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En busca de mi nombre.

Capítulo 3 Capitulo II

Palabras:3929    |    Actualizado en: 30/05/2024

frotando mis brazos para entrar en calor. Me quedo senta

el de mis progenitores sí. Según lo que sé, tienen algo de dinero, el cual por cierto, no sé de d

ada que le preguntaba por las operaciones de mi madre, la cual por cierto, a de estar muy feliz. Con so

menos. No es que esté discriminando mi profesión, no, pero, hay que ser sinceros. Con tan corta edad, no serán muchos los pacientes que pondrán su vida en tus manos. Tri

bien sí, pero, nada se compara si hubiese estudiado administración de empresas, y me hubies

s pasajeros se han bajado y hay un chico enfrente con los brazos cruzados mir

ndome a correr hacia él, las lágrimas se me acumulan en los ojos cuando veo que la puerta se abre. No sabía cuánto me hacía f

dre si no Karla. Me detengo en seco, sin embargo rápidamente intento

porqué es qué me niego a caminar. Una de las personas por quie

s lentos y el cuerpo pesado. No voy a negar que me da un poco de decepción conmigo, ese comportamiento. Firmemente pensa

ltando un suspiro largo. Repit

me revoluciona al ver que detrás de ella

scencia. Viví tanto junto a él, que no puedo evitar írmele encima cuando llego a su altura, lo cargo y llen

e, quien me lo regaló. La nostalgia me cruza de repente deteniendo mis g

y todo estará bien. Son las palabras que conver

solo menea la colita inquieto, inte

Bia

go al lado. No es un grito a viva voz, fue entre di

a mirarla. La sonrisa se me dibuja sola al verla sonriéndome. A pesar

jar los pensamientos que

se operó la nariz. De la señora que me despedí hace años no queda mucho. La recuerdo por las fotos que me enviaba mi padre, sí no, estoy se

os dientes acariciándome la cara. Sigue teniendo

o, quiere aparentar que todo está bien y somos felices, pero su postura me deja muy en claro, que está incómoda tiran

como se me acelera la respiración. Sé que lo n

iendo a tomar mis mejillas, y esta vez no es sutil, es mas, ni siquiera intenta serlo, ya que clava sus perfectas uñas

-empieza con las demandas. Sacudo la cabeza ligeramente, para que afloje e

de nuevo, pero sabe disimular

mpiezo a repetir en

que solo hayas crecido en edad, sigues siendo una inmadura. Siempre se lo dije a

no captar ciertos aires de desprecio en su mirada y en su voz. Susp

ndo que me suelte. Vuelvo a fijarme en Yello. Frunzo

ificar porque

ado, cuando me fijo en qué Karla no deja de

mbién le hablo entre los dientes antes de

, que me comporte. Me sonríe hipócrita al captarme el sarcasmo y me voltea los ojos antes de dar unos pasos atrás.

rla, llevábamos años sin vernos. ¿No podía solo abrazarme y ya

untarán. ¿Por qué soportas eso Bianka? La respuesta es

con ella siempre, más allá de tres cuadras después del infierno; estando lejos no es mucho lo que, pude, puedo y podría hacer en un futuro para librarme d

os, pero es que verle la cara de fastidio a mi madre, los

ecuerdos con ella. Era tan dulce, fue en mi adolescencia cuando todo cambió y mucho, s

las imagino. No pierdo la esperanza. Tiempo para acoplarnos nos sobrará. Estoy muy decidida

ponde a medias. Claramente ya le dañé el ánimo. Llamarla por su nom

ose en la puerta. Gira mirándome de arriba

co que traes

o también el bandolero. Un bandolero, es un bolso más pequeño que te puedes cru

, me quita el bolso grande y lo

so y quítate eso, que pareces verdulera de barrio. -

bir- debes ponerte a dieta, ya b

otalmente perfecto. Bendita oración que odio tan

edando acomodadas de extremo a ex

me sale automática cuando

ortante que hacer y Ern

tas emociones. Sacudo la cabeza. Lo último que quiero y necesito es... Yello me distrae cuando ladra en mi dirección. Me trago la pr

a su hija no califica como importante? -Abro mucho los ojos al notar que reflexione en voz alta. Nun

reguntas, debes ser educada, las malas palabras te hacen una vulgar y te condenan un minuto más en el infierno; me

naré en problemas. Para bajarle dos tono al tenso ambiente que se formó,

no sé qué me dio, pero yo sigo sin

vernos, me pareció interesante el que no esté

cio! ¡Es

ver a sonreír de esa manera que no me gusta, se desliza hasta terminar con el espacio que nos separa. Nunca he po

eves una decepción luego. -Ladea el rostro ampliand

han cambiado - Aun sin entender el contexto

o llegara. -Ahora habla en voz alta, con una dulzura que me pone a

isos, así que no seas mal agradecida, sabes que te

scándose en su propia conversación. Su sonrisa h

rar y odio que me duela el comentario y su actitud. Decido no mostrarle lo que to

da pudo llamarme y me vengo sola. -El que use el mismo tono que ella, le achica los ojos y le tensa la mandíbula es ta

rros. Algo me dice que la línea de aguante que lleva aho

recuerdo menta

oy tu madre y me debes respeto, ya que tengo la potestad para reprenderte sin fecha de vencimiento. Manti

erciorarse que los hombres si

al país, después de años fuera y nadie la esperó, no me beneficiaría en nada, tampoco a tu padre, créeme. Así que, de hoy en adelante quiero recuerdes y tengas en claro lo si

enta con tu regreso, tambié

utir después de tanto tiempo sin verla es ilógico. Vuelvo anotar en mi lista mental de quehaceres, poner de mi parte para no mos

osas superficiales, es por eso que chocamos. Ya que yo soy más sencilla e humilde, sin embargo el respeto que se ganó fue tanto que llegué al pun

ía la pena, había muerto aquel día que fui arropada por aquella bola de desgracias, la cual no me dejó otra a

ezo a repetir, hast

e en mis piernas y ahí se queda recibiendo mis caricias. Karla, nos mira mal de vez en cuando, pero no dice nad

a pesar de vivir 17 años aquí, solo recorría el camino de la casa a la escuela. Pasados 10 minutos más, empezamos el recorrido por la carretera de piedra rodeada de árboles. Esto es lo que me encanta de mi

leta de lado y lado de árboles de Araguaney, el árbol nacional del país, pero, por la época

, teniendo que esperar cuando intento abrir la puerta y esta no cede. Karla me quita de e

o tras de ella mirando a ver si fue mi

ma mi madre. Espabilo cuando una chica, la cual no t

ervando lo diferente que se ve toda la casa, cualquiera que en

madre con emoción al notar mi sorpresa. Me da risa porqué debió decir:

anticipación y quedo hermoso. -Se emociona

e repente su sonrisa se transfo

rátalo con cuidado. Tienes quince minutos para salir y alcanzarnos en la peluquería. Raúl te llevará.

me voy necesito terminar otras cosas, pero, te esperaré para realizar nuestra llega

bueno, tampoco debía hacerlo p

ate esto puedes llegar los minutos que quieras

co. Se gira lentamente sacudiendo la cabeza, veo

medeciendo sus labios, achico los ojos al presentir que está disf

la casa d

ocarán en mí. No logro reaccionar al momento, solo la veo caminar hacia

etenerse de nuevo, pero esta vez regresa

rostro. Que se lleve el dedo al oído y me mire con esa mirada

dijiste. -La respiración se me acelera

desatar lo

over la lengua automáticam

o, pero puedo escuchar como s

s escaleras por la parte derecha. Recojo ai

nformándome acerca de una fulana cena, pero nunca dijo donde era. In

como me siento. Pareciera que no hubiese estado fuera ni un día, tengo una cantidad de emociones que me abruman. Llego a mi

cansada, emocionada, estresada y todo lo

és le

espués de despegarme de la puerta es colocarlo a cargar el teléfono. Luego me voy directo a los brazos de la

edo dormida tan pronto mi cabeza toca la almoha

rán 5 m

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