Miedo al amor

Miedo al amor

pawyup

5.0
calificaciones
3.7K
Vistas
23
Capítulo

Seis personas están destinadas a través de diferentes animales que son los ángeles del destino, todas entre sí, ¿qué pasará cuando se conozcan y diferentes amores, pensamientos y vivencias choquen entre sí? Christian y Jack, Jack y Tomás, Tomás y Yoon, Yoon y Heen Li, Christian y Hobb. Amor, risas, sufrimiento, celos, misterio y mucho más en esta historia: Miedo al amor.

Capítulo 1 Boy in luv (Jack)

Todo comienza con un joven chico que jamás ha creído ni experimentado eso llamado amor. Desde que era pequeño, ha estado rodeado de animales, su única compañía, ya que su familia tampoco le hacía mucho caso. Pero todo eso cambia cuando conoce a dos seres que cambian su vida por completo: Christian y Mochi.

Christian era todo lo contrario a él, un chico que no puede concebir una vida sin amor, donde cree que la principal fuente de felicidad está en el romance entre personas, animales, cosas...

Mochi, por otra parte, era un elefante pequeño y bastante juguetón que fue traído al Zoo donde trabajaba Jack.

Pero no todo es tan sencillo... Al principio todo parece muy bonito, un mundo de color de rosa, pero poco a poco se va tornando en un gris amarronado que no deja ver la verdadera realidad. ¿Cómo terminará está historia? Ni yo misma lo sé.

Y aún más, cuando terceras personas se meten en la vida de estos dos chicos y las ponen patas arriba.

Las personas están destinadas, pero ¿y si son varias personas a la vez? ¿Qué pasa si las tres personas se conocen? ¿Con cuál te quedas? Es un verdadero lío, pero es la verdad. Una triste y cruda verdad.

Christian y Jack estaban destinados a conocerse, pero... ¿Por qué? Ni la escritora lo sabe, pero si hay alguien que lo sabe y es él: Mochi. Un ángel del destino que tiene un propósito que cumplir.

[...]

POV. JACK

Nunca he tenido ese sentimiento que llaman amor, ni tampoco he sentido que alguien me lo diera, ni siquiera mi propia familia.

¿Qué es el amor?

Es una pregunta que me hacía cada día, cuando me despertaba.

Solo vivía en un mundo solitario donde mi única compañía eran los animales. Siempre he vivido en el campo junto a mi padre Ho, mi madre Clara y mi hermano mayor, Axel, pero sinceramente, es como si hubiera vivido solo. Ninguno de los tres tenían tiempo para mí, ni siquiera el día de mi cumpleaños, que era olvidado por mis parientes, haciendo que lo celebrase solo. Bueno, solo no, con compañía de algún animalito que se colaba por mi ventana o encontraba en el campo.

Pero tampoco es que me haya importado la idea de haber crecido y aprendiendo yo solo, haber tenido lindos momentos en soledad o incluso, tampoco me importa mucho ver a las familias felices, con unos padres felices viendo a los animales, la naturaleza y compartiendo sonrisas, felices. ¿Por qué me debería importar, cuándo nunca lo tuve?

Algunos sienten eso llamado "celos", o "envidia", pero solo siento indiferencia. Lo único que me importa y me ha importado han sido los animales, pero en concreto ese animal.

Hace unos años -para ser más exactos siete-, empecé a trabajar en el Zoo al lado de mi pueblo con tan solo dieciséis años, donde todos los animales maltratados, exóticos, extraviados y/o perdidos, eran llevados a aquel lugar. Al principio empecé a trabajar para tener dinero y comprar videojuegos, pero después seguí trabajando para poder ver todos los días a mi amor: Mochi.

Y ahora, con mis veintitrés años de edad, él es mi único amigo, el único a quien cuento mis cosas. Es verdad que había muchos animales en el Zoo, pero con Mochi, el elefantito, tenía una conexión extraña. Aunque no me respondiera con palabras, a veces, si él sentía que necesitaba un abrazo, rodeaba su trompa en mi cintura. ¿Cómo puede ser tan malditamente hermoso?

Era pequeño, más pequeño de lo común a pesar de su edad y a causa de eso, su madre lo abandonó, y casi fue asesinado por unos cazadores furtivos que querían sus cuernos. Por eso fue llevado a este Zoo.

¿Cómo puede existir personas tan malvadas? ¡Es y era un bebé! Por eso, también tiene terror a las personas, y me pareció tierno que se acercara únicamente a mí, aunque fuera para robarme comida que tenía en un cubo.

Es un elefante solitario, que no se junta con los demás elefantes de la celda, eso no cabe duda, pero aún así, es el único que me ha demostrado un poco del "amor".

Pero hace una semana, todo cambió.

Mochi se encontraba distante, y tampoco se acercaba a mí. ¡Ni siquiera para comer los cacahuetes de su marca favorita! Solo se encontraba recostado en el suelo, sin hacer nada.

¿Estaba enfermo? ¿Estaba enfadado? Sí... Seguro que es eso. Seguro que se ha dado cuenta que mezclé sus cacahuetes con otros y no quiere hablarme... ¡O puede que sea porque ya no me quiere! Si no me habla, ¿cómo voy a saber que le pasa?

Espera, él no habla.

Esta situación me estaba desesperando, realmente. Sabía que algo no andaba bien, su mirada estaba oscura y sin vida, como si le faltase algo... Como si tuviera... miedo.

¿Pero miedo a qué? ¿A los humanos? No lo sé, pero lo que sí sé es que quiero volver a tener a mi amigo de vuelta. Quiero a mi Mochi feliz.

Seguir leyendo

Quizás también le guste

Gato escaldado, del agua fría huye

Gato escaldado, del agua fría huye

Lee Dicks
4.8

Se suponía que mi matrimonio con Mathias me haría la mujer más feliz del mundo. Aunque sabía que él no me amaba, pensé que se enamoraría de mí una vez que lo colmara de amor. Ya pasaron cinco años y Mathias me trataba como a una cualquiera. Para colmo, conoció a su verdadero amor y cortó todos los lazos conmigo por culpa de ella. Él la presentó a todo el mundo; algo que nunca hizo por mí. Su infidelidad me llevó a la depresión. Me sentía totalmente destrozada. Tristemente, incluso en mi lecho de muerte, mi supuesto marido nunca apareció. Cuando volví a abrir los ojos, sabía que el destino me había dado una segunda oportunidad. Yo todavía era la esposa de Mathias y pasamos dos meses antes de que conociera a su verdadero amor. En esta vida, me negué a que él volviera a lastimarme. Consciente del gran error de mi antigua yo, le pedí el divorcio. Mathias rompió los papeles del divorcio una y otra vez y al mismo tiempo me encerró. "¡Rylie, deja de hacer estupideces! ¡Hacerte la difícil no me funciona!". Para demostrarle que hablaba muy en serio, seguí adelante y solicité a la justicia. Finalmente entró en pánico. Abandonó a la "mujer de sus sueños" y se arrastró a mi lado. "Por favor, dame una segunda oportunidad, Rylie. Te prometo amarte con todo mi corazón. Serás la única mujer en mi corazón de ahora en adelante. No me dejes, ¿de acuerdo?". Una guerra estalló en mi mente. Por un lado, no quería que me hicieran daño otra vez. Pero, por otro lado, no quería dejar ir al hombre que amaba tanto. ¡¿Qué debo hacer?!

La esposa despreciada es el genio médico Oráculo

La esposa despreciada es el genio médico Oráculo

SoulCharger
5.0

Llevaba tres años siendo la sombra de Don César, el hombre más poderoso del país, viviendo en una jaula de mármol donde mi único papel era ser la esposa perfecta y sumisa. Aquella noche era nuestro tercer aniversario de bodas; había preparado su cena favorita y lo esperaba con la esperanza de que, por una vez, me viera de verdad. Sin embargo, la realidad me golpeó con una notificación en el móvil: César estaba en el hospital con Rubí, su eterno "amor de infancia", dándole el consuelo que a mí me negaba. Cuando llegó a casa horas después, ni siquiera miró las velas consumidas; simplemente me llamó "marcador de posición" y me recordó que yo solo estaba allí para cuidar su imagen corporativa mientras Rubí se recuperaba para ocupar mi lugar. Soporté sus desprecios mientras él me trataba como a una sirvienta inútil, ignorando que yo había renunciado a mi carrera para ser su paz. Mi propia madre me enviaba mensajes exigiéndome que fuera "útil" para los negocios, tratándome como una moneda de cambio en una familia que solo valoraba el poder y me consideraba una decepción sin educación. Me invadió una furia fría al darme cuenta de que nadie en esa mansión conocía mi verdadero rostro. César no tenía idea de que su "esposa aburrida" era en realidad "El Oráculo", la genio médica que había revolucionado la ciencia a los dieciséis años y que movía los hilos de fortunas globales desde su portátil. ¿Cómo pudo ser tan ciego para despreciar al diamante que tenía en casa por una piedra falsa como Rubí? Esa noche, la mujer que mendigaba amor murió. Firmé los papeles del divorcio, tiré mi anillo de medio millón de dólares a la basura y decidí que era hora de que el mundo conociera al verdadero Oráculo. César pensaba que me estaba desechando, pero pronto descubriría que al echarme de su vida, acababa de perder a la única persona capaz de salvar su imperio de la ruina total.

Abandonada en el altar, me casé con un falso lisiado

Abandonada en el altar, me casé con un falso lisiado

SoulCharger
5.0

El día de mi boda, mi prometido me dejó plantada en el altar frente a trescientos invitados para huir con la que juraba era mi mejor amiga. Sumida en la humillación absoluta y bajo una lluvia torrencial, me topé con Ethan Vance, el heredero lisiado y repudiado de la ciudad, y en un arranque de locura le propuse matrimonio allí mismo para salvar mi dignidad. Tras firmar el acta, Ethan me confesó con una sonrisa amarga que estaba en la ruina y que ahora yo compartía su deuda de cien millones de dólares. Pasé de ser una novia traicionada a ser la esposa de un hombre que el mundo despreciaba, trabajando día y noche en una multinacional para evitar que nos quitaran lo poco que nos quedaba, mientras mis colegas se burlaban de mi ""marido inútil"". Sin embargo, empecé a notar detalles perturbadores: la fuerza sobrenatural de sus brazos, el brillo peligroso en su mirada y cómo los empresarios más poderosos del país palidecían al escuchar su nombre. ¿Por qué el hombre que juró ser mi carga parecía ser el único capaz de destruir a mis enemigos con un solo movimiento desde su silla de ruedas? La verdad estalló la noche en que, tras ser secuestrada por mi ex, vi a mi marido ""paralítico"" ponerse en pie y caminar con la elegancia de un depredador para masacrar a mis captores. Mi esposo no era un lisiado en la ruina; era el Director Sombrío de la empresa donde yo trabajaba y el hombre más rico del país. Su mayor mentira no era su fortuna, sino que siempre pudo caminar.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro