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En busca de mi nombre.

Capítulo 4 Capitulo III

Palabras:2648    |    Actualizado en: 31/05/2024

s escucho el repique de un teléfono. Somnolienta in

golpeándome la frente con no sé

palabra sin pensarlo. Si me escucha mi madre me voltea la cara

r quedarme pegada en la cama, pero eso desataría la tercera guerra mundial en

ir la puerta doy con una gran bolsa que está guindada en el primer puesto. La cojo y sin n

os, giro la cara y... no atiné, la

olsa, me apresuro en colocarla sobre

traía unas cositas, parecen luces de navidad, ni sé qué cosas tan raras e

ecería un carnaval andante. No es que discrimine el ca

ojos masajeando mi frente, al abrirlos noto que hay unas fotos, donde puedo det

mesa. La emoción no me deja contestar, dejando que el buzón se active. Reacciono saliendo de

lleg

o a hurgar de inmediato. Repetir lo que está en el closet sería peor, aparte de que no creo me sirva. Busco desesperada, pero no encuentro

se expande por todo mi cuerpo, revelándome lo mucho que le sigo t

e arropan, dejándome claro que mis miedos no esta

l respeto por mi madre se convirtió en este terror? Ni sé, solo tengo claro que todo empezó por respeto a mi p

e usé para la navidad pasada. No sé cómo llegó ahí, pero eso servirá o eso creo. Es una falda larga holgada, con aberturas a los lados,

ecina, con los nervios tomándome por todas partes. Dejé el móv

favor! Me sonría. Pero... Nadie sabe. Es el mensaje qu

ma

la cabeza dando con el reflejo que me muestra la ventana. Me dan escalofríos. Mi madre no estará contenta. L

vez antes de pasar mi mano por la cola alta que me hice. Después

. No la reconozco, parece tuviera quince años. Reacci

no estoy mal un poco nerviosa y sonrojada. Asiento sin detenerme

rarme. -Solo Bianka ¡po

unzo el ceño cuando le paso por el

camino. Empiezo a repetirme que todo estará bien, b

l a la izquierda, en

ede ver la piscina, una cantidad de recuerdos atropellan mi ment

e obligo a detenerme de nuevo al caer en cuenta, que estoy actuando como loca.

sigo sin mover un pie. -Señorita, están es

í en el tiempo. Tomo el otro pasillo, llegando al comedor en menos de lo que

llegar

tensa la mandíbula a mi madre y la mirada

e se gana mi atención. Al verme, gira su rostro a su lado izquierdo. Yo no ruedo más la mirada por temor. Se lo que podrí

enan de lágrimas con el chorro de emociones que luchan por entrar en mi sistema sin ningún tipo de control. Yo también estoy sorprendida, porque si esp

o y no necesito verlo para saber de quién se trata. Mi sentido del olfato reconoce

ropa interior con solo mirarme u olerlo. Anyelo, lleva usando el mismo perfume desde que t

Anyela se me viene encima. Intento recibir

l medio, dos blancas y una mostaza, lo que me lleva a deduci

ivinar hasta el color del bóxer que lleva puesto y él ni me mira.

¿Te quier

Intentó sonar tranquila, pero con la mirada me dice que está a punto de

nuta que ella le queda fácil alzarme y empezar a dar vueltas. En el proceso la falda se levanta, y s

du dich

pe seco en la mesa llenando el lugar

s Anyelo el qu

la mala mirada. Bueno, a ella porqué a mí ni me determina. Obviamente me pica su actitud indifere

Any

sonríe sin muchas ganas, luego la mira con cierta expresión que

urra en respuesta mi amiga a su madre, mir

s en la punta de la nariz. Mi ceño se frunce, cualquiera dirí

mportan, ambos. -Les exige

darme un abrazo con beso incluido. No puedo evitar sentirme mal, al ver que mi padre solo se limita

irando hacia un punto fijo en la pared, que está enfrente d

o a mí. -Seguramente ya notó que mi ánimo decayó. Medio

o. No puedo evitar preguntarme. ¿Qué le pasa a mi padre? Antes sus muestras de cariño conmigo eran... Exageradas, al

, jalándome del bra

nterviene arrastrando a Anyela tras ella, a de presentir que le va a volar encima a mi madre

. Ya más calmada no puedo evitar mirar a mi lado. Desde que me senté siento que desde ahí me observan

cando que todo ande bien y así es, pero el hombre sigue sin quitarme la mirada de encima

omodarme por la tensión que ejerzo por no mira

o todavía faltan más payasa

recer los años no le quitaron lo imbécil, de hecho se lo d

r mi cumpleaños por ejemplo. Estoy aquí porque tengo

o vuelve a re

de los gemelos, quien a pesar de la edad se sigue viendo muy guapo. No me sorprende ya que

lo con la mirada hacia abajo, sonriendo. El pensamiento de que está mirando algo o a alguien en el telé

mentalmente pero la

Lleno mis pulmones de oxígeno cuando el sentimiento cambia por una emoción bas

e dedos y a pesar de ser todo lo contrario a lo que recuerdo era antes de irme, igual el corazón se me acelera. Me

que me puso ya que cuando lo mire, desvío su atención en di

vocar un infarto. Respiro lento soltando el aire por la boca al no ser suficiente soltarlo por la nariz. La respiración

tenderlo. Las cosas entre él y yo no terminaron muy bien, pero por

Sigo sintiendo que debajo de mí, está ocurriendo un terremoto, desestabilizándome por completo. Las ganas de llorar m

evanta- Primeramente quiero agradecerles q

ento enfocarme, pero no puedo y ter

enehmen?: ¿Te qu

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