El Juego del Poder
Ortega sí lo necesitaba. O al menos, eso intentaba
s sin verlo, y la última vez que tuvo noticias de él, había jurado que se alejaría de los negocio
a ignor
ebía investigarlo a fondo
raba disimular con maquillaje, Samantha llegó a la oficina. Para su sorpresa, al abrir su
icina.
re el escritorio y se dir
rada perdida en la ciudad. Su postura era la de un hombre que analizaba cada detalle de su
erta -ordenó
intiendo una ligera
qué m
Sus ojos se posaron en ella
Marco Salazar. Hoy quiero que
o Samantha sabía que no
postura y resp
eses sin ningún aviso y, desde entonces, ha estado en contacto con varias emp
ander, inclinándose ligeramente
e segundo. No podía contarle lo
anciero tiene algunas irregularidades. Quiero an
, como si estuviera midiendo el
segundos-. Porque tengo la impre
n escalofrío reco
razones pa
sonrisa enigmática-. La cuestión es si son lo suf
e ambos se v
de su escritorio y tomó un expe
su valía, entonces haga esto
al ver el contenido. Era un contrato confidencial entre
é es
ecesito que me consiga información sobre un grupo que ha estado interfiriendo en nuestros neg
tenía vínculos con agencias gubernamentales, pero su historial er
. peligros
sonrió levemente-. Pero pensé que
vista y lo miró dire
onfía en mí
está dispuesta a llegar -dijo en
n que un escalofrío
e que hiciera algo sin una razón. Y, de al
e podía controlarla,
ndió con firmeza-
vó por unos segund
o me dec
salió de la oficina con una
to no era solo una
estaba poni
estaba dispuesta a jugar su juego...