En busca de mi nombre.
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. solo quiero... solo qu
ño, me recuerdo mentalmente soltando el aire que siento atascado y que está obstruyend
a mi mente como u
pensará persegu
porqué sé muy bien lo que le procede a es
po, pensamientos y emoc
que según un video que miré en
stiro la mano para darle la vuelta al reloj que está sobre l
ño. Me ruedo hasta llegar a la orilla de la cama para sentarme y estirar mi cuerpo para desperezarlo
a. Al final obtuve en todo el sentido de la palabra lo que tant
mis pensamientos. Odio no saber de qué lado se colocan a veces. Reprimo la
eño por tonterÃas, hoy la haré caso a VivÃan me compraré las pastillas para dormir y punto. No aceptaré más recuerdos de cosa
no y mi cuerpo obedece, punto. En un último intento por controlar mi mente y despojarme de pensamientos y perezas inú
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mándome que alguien se ha sentado a mi lado. Sacudo la cabe
Las pastillas no me sirvieron de nada y seguà perdiendo sueño
ra a mis pulmones. Esto lo hago con la esperanza de poder desaparecer
ciones. Me vuelvo a recargar del espaldar de la silla s
as a creer que las superaste por el simple hecho de que las emociones no te abruman por su recuerdo, no siempre es asÃ. He comprendido, que la prue
porque justo eso, me
ales no es que quiera extenderme a hablar ahorita. Porque, son largas, dolorosas y lo más i
añando las cosas y personas que dejé. Hasta que me acostumbré a recordarlas y que no pas
, podÃa concentrarme en lo que sea estuviera haciendo, sin terminar dañándolo porque me descuidé pensando en otra cosa. En fin, podÃa sentir que estaba libre de ese peso
contraré y desataré con mi vuelta. Y no hablo de terceros si no de mÃ, porque son cosas,
recuerdos pasados me quiere
supe
adre, la última vez que hablamos
date! Y recuerda, siempre serás mi pequeña bo
ente se ve, que no me quiere de vuelta. Es por esto mismo que decidà volver, sé, algo malo debe est
ra para evitar volver, pero, ese cambio que hubo la última vez que hablamos, me pellizcó mentalmente; ya que pude darme cuenta de qué algo malo podÃa suceder y yo, bien graci
iento nuevamente. El llamado para abordar el avión se expande por la sala, poniéndome a buscar con la m
engo a contar una historia,
rtas personas no me estaban haciendo bien. Quizás si yo hubiese sido la afectada, sigo sin notarlo pero, no; resulta,
rsonas del camino y ya, decidà hacerme a un lado yo. Los últimos dÃas fueron terriblemente mal. Un dÃa antes de
ó conocer varias, pero, hubo una en especial que se encargó de llenarme la
he de admitir qué, el que me admitieran con una beca e
que tenÃa cuand
terminé graduada en lo último que mis padres querÃan. Eso me generará un problema súper grande con ellos, pero bueno, ya el mal está hecho, asà que ahà voy. Luego e
hermoso pueblito, San Andrés, ubicado al sur del estado. Agilizo todos los trámites agradeciendo no tener contratiempos, a pesar de que mi vuelo se habÃa retrasado. Supongo, l
para mÃ, me siento suspirando largo cuando el repiqueo vuelve a golpearme el pecho. Son tres horas de viaje y no quiero torturarme e
er qué sucede, pero, no veo nada asà que vuelvo a mi antigua posición, mirando la hora antes. TodavÃa faltan 45
o porque la pregunta no sea conmigo, pero no, sà es conmi
ápidamente recojo todo lo que habÃa dejado en el puesto, que ahora
rápido, giro el rostro para verlo, ganándome una sonrisa,
todo transporte que te puedas imaginar y nunca pude hablar con nadie, porque, no me ente
la mano ofreciéndomela. Le miro por un m
llam
dome me detenga. -Déj
ja responder, solo alcanzo a asenti
veo que, es un documento de identidad el cual, me pertenece. Rápidamente escarbo en mi bolso, Encontrándome con que efectivamente no está mi cédula.
rda eso, serÃa una locura. -Susurra y yo
bonito rostro y cuando sonrÃe se le forman esos hoyuelos que le dan mucha más simpatÃa, su nariz es puntiaguda, su tez
ar de mirarlo. Intuyo que no paso desapercibido mi
a. Por un momento logra hacer que me olvide a donde v
o, hablemos mejor de t
o único, estudiante de medicina y voy a San Andrés a realiz
iné, se ve bastante joven para esta
extremos son mi delirio, amo a mi madre y mis abuelos, no me gustan los estigmas,
ncida de que
lo y, tengo un loro, una araña,
fácil que está siendo la conversaci
puesto saca un teléfono celular yendo a galerÃa, empezando a
urió hace un mes, no sé cómo mi respiració
Ãa lo
l pensar que le huÃa a est
go para que me crea pero, el que intent
sÃ, pero,
nte un murciélago, como que no s
por no seguir un estereo
siente parec
n. El bus se hace a un lado deteniéndose. Entonces, varias personas
Me ofrece su teléfon
ar asÃ. Nos faltan tantas cosas por saber. Entonces, haremos esto. Anotarás tu núme
ando de reojo como los p
in embargo eso no evita que siga con el ce
r unas cosas do
eacc
acompañar. Luego seguimos
el teléfono y anoto el número de mi casa, antes de devolvérselo.
espide. Estira la mano y yo l
gu
rlos será tarde, asà que te daré un consejo. Enfócate en las soluciones, que créeme sà las hay, el problema está en que a veces uno se
bras me remueven algo por dentro. Obviamente me niego a ponerle atención, cerrando los ojos de nuev