Mas alla del contrato
s sobre negocios, política y la importancia de mantener las alianzas familiares. Mi padre, como siempre, se man
ran precisos, calculados; cada gesto, cada palabra, estaba cuidadosamente medido para causar una impres
ás bien una de evaluación, como si estuviera tratando de descifrar algo sobre mí. Me sentí incómoda bajo
mpiendo mi línea de pensamient
probarme. La sala se quedó en silencio, y pude sentir las miradas de mis padres clavadas en mí. Sabía
tratando de no mostrar demasiado mis sentimientos-. Pero
s de Alexander me hizo pensar que había di
ropósito" -dijo él, con un tono que era al mi
apadas la una en la otra. Era como un tira y afloja, una batalla de volunt
o es una alianza estratégica. Beneficiará a ambas partes, fortalecerá nuestras posici
te que me irritaba profundamente. Sentí una oleada de fru
ramente, no creo que eso explique completamente las razones detrás de este a
ero Alex solo sonrió más ampliamente, c
. Pero algunas decisiones requieren... métodos más tradicionales. Y esto
go en la forma en que pronunciaba esas palabras, en cómo me miraba, que me hacía sentir que este ho
pada en un torbellino de pensamientos, tratando de encontrar la forma de escapar
nder en el salón. Sentí una punzada de ansiedad, pero también una extraña excitación. E
que tanto me irritaba. Me obligué a no retroceder, a mantenerme firme mientras él se detenía
bos. Quiero que entiendas algo, Isabella. Este matrimonio no es solo un
esto que él impondría reglas. Parecía el tipo de hombre que necesi
voz neutral, aunque sentía cómo la irritaci
omo si hubiera estado
en público cuando sea necesario para mantener las apariencias. No enamorarse. Y, por su
morarse... Sentí una mezcla de alivio y confusión. ¿Era esto una forma de manten
reglas? -pregunté, cruzando los b
mente, su sonrisa se
ncias, Isabella. Consecu
ble. Sabía que quería intimidarme, quería probar mi resistencia. Y aunque sentí un
Alex. No soy alguien que sigue las reglas sin cuestionarlas. Así que,
, tal vez incluso admiración. Pero tan rápido como apareció, se desva
vuelta y salir del salón, dejándome sola con mis pensamientos y
s comenzaba a caer sobre mí. Mañana sería el día de mi boda. El comienzo de un contrato que nunca pedí, con