

o. No se ha movido de su lado", dijo la

poyada en la pared. Parecía exhausta. Su ropa estaba arrugada. Tenía ojeras os

como si sintiera mi mira

enaron de lágrimas. "Lo siento tanto, tanto. Fui una idio

ión era i

", pregunté, mi

ó, confundid

eo

mportante eres tú. Te prometo que esto se acaba.

acia su cuello. La marca seguía allí, un

se subió el cuello de

ada comparado con el dolor que sentía en el pecho. Era

cuando ella i

o", dije, y c

me leía, hablaba con los médicos. Interpretó el papel de esposa devota a la perfección.

ello cada vez que se descuidaba. Veía el pánic

s irrumpió en la

tos en el

ESTÁS AHÍ! ¡NO PU

a

e puso

ijo, y salió corrien

ando el dolor punzante en mis co

trozo de vidrio en la mano y se estaba haciendo cortes superficial

aré aquí mismo!", gritaba, con los

n acercarse, pero él las

a él, sin importa

stimarte. Dame eso", le suplicaba,

ometes que n

prometo, pero

ación, hablándole en susurros tranquili

o cómo elegía, una vez más, calmar al monstruo en

orde. El hospital entero ahora sa

as pasaron por mi puert

y ahora esto. ¿Viste la marca que tenía en el cuello? La misma q

tat

rendió. Solo confirmó la

hizo doler las costillas. Había sido u

habitación, una hora desp

a. "El médico dijo que necesitas

oy a

esarme. M

por fa

araje de la galería. N

e descompus

a, So

ella intentó tomar mi brazo. L

s esto en público", suplicó,

ez en días, la miré di

specialidad últimamente", dije co

rás. Subí a su coche y esperé, sin m

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Ojos Febriles, Alma Rota
Ojos Febriles, Alma Rota
“Mateo Rojas, un arquitecto con una vida aparentemente perfecta, cimentó su matrimonio de cinco años con Sofía en una promesa inquebrantable: lealtad absoluta. "El Faro", nuestro majestuoso edificio Art Decó, era el símbolo de nuestra unión inexpugnable. Pero en nuestro quinto aniversario, al ir a su galería para una sorpresa, mi mundo se desmoronó al descubrir una escultura hiperrealista de Sofía, desnuda, obra de Leo, el artista callejero obsesivo que ella defendía. El shock no fue la ofensa, sino el orgullo radiante en sus ojos al ver su propia profanación. Desde ese instante, mi vida se convirtió en una pesadilla. Los ojos febriles de Leo acechaban en mi estudio, Sofía abandonaba citas cruciales -incluso me dejó tirado en una avenida, costándome el contrato de mi vida- para calmar las crisis manipuladoras de su "musa". Un chupetón en su cuello y un tango íntimo en una milonga clandestina, el baile que destruyó a mi padre, confirmaron la cruda realidad de su traición. ¿Cómo pudo pisotear nuestra promesa, profanar nuestro santuario e incurrir en cada una de mis peores pesadillas? El asco se apoderó de mí. La traición no era solo física; era la destrucción de mi identidad, mi legado y mi alma. Pero la rabia silenciosa me dio claridad. Recordé la cláusula de infidelidad en el acuerdo de "El Faro". Con una frialdad inusitada, contacté a mi vieja rival, Valentina Morales, para vender el edificio, sacrificialmente, a un fondo de Dubái. Me iría, sí, pero mi desaparición sería el primer acto de una venganza meticulosamente orquestada.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 1012 Capítulo 1113 Capítulo 1214 Capítulo 1315 Capítulo 1416 Capítulo 1517 Capítulo 1618 Capítulo 17