CRISTINA SANTINI HIJA DEL EMPRESARIO HOTELERO DONATO SANTINI, FUE ENCONTRADA CON ADRIANO RUSSO EN EL ALMACEN DEL HOTEL, DESDE QUE LO CONOCIO SE SINTIO ATRAIDO POR EL, PERO ERA UN SIMPLE EMPLEADO, SU PADRE JAMAS ACEPTARIA ESA RELACION, POR LO QUE LO HIZO QUERIA SER DE ÉL POR UNA SOLA VEZ, YA SABIA QUE JAMAS LO VOLVERIA A VER, CUANDO ESTABA DELANTE DE EL TUVO QUE MENTIR DECIR QUE EL LA ESTABA VIOLANDO, ESTE LE RECLAMO HABIA SIDO ELLA LA QUE LO HABIA INCITADO, POR LO QUE AL PREGUNTARLE SU PADRE, ELLA DIJO QUE NO, SABIA QUIEN PAGARÍA LAS CULPAS DE SU ERROR. ADRIANO FUE A DAR A LA CARCEL Y EXPULSADO DEL MEDIO HOTELERO, PERO GRACIAS A UNA PERSONA QUE LO AYUDO PUDO SALIR RAPIDO DE LA CARCEL, Y PROMETIO TRIUNFAR Y PONERSE A LA ALTURA DE CRISTINA SANTINI PARA PODER VENGARSE DE ELLA. SE FUE AL EXTRANJERO Y VOLVIO DESPUES DE VARIOS AÑOS, SUPO LA DESGRACIA DE LA FAMILIA SANTINI. SE ARREPINTIO DE AVERSE IDO Y DEJAR SOLA CON LA VERGUENZA A CRISTINA. AL VOLVER A VERLA Y COMPROBAR SU CONDICION, SIGUE SIENDO LA MUJER DE SIEMPRE PERO SU SOBERBIA YA NO LA TIENE, PODRA VENGARSE ADRIANO POR TODOS LOS AÑOS QUE ESTUVO EN LA CARCEL POR SU CULPA A PESAR QUE FUE ELLA LA QUE LO IMPULSO CON SU RECUERDO A TRIUNFAR, SIN OLVIDARSE DE ELLA. CRISTINA TIENE QUE PEDIR UN PRESTAMO PARA SOLVENTAR EL TRATAMIENTO DE SU HERMANA. EL SE ENTERA Y LE DICE QUE EL LE DA EL DINERO A CAMBIO DE QUE SE CONVIERTA EN SU AMANTE. ACEPTARA CRISTINA SU PROPOSICION A PESAR DE QUE TODAVIA SIENTE ALGO POR EL.
Cristina Santini, joven de piel blanca, ojos azules, pelo negro como la noche, su singular belleza era el orgullo de su padre Donato Santini, por su parecido con su madre Karla Parisi, quien había sido integrante de una de las familias más prominentes de Italia, la cual falleció de cáncer cuando ella tenía seis años, siempre la había puesto por encima de su hermana Corina Santini, dos años mayor que ella, la cual solo recibía desprecio de él, por no haber heredado la belleza de su madre, por lo que ella siempre la protegía, su hermana siempre le tuvo mucho miedo a su padre, por lo que él se ap
rovechaba de eso, sabía que su debilidad era su hermano, la utilizaba para obligarla a obedecerle, sino la consecuencias las pagaba su hermana, los errores no eran parte de los Santini, odiaba los escándalos, por lo que tenían que comportarse lo mejor que se podía.
Una de las cosas que molestaba mucho a Cristina era el hecho que, cuando salían aunque fuera de compras, siempre iban rodeadas de los guardaespaldas, y muchas veces su padre las acompañaba, le gustaba supervisar inclusive lo que compraban, así que nadie se acercaba a las hermanas Santini, eran catalogadas como las chicas prohibidas para todos en París, salían en los principales diarios en el área de sociales, sin fotos de ellas solo se hacían comentarios, no se dejaban fotografiar, solo en las ocasiones en que su padre tenía alguna conveniencia en que aparecieran.
A su padre se le conocía como uno de los magnates más importante de París, vivían rodeados de lujos, tanto ella como su hermana siempre iban vestidas a la última moda, habían sido educadas a las mejoras escuelas del mundo, sobre todo dominaban varios idiomas, esto era muy necesario para sobresalir en el círculo social en que se desenvolvían, en lo que era educación jamás había escatimado en gastos, no le gustaban los escándalos, por lo que trataban de pasar desapercibidas para la prensa donde estuvieran estudiando, su hermana era la rebelde de las dos desde que había cumplido su mayoría de edad, por lo que muchas veces había salido disfrazada de la escuela, ella siempre la cubría, era la única manera de que su hermana fuera feliz.
Ante la sociedad se comportaba como el padre más amoroso, pero al llegar a casa era el ogro de siempre, empezaba por llamar la atención sobre la más mínima cosa, la idea era regañarlas, esta vez estaban hospedadas en el hotel Citty de Londres, le había prohibido salir de la habitación a su hermana, solamente ella podía hacerlo, ya que ese día habían llegado las calificaciones de la escuela, y ella había aprovechado sus clases siempre, al final de cuentas era lo único que tenía, a comparación de su hermana que se escapaba en las noches y se iba a los antros, afortunadamente en el extranjero nadie las conocía, pero como quiera ella siempre la cubrió, hasta que una vez llego drogada al cuarto, gritando y haciendo mucho escándalo, inmediatamente le dijeron a su padre, cuando llegaron ya sabía lo que la esperaba, pero cuál fue su asombro cuando su padre hablo con las dos, y les dejo muy claro que realmente no le importaba lo que hiciera su hermana, porque estaba enterado de lo que hacía, todo sus escapadas en la noche, se los había dicho como si nada, pero lo que si le preocupaba era lo que hiciera ella, un error y las consecuencias las pagaría siempre su hermana.
Su padre siempre decía que las damas de su estirpe no podían cometer errores, sobre todo porque su madre siempre fue una dama en toda la extensión de la palabra, y como ella era el vivo retrato de su mamá, eso jamás debía de suceder, era la heredera de todo un imperio.
Su madre le había soportado tantas cosas a su padre, hasta que le haya sido infiel, él siempre decía que no tenía hijos regados, que solo sus dos hijas aunque siempre quiso tener un varón, pero no iba a mezclar su sangre con cualquier mujerzuela de las que frecuentaba, aunque Cristina no lo creía, los rumores que se decían tenían que tener algún fundamento.
Afortunadamente eran pocos los días que pasaban con su padre, la mayoría estaban en el instituto solo cuando requería la presencia de la familia, que no era muy común, iba por ellas diciendo que las extrañaba y quería estar en su compañía, era la misma historia siempre.
Esa noche había salido un rato a la alberca, pensaba que estaba sola, no se percató que ahí se encontraba un muchacho, era como de su edad, nunca lo había visto como que era nuevo, cuando sus miradas se cruzaron, ella sintió que mariposas revoloteaban en su panza, su corazón empezó a latir descontroladamente, jamás había sentido algo así por alguien, porque se sintió atraída por este hombre.
Adriano Russo acaba de entrar en el hotel para aprender el manejo de él, su tío Ernesto Russo, hotelero de Londres, quería que aprendiera desde abajo, por lo que era camarero del mismo, decía que no se aprendía las cosas sino sabías hacerlo desde abajo, por lo que pidió a un amigo de él que lo dejará practicar en uno de sus hoteles y ahí estaba trabajando.
Por lo que ahí estaba de camarero seria solo por un mes después seguía al siguiente escalón y así hasta que supiera el manejo completo de un hotel, lo tomaría como unas vacaciones acaba de terminar la escuela precisamente en Administración de empresas, necesitaba descanso.
Estaba sumido en sus pensamientos que no se había dado cuenta de la joven que estaba sentada en los escalones de la piscina, sino hasta que oyó el chapoteo del agua.
Volteo a ver y lo que vio fue una verdadera sirena convertida en humana, su piel contrastaba con lo negro de su pelo, esta giro y lo vio con sus ojos azules, esto provoco que su corazón empezará a latir muy fuerte y su estómago se hiciera nudo por dentro, de donde había salido esa deidad, era una sirena convertida en mujer.
No la había visto ya tenía una semana ahí, solo que fuera una de las hermanas Santini, seguramente con razón les dijeron que estaba prohibido acercase a ellas o dirigirles la palabra, era bellísima, como ninguna otra mujer que hubiera visto antes.
Pero en ese momento ella se dirigió a él.
Está muy hermosa la noche verdad le dijo.
Que debía hacer, se supone que no debía hablarle, pero por Dios al diablo con las prohibiciones no podía ser grosero con ella.
Si muy hermosa, no como ella pensó Adriano.
Como que la luna está brillando más de lo normal, es algo que no había notado antes, porque precisamente lo tenía que decir en ese momento, sonaba algo tonto.
Si una vez al mes toma esa brillantes, tienes mucho en la piscina no te vi cuando llegue.
Llegue después de ti, estabas muy pensativo, por eso no quise hacer ruido, Cristina se dio cuenta que sus ojos eran verdes como lo profundo del mar, contrastaba con su tez morena, su pelo negro, jamás le había inquietado ningún hombre, pero no era para menos estaba guapísimo.
Adriano estaba absorto contemplándola ninguna mujer le había hecho sentí algo así, pero esta era intocable era una Santini si alguien los descubría la consigna sería muy dura, inclusive perder el derecho de continuar en el hotel haciendo sus prácticas.
Cómo te llamas le pregunto Cristina.
Adriano Russo y tú.
Cristina Santini mucho gusto.
Cuántos años tienes dijo Adriano.
17 y tú.
20.
Cristina escucho la notificación de su teléfono, era su hermana su papá iba en camino.
Bueno disculpa tengo que irme gusto en conocerte, quería quedarse más, pero sino la encontraban en la habitación su hermana recibiría un castigo, ya tenía bastante con sus traumas, como para darle ella otro más.
El gusto es mío, lástima que se iba, seguramente le llamaba su padre.
Vienes seguido aquí.
Todas las noches después de terminar mi turno.
A ver si puedo volver mañana, adiós.
Te estaré esperando adiós, la siguió con la mirada.
Cristina volteo a verlo antes de entrar en el elevador, se apuró a entrar en la habitación afortunadamente llegó antes de que su padre apareciera, quería llevarlas a una fiesta, donde le darían el premio al mejor empresario del año, por lo que empezaron a arreglarse, a Cristina la elogió, a su hermana simplemente le dijo te ves bien, el hecho de ser ella igual a su madre era la diferencia entre las dos, su hermana siempre se sintió humillada por no poder tener la belleza de su hermana, pero no le importaba porque al final de cuentas, su hermana siempre la había protegido de su padre.
Al fin estuvieron listas y se fueron al salir pudo ver que ahí estaba Adriano venia del área de piscinas este se le quedo viendo y se sonrió.
Se veía hermosísima, era toda una princesa tenía que alejarse de ella, no era de su nivel, su padre era muy importante no podía meterse en problemas en este momento.
Al verlo su corazón empezó a latir muy fuerte le entro un temblor por todo su cuerpo, las piernas le temblaron, tenía que controlarse su padre podía darse cuenta y él sufriría las consecuencias como su hermana, no podía dañar a más personas.
El carro llego y subieron a él, los guardaespaldas se subieron en el auto de atrás y los siguieron, se perdió de la vista de Adriano este se quedó parado viendo cómo se iban.