Baby Charlene
1 Libro Publicado
Libro y Cuento de Baby Charlene
La Esposa Virginal del Alfa
Hombre Lobo EXTRACTO DEL LIBRO.
"Quítate la ropa, Shilah. Si tengo que decirlo de nuevo, será con un látigo en la espalda", sus frías palabras llegaron a sus oídos, provocando que le recorriera un escalofrío por la espalda.
La chica sostuvo su vestido con fuerza contra su pecho, sin querer soltarlo.
"Soy virgen, mi rey " su voz era demasiado débil para decir con claridad las palabras, que apenas se escucharon.
"Y tú eres mi esposa. No lo olvides. Te pertenezco desde ahora y para siempre. Y también puedo optar por poner fin a tu vida si así lo quieres. Ahora, por última vez, quítate la ropa".
*
*
Shilah era una joven que provenía de los hombres lobo, también conocidos como los pumas.
Creció en una de las manadas más fuertes, pero desafortunadamente, no tenía habilidades de lobo.
Ella era la única de su manada que era un lobo impotente y, como resultado, su familia y otros siempre la intimidaban.
Pero, ¿qué sucede cuando Shilah cae en manos del frío Alfa Dakota, el Alfa de todos los demás Alfas? También era el superior y líder de los chupadores de sangre, también conocidos como vampiros.
La pobre Shilah había ofendido al rey Alfa al desobedecer sus órdenes y, como resultado, este decidió asegurarse de que ella nunca disfrutara de la compañía de los suyos al tomarla como su cuarta esposa. Sí, cuarta.
El rey Dakota se había casado con tres esposas en busca de un heredero, pero había sido difícil ya que solo dieron a luz niñas: ¿Era una maldición de la diosa de la una?
Era un rey lleno de heridas, demasiado frío y despiadado. Shilah sabía que su vida estaría condenada si tenía que estar en sus brazos. Tanbíen tenía que lidiar con sus otras esposas aparte de él.
Ella fue tratada como la peor de todas, ¿qué pasaría cuando Shilah resulta ser algo más? ¿Algo que nunca vieron? Le puede gustar
Intocable: La doctora milagrosa del Alfa
Voodoo Child Siete días atrás, mi padre anuló mi compromiso con el Alfa Darren para entregárselo a mi hermanastra Charly.
Al no tener lobo, me consideraron indigna y me obligaron a casarme con el hermano de Darren, Demetri, un Alfa lisiado y al borde de la muerte.
Mi padre me vendió como mercancía dañada para asegurar la alianza y la riqueza de la familia.
Charly se acercó a mi oído para burlarse, diciendo que Darren siempre fue suyo y que yo solo pasaría el resto de mi vida custodiando un cadáver podrido por el veneno de plata.
En mi vida anterior, el dolor y la humillación de esta traición me llevaron al suicidio.
Pero ellos no sabían que, tras morir, mi alma viajó a un mundo interestelar avanzado donde viví toda una vida y me convertí en una cirujana legendaria, antes de despertar nuevamente en este mismo cuerpo.
Esta vez, no hubo lágrimas ni súplicas.
"Acepto el arreglo por completo", dije con calma, ignorando sus miradas de desconcierto.
Antes de subir al carruaje negro que me llevaría a mi exilio, le dejé a mi hermanastra un regalo invisible que arruinaría su pureza en su esperada noche de bodas.
Luego, me dirigí a la oscura mansión de mi nuevo esposo.
Creían que me enviaban a un cementerio, pero yo estaba a punto de curar al Alfa más letal del reino para usarlo como mi espada y arrastrarlos a todos al infierno. Rechazada por él, deseada por su rival
PageProfit Studio -No tiene loba ni familia. Es inofensiva y me resulta útil. En cuanto deje de necesitarla, el título de Luna será tuyo.
Eira Crawford escuchó esas palabras al otro lado de la puerta del despacho de su esposo.
Durante cuatro años había sido la esposa secreta de Sebastian Hale. Se ocupaba de la casa, atendía a su familia y resolvía todos los problemas que él dejaba a su paso. A cambio, Sebastian le daba tres mil dólares al mes como si le estuviera haciendo un favor. Hasta para comprarse un abrigo nuevo tenía que darle explicaciones.
Sin embargo, no dudó en destinar trescientos mil dólares a financiar la investigación de su primer amor.
Para Sebastian, Eira no era más que una Omega huérfana que ni siquiera tenía loba: una esposa dócil y discreta, sin manada, sin poder y sin ningún valor más allá de lo que pudiera hacer por él. Nunca la había presentado en público como su Luna. Su familia la trataba como a una criada, y su amante se burlaba de ella por depender de un Alfa para sobrevivir.
Entonces Eira dejó de llorar.
Grabó la infidelidad, solicitó la disolución del vínculo y puso los documentos del divorcio frente a Sebastian. Aun así, él creyó que solo intentaba llamar su atención. Firmó sin siquiera leerlos, convencido de que volvería arrastrándose en cuanto comprendiera que nadie querría a una Omega rechazada y sin loba.
Pero se equivocaba.
La mujer a la que había dejado en casa lavando platos era una ingeniera eléctrica graduada en Stanford. La esposa «inútil» a la que nunca prestó atención era, en realidad, la ingeniera jefe detrás de un proyecto nacional ultrasecreto para desarrollar tecnología de chips. Todo lo relacionado con ella era información clasificada. Su desaparición bastaría para alertar a las autoridades federales y, cuando su identidad saliera a la luz, su nombre sacudiría a toda la comunidad científica.
Sebastian no sabía nada de eso.
Después de abandonar su casa sin llevarse más que su libertad, Eira se cruzó con Killian Sterling, el Alfa más frío y poderoso del norte. Él aún no sabía quién era ella, pero su lobo reconoció algo que todos los demás habían sido incapaces de ver.
Mientras tanto, Sebastian comprendió por fin que Eira hablaba en serio.
La buscó desesperadamente por toda la ciudad. Por primera vez en cuatro años, la reconoció públicamente como su esposa. Le exigió que volviera y le rogó que le diera otra oportunidad.
Pero Eira ya no estaba en casa esperándolo.
Ahora ocupaba un lugar en la mesa de la manada Sterling, serena y segura de sí misma, mientras el Alfa más temido de Norteamérica permanecía a su lado.
Ante la mirada de todos, Killian Sterling posó una mano sobre su espalda y declaró con frialdad:
-Eira no es la Omega que alguien desechó.
-Es mi Luna. La Luna descartada del Alfa
Velvet Piston Estaba embarazada de tres meses cuando el auto me atropelló.
Tumbada en el suelo, apenas aferrándome a la vida, llamé a mi esposo, el Alfa Ethan, una y otra vez. No me contestó. Cuando por fin desperté del dolor, vi una publicación de su primer amor, Ivy. "Gracias, Alfa. Sabes que me da mucho miedo la oscuridad, así que te quedaste conmigo toda la noche. Incluso despejaste toda tu agenda hoy para llevarme a la subasta, solo para darme el mejor regalo del mundo. ¡Estoy tan feliz!".
En ese momento, lo entendí todo. Mientras yo luchaba por proteger a nuestro hijo, él estaba con otra loba. Con calma, le di "me gusta" a su publicación y guardé el celular.
Ya que él había elegido a su primer amor, yo decidí dejarlo ir.
Dentro de siete días, abandonaría su mundo para siempre, con nuestro hijo. En la cama con el cuñado de mi ex
Ady Daniels Él la dejó tirada en la calle. Su cuñado la recogió y la convirtió en su esposa.
El día en que su ex, Mark, se casó con la adinerada socialité Bella, a Elena la echaron a la calle sin nada más que la ropa que llevaba puesta: humillada, destrozada y completamente sola.
Hasta que apareció Eric Thompson.
El hermano mayor de Bella. El poderoso cuñado de Mark. Y el Alfa más temido de la ciudad.
Él le tendió la mano cuando nadie más lo hizo. Luego, le propuso un trato.
Un matrimonio solo de nombre. Un escudo contra su pasado. Una oportunidad para reconstruir su vida.
Elena aceptó, esperando un frío acuerdo entre desconocidos. Pero a puerta cerrada, el control que Eric mantenía con tanto esmero se desmoronó... y el de ella también. La química entre ellos era explosiva, sus noches, intensas, y los límites entre lo profesional y lo personal se difuminaron hasta quedar irreconocibles.
Era el hombre al que nunca podría tener. Y el único al que no podía resistirse.
Pero cuando Mark se dio cuenta de lo que realmente había perdido, y Bella descubrió el secreto que se escondía tras la novia de su hermano, Elena tuvo que decidir.
¿Era esto solo un contrato?
¿O era el amor por el que siempre había estado destinada a luchar? Un matrimonio falso con el enemigo de mi ex
Syliva.D Toda mi vida he sido la hija de repuesto. Mi hermana Beatrice se lo llevaba todo: el amor, la atención, el trato de hija favorita. A mí me tocaban las sobras y los recordatorios de que no era lo bastante buena.
Hasta que descubrí que Niall, el apuesto Alfa de la manada vecina, era mi pareja predestinada. Por fin me tocaba a mí ser elegida.
¡Diosa, qué ingenua era!
Cuatro años de un compromiso infernal. Me teñí el pelo para adaptarme a sus gustos, me metí en vestidos ajustados, hice de su criada personal, solo para oír que sería mejor sirvienta que pareja.
Todo porque su corazón pertenecía a mi hermana.
Esa noche, tiré sin querer el marco de su foto, y él me abofeteó. Con fuerza. Dijo que nunca estaría a la altura de ella.
Así que le devolví la bofetada, rompí su foto y acepté el rechazo.
Pensé que se había acabado todo. Hasta que los vi en el club, riéndose de lo patéticos que habían sido mis cuatro años de intentos. Todo el compromiso fue su juego enfermizo.
Borracha y furiosa, hice algo imprudente con mi misterioso vecino. El Alfa Hudson, con un rostro esculpido por los dioses y el peligro en cada línea de su traje a medida.
Y lo más importante: era el némesis de mi ex.
¿Y qué? Fue el mejor sexo de mi vida.
Pensé que sería una aventura de una noche para olvidar, pero me equivoqué otra vez.
Era más rico que Niall, más poderoso que mi familia e infinitamente más peligroso.
Y no me dejaba ir.
Esta vez, no sería la segunda opción de nadie. Mi hermana me robó a mi compañero y se lo permití
PageProfit Studio "Mi hermana amenaza con quitarme a mi compañero. Y yo dejo que se lo quede."
Nacida sin lobo, Seraphina es la vergüenza de su manada, hasta que una noche de borrachera la deja embarazada y casada con Kieran, el despiadado Alfa que nunca la quiso.
Pero su matrimonio de una década no fue un cuento de hadas.
Durante diez años, soportó la humillación: Sin título de Luna. Sin marca de apareamiento. Solo sábanas frías y miradas más frías aún.
Cuando su perfecta hermana regresó, Kieran pidió el divorcio la misma noche. Y su familia estaba feliz de ver su matrimonio roto.
Seraphina no luchó, sino que se fue en silencio. Sin embargo, cuando el peligro acechó, verdades asombrosas salieron a la luz:
☽ Esa noche no fue un accidente
☽ Su "defecto" es en realidad un don raro
☽ Y ahora todos los Alfas -incluido su exmarido- pelearán por reclamarla
Lástima que ya está cansada de ser poseída.
***
El gruñido de Kieran vibró en mis huesos mientras me sujetaba contra la pared. El calor de su cuerpo atravesaba capas de tela.
"¿Crees que irte es tan fácil, Seraphina?" Sus dientes rozaron la piel inmaculada de mi garganta. "Tú. Eres. Mía."
Una mano ardiente subió por mi muslo. "Nadie más te tocará jamás."
"Tuviste diez años para reclamarme, Alfa." Mostré los dientes en una sonrisa. "Es curioso cómo solo recuerdas que soy tuya... cuando me estoy yendo."