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Renacer de salto de puente

Capítulo 1 

Palabras:793    |    Actualizado en: 20/06/2025

frente a m

ucemia está m

en

o

e tratamiento, expe

rumpí con calma. "Quiero donar mi

s ojos llenos de una

, pero es una p

dije, una pequeña sonrisa amar

ndía. Nadi

la tensa calma de la consult

"Hay una cena de negocios esta noche.

ómo estaba. N

respondí, la sumisi

in desp

al mé

o que

sintió, r

ba en la cabecera de la mesa, encantador y carismático con los

a nuestros invitados,"

go, llenó mi

e. Necesitamos ce

no para mi cuerpo debilitado.

ra espeso y ásper

jenos a mi tormento. M

e. Pero mantuve la compostura, tragando el dolor junto con el vino. Él me observaba, una

os clientes, un hombre mayor

¿se encuentra bie

en, graci

Podría ayudarla a conseguir otro trabajo,

con la

ro tengo una deud

miró, perplej

queño departamento en San T

guntó, su voz era

la pared. Su alient

uí, Sofía? ¿Por qué

ntra los míos, un beso forza

la poca fuerza

e merezco

es que sufriendo así vas a

n con un dolor qu

Era Isabella Ros

se desvaneció, reemplazada po

lla, q

ome la espalda mient

s pies. Un dolor agudo me atravesó el

san

falda, tib

vio en el suelo, un charco

or, pero solo por un instante

desprovista de emoción. Salió del depar

, el dolor físico mezclándos

endo mientras intentaba enseñarme a podar las vides. Valeria, su hermana menor y mi mejor amiga, nos tomaba fotos, su risa cristalina flotando en

ofi! ¡Corre!" Su voz, urgente. Mi miedo paralizante. El sonido de un disparo. Su grito. Corrí, corrí sin mirar atrás, el eco de su sacrificio persiguiéndome. Cuando la policí

a solo era el último acto de esta tragedia. Morir era mi única liberación, la única forma de reunirme con Va

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Renacer de salto de puente
“Mi médico suspiró, confirmando lo inevitable: mi leucemia estaba en etapa terminal, y yo solo anhelaba la paz de la muerte. Para mí, morir no era una pena, sino la única liberación de una culpa que nadie, excepto él, entendía. Luego, mi teléfono sonó, y la voz fría de Mateo Ferrari, mi jefe y antiguo amor, me arrastró de nuevo a un purgatorio autoimpuesto. Cinco años atrás, en los viñedos de Mendoza, su hermana y mi mejor amiga, Valeria, me empujó por la ventana para salvarme de unos asaltantes. Su grito y el sonidFmao de un disparo resonaron mientras huía, y cuando la policía me encontró, Mateo me sentenció con un odio helado: "Tú la dejaste morir. Es tu culpa." Desde entonces, cada día ha sido una expiación, una condena silenciosa bajo la crueldad de Mateo. Él me humillaba, me obligaba a beber hasta que mi cuerpo dolía, disfrutando mi sufrimiento como parte de esa penitencia interminable. Mi existencia se consumía bajo su sombra, una lenta autodestrucción en busca del final. La leucemia era solo el último acto de esta tragedia personal, la forma final de un pago que creía deber. ¿Por qué yo había sobrevivido para cargar con esta culpa insoportable y el odio de quienes una vez amé? Solo ansiaba el final, la paz que la vida me había negado, el perdón de Valeria. Una noche, tras una humillación brutal, una hemorragia masiva me llevó al borde de la muerte. Sin embargo, el rostro angustiado de mi amigo Andrés, y la inocencia de una niña que lo acompañaba, Luna, me abrieron una grieta de luz inesperada. ¿Podría haber una promesa más allá de la muerte, una oportunidad para el perdón y una nueva vida que no fuera de expiación?”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 1012 Capítulo 1113 Capítulo 1214 Capítulo 1315 Capítulo 1416 Capítulo 1517 Capítulo 1618 Capítulo 1719 Capítulo 1820 Capítulo 1921 Capítulo 2022 Capítulo 2123 Capítulo 2224 Capítulo 2325 Capítulo 2426 Capítulo 25