Mi Boda, Su Más Grande Error

Mi Boda, Su Más Grande Error

Dan Ruo Tu Mi

5.0
calificaciones
125.6K
Vistas
27
Capítulo

ALEXIA CUEVAS POV: Estaba en la prueba final de mi vestido de novia, a solo unos días de casarme con el amor de mi vida, Mauricio. De repente, mi organizadora de bodas recibió una llamada. Su rostro palideció. "Señorita Cuevas", me dijo con voz temblorosa, "me acaban de llamar para cambiar el nombre de la novia en las invitaciones... por el de Ida Juan". Ida era su "amiga", la misma a la que vi a Mauricio arrodillarse en nuestra propia fiesta de compromiso. En un bar, lo escuché decirles a nuestros amigos: "Alexia es mi obligación, pero Ida es mi placer". Incluso cuando me caí por las escaleras, él y sus amigos simplemente se dieron la vuelta y continuaron su fiesta, dejándome tirada. No solo me traicionó, sino que planeaba robar mi fecha de boda, mi salón y hasta el diseño que yo había creado. Pensó que yo era una tonta, una víctima que aceptaría posponer todo para que él pudiera casarse con su amante en mi lugar. Pero se equivocó. Fui con mi padre y le dije: "Quiero que arregles mi boda. Para la misma fecha. Pero con Antonio Díaz".

Protagonista

: Alexia Cuevas y Antonio Díaz

Mi Boda, Su Más Grande Error Capítulo 1

ALEXIA CUEVAS POV:

Estaba en la prueba final de mi vestido de novia, a solo unos días de casarme con el amor de mi vida, Mauricio.

De repente, mi organizadora de bodas recibió una llamada. Su rostro palideció.

"Señorita Cuevas", me dijo con voz temblorosa, "me acaban de llamar para cambiar el nombre de la novia en las invitaciones... por el de Ida Juan".

Ida era su "amiga", la misma a la que vi a Mauricio arrodillarse en nuestra propia fiesta de compromiso.

En un bar, lo escuché decirles a nuestros amigos: "Alexia es mi obligación, pero Ida es mi placer".

Incluso cuando me caí por las escaleras, él y sus amigos simplemente se dieron la vuelta y continuaron su fiesta, dejándome tirada.

No solo me traicionó, sino que planeaba robar mi fecha de boda, mi salón y hasta el diseño que yo había creado.

Pensó que yo era una tonta, una víctima que aceptaría posponer todo para que él pudiera casarse con su amante en mi lugar.

Pero se equivocó. Fui con mi padre y le dije:

"Quiero que arregles mi boda. Para la misma fecha. Pero con Antonio Díaz".

Capítulo 1

"Papá", dije, mi voz sonaba en el gran estudio, extrañamente firme, "quiero que arregles mi boda. Para la misma fecha. Pero con Antonio Díaz."

Mi padre dejó caer el bolígrafo que sostenía. Se escuchó un pequeño golpe seco contra el pesado escritorio de madera. Me miró con los ojos muy abiertos, una mezcla de shock y confusión. "¿Qué... qué dices, Alexia? ¿Antonio Díaz? ¿No es Mauricio...?" Su voz, normalmente resonante y segura, se quebró en un susurro. La preocupación arrugó su frente.

"Antonio", afirmé, sin titubear. No había espacio para la duda en mi tono. Mi decisión estaba tomada, tallada en piedra, aunque mi corazón se sintiera como un cristal roto.

Mi padre suspiró, un sonido pesado que llenó la habitación. Miró el reloj de pared, luego de vuelta a mí, como si tratara de descifrar un enigma. "Si estás segura, hija mía... entonces así será", murmuró, con una resignación que me partió el alma. La tristeza en sus ojos era un reflejo de mi propio dolor, pero él no sabía la verdadera razón. Aún no.

Las lágrimas se agolparon en mis ojos, quemando, pero ninguna se atrevió a caer. Mi corazón, un amasijo de dolor y determinación, latió con una fuerza extraña. Era la fuerza de la supervivencia, la de una mujer que se negaba a ser una víctima.

Hace apenas unos días, esa misma fecha grabada en mi mente era el día más feliz de mi vida. El día en que me convertiría en la Sra. Coll. Mauricio y yo. Una historia de amor que creí eterna.

El satén blanco del vestido de novia se deslizó por mi piel, suave y frío. Me miré al espejo del probador, los flashes de las cámaras de la revista de novias parpadeando a mi alrededor. La mujer del espejo era hermosa, sí. Radiante quizás. Pero yo, la Alexia que vivía dentro de ese cuerpo, estaba hueca, vacía. No había alegría en mis ojos, solo una frialdad que me sorprendía.

"¡Estás espectacular, Alexia!", exclamó la vendedora, sus manos ágiles ajustando un último pliegue. "Mauricio se va a caer de espaldas cuando te vea."

Sonreí, una sonrisa que no llegó a mis ojos. Una sonrisa impostada, aprendida.

En la esquina, Mauricio, ajeno a mi tormento, sonreía en su teléfono. Su voz era un murmullo bajo, íntimo. Demasiado cerca, demasiado íntimo para ser solo un "asunto de negocios". Mi ceño se frunció ligeramente. Una punzada de inquietud se clavó en mi pecho.

Justo entonces, el teléfono de mi organizadora de bodas sonó. Era una llamada de su oficina. La escuché hablar, su voz, antes alegre y llena de entusiasmo, se volvió tensa, casi imperceptible. Se disculpó y se alejó un poco. Cuando regresó, su rostro estaba pálido. Me miró con una mezcla de pena y confusión.

"Señorita Cuevas", comenzó, su voz un hilo, "me acaban de llamar para cambiar los nombres en las invitaciones. Dice que... ahora en lugar de Alexia Cuevas... es Ida Juan."

El mundo se hizo añicos. Las palabras de la organizadora golpearon mi oído como una explosión, cada sílaba disolviendo el aire a mi alrededor. Mi corazón dejó de latir. El silencio en mi cabeza era ensordecedor. Solo el eco de su voz se repetía: Ida Juan.

No era solo una traición. Era una bofetada. Una humillación pública antes de que siquiera hubiera ocurrido.

Recordé. Ida Juan. La "amiga" regresó a la ciudad hace apenas un par de meses. La vi, con mis propios ojos, hace solo dos semanas. Mauricio se arrodilló, no ante mí, sino ante ella. En medio de nuestra supuesta fiesta de compromiso. Creí que me había equivocado, que lo había malinterpretado. Que mi mente jugaba conmigo.

Pero las palabras de Mauricio, dichas con una crueldad que aún me helaba la sangre, resonaron: "Alexia es demasiado blanda, demasiado predecible. Necesita un hombre como yo para guiarla. Alguien que no desafíe mi visión".

Y las de Ida, con su voz melosa, pegada a él como una lapa: "Siempre he sido la única, cariño. Alexia es solo un pasatiempo, una distracción. Siempre lo supe." No era cierto que tuviera una enfermedad terminal. Solo era una manipulación. Y funcionó.

Los aplausos, los gritos de júbilo de nuestros "amigos", el destello de los flashes, todo se convirtió en un torbellino infernal. La risa de Ida, el beso de Mauricio. Huí de allí, el corazón en la garganta, la dignidad hecha jirones.

La organizadora de bodas me sacó de mis recuerdos. Su voz, llena de incertidumbre, me preguntó: "¿Señorita Cuevas? ¿Qué hacemos con la fecha? ¿Cancelamos?"

Mis manos temblaron, pero no dejé que nadie lo viera. La rabia, fría y calculada, comenzó a reemplazar el dolor. Mauricio creía que me conocía. Creía que me había roto. Pero Mauricio Coll no era más que un tonto arrogante. Subestimó a la mujer que había amado.

"Conserve la fecha", dije, mi voz sonaba extrañamente fría y plana. "Y reserve el salón de al lado. Quiero la misma decoración. Exactamente igual. Cada detalle." Mi mente ya estaba trabajando, trazando el plan.

La organizadora parpadeó. "¿Exactamente la misma fecha, señorita?"

"Sí", respondí, mi mirada fija en el horizonte. "Y el nombre del novio... eso lo cambiaremos pronto."

Colgué el teléfono, respirando hondo. Justo entonces, la puerta del probador se abrió. Mauricio entró, su rostro resplandeciente.

"¡Mi hermosa novia!", exclamó, acercándose para abrazarme. Su perfume, una mezcla de sándalo y un rastro floral que no era mío, llenó mis fosas nasales. "Estás tan linda hoy."

Mi belleza, me pregunté, ¿era una mercancía? ¿Un trofeo que adornaba su ego?

"Cariño, mi amor... tengo que posponer la boda", dijo, su voz teñida de una falsa pena. "¿Puedes creerlo? Han surgido unos asuntos urgentes de la empresa. Cosas importantes."

Asuntos. Sí, claro. Los asuntos con Ida Juan. Sentí una punzada de amargura. Él pensaba que era estúpida. Él pensaba que me había roto y que podía manipularme a su antojo.

Mauricio quería mi fecha, mi salón, mi boda. Quería robar mi triunfo, incluso mi diseño. Y pensaba que yo sería su víctima.

"Está bien", dije, sonriendo con amargura. Era una sonrisa que él no entendió.

Sus ojos se ensancharon un poco, una sombra de sorpresa cruzó su rostro. Mi "sí" fue su perdición. Una luz de alivio se encendió en sus ojos. Me besó en la frente. "Sabía que lo entenderías, mi amor. Siempre tan comprensiva. Te prometo que todo esto es por nuestro futuro. Te amo."

Su promesa de amor eterno sonó hueca, vacía, como una cáscara sin alma. Cada palabra era una mentira. En mi mente, ya me estaba casando. Pero no con él.

Seguir leyendo

Otros libros de Dan Ruo Tu Mi

Ver más
Corazón Roto, Alma Fuerte

Corazón Roto, Alma Fuerte

Urban romance

5.0

El trauma era una sombra, un recordatorio constante de que hombres exitosos podían destruir todo a su paso. Por eso, Sofía Romero se convirtió en abogada, jurándose jamás permitir que un hombre la lastimara. Levantó muros altos y gruesos alrededor de su corazón. Hasta que Ricardo Vargas apareció. Después de siete años de promesas de amor incondicional y un futuro juntos, Sofía lo encontró besando apasionadamente a su joven clienta, Valeria Soto, en una gala. Al llegar a su apartamento, sus pertenencias estaban empacadas en una caja, y Ricardo entraba con Valeria, quien despectivamente criticaba su hogar. Ricardo, sin mirarla, le exigió la llave de su caja fuerte, conteniendo documentos cruciales y el preciado collar de su abuela. Ante su negativa, él le arrebató el bolso, la despojó de la llave y tiró el collar con desprecio. Minutos después, recibió una llamada de su colega Daniel Ortiz, informándole que su caso más importante, el de las trabajadoras de la maquiladora, se desmoronaba por una filtración y acusaciones de mala praxis. Su santuario profesional se hacía añicos. Cuando intentó ir a la oficina, Ricardo la detuvo, revelando que él mismo había filtrado la información para que Sofía, rota y vulnerable, accediera a usar sus contactos en beneficio de Valeria. "¡Fui yo, Sofía. Yo filtré la información. Necesitaba que estuvieras rota para poder pedirte este favor por Valeria!" El mundo se detuvo, y la abogada fuerte e impenetrable, se desmoronó. ¿Cómo pudo ser tan ciega? ¿Cómo pudo un hombre destruir todo lo que ella había construido? Era una trampa cruel, un acto calculado de maldad, que convertía su historia de amor en una grotesca farsa. Ricardo la había engañado, destruyendo no solo su relación, sino también su carrera y la reputación de su mentor, el señor Méndez. La sed de justicia de Sofía, una abogada en defensa de mujeres como su madre, ahora estaba encendida por una furia tan grande que amenazaba con quemar todo su mundo.

Quizás también le guste

La fría y amarga traición del multimillonario

La fría y amarga traición del multimillonario

Gu Jian
5.0

Casi muero en un accidente aéreo, viendo el suelo acercarse a toda velocidad, pero mi esposo, el magnate Adán Horta, ni siquiera llamó. Mientras yo me arrancaba el suero y salía cojeando del hospital bajo la lluvia, vi llegar su Bentley. El corazón me dio un vuelco, pensando que por fin venía por mí. Pero Adán pasó de largo, ignorando mi figura empapada. Se bajó y cargó en brazos a su exnovia, Casia, tratándola con una ternura que jamás tuvo conmigo, como si ella fuera de porcelana. Los seguí hasta el área de maternidad y escuché la devastadora verdad: 12 semanas de embarazo. Las cuentas eran exactas: la engendraron en nuestro tercer aniversario, mientras yo soplaba las velas sola en casa. Al confrontarlo esa noche, Adán ni siquiera se disculpó; me miró con frialdad y me sirvió una copa. "Casia es frágil, es un embarazo de riesgo. Tú eres aguantadora, Anayetzi, por eso me casé contigo. Deja el drama, firmaste un prenupcial". Pensó que, al bloquear mis tarjetas y dejarme sin un centavo en la calle, yo volvería arrastrándome a su mansión como el perro rescatado que él creía que era. Olvidó que antes de ser su esposa trofeo, yo ya sabía sobrevivir sin nada. Al día siguiente, irrumpí en su oficina frente a toda la junta directiva. Vertí una taza de café podrido sobre los contratos originales de su fusión más importante, arruinando el negocio del año. Y frente a su amante y sus empleados, me quité el suéter de cachemira y los jeans de diseñador que él había pagado, arrojándolos al suelo y quedándome de pie con dignidad. "Te devuelvo tu ropa, tu dinero y tu apellido, Adán. Pero ya no me tienes a mí". Las puertas del elevador se cerraron mientras él gritaba mi nombre, dejándolo solo con sus millones y su desastre.

SU CIERVA, SU CONDENA

SU CIERVA, SU CONDENA

Viviene
4.3

Advertencia de contenido: Esta historia contiene temas maduros y contenido explícito destinada a mayores de edad (+18). Se recomienda discreción. Incluye elementos como dinámicas de BDSM, contenido sexual explícito, relaciones familiares tóxicas, violencia ocasional y lenguaje fuerte. No es un romance ligero. Es intenso, crudo y caótico, y explora el lado oscuro del deseo. ***** "Quítate el vestido, Meadow". "¿Por qué?". "Porque tu ex está mirando", dijo, recostándose en su asiento. "Y quiero que vea lo que perdió". ••••*••••*••••* Se suponía que Meadow Russell iba a casarse con el amor de su vida en Las Vegas. En cambio, encontró a su hermana gemela en una situación comprometedora con su prometido. Un trago en el bar se convirtió en diez. Un error en estado de ebriedad se volvió realidad. Y la oferta de un extraño se transformó en un contrato que firmó con manos temblorosas y un anillo de diamantes. Alaric Ashford es el diablo con un traje a medida de diseñador. Un multimillonario CEO, brutal y posesivo. Un hombre nacido en un imperio de sangre y acero. También sufre de una condición neurológica: no puede sentir: ni objetos, ni dolor, ni siquiera el tacto humano. Pero todo cambió cuando Meadow lo tocó, pues sintió cada emoción. Y ahora la posee. Legal y emocionalmente. Ella quiere que la destruya. Que tome lo que nadie más pudo tener. Él quiere control, obediencia... venganza. Pero lo que comienza como una transacción lentamente se transforma inesperadamente en un vínculo emocional que Meadow nunca vio venir. Obsesión, secretos que nunca debieron salir a la luz, y un dolor del pasado que amenaza con romperlo todo. Alaric no comparte lo que es suyo. Ni su empresa. Ni su esposa. Y mucho menos su venganza.

La heredera convicta: Casada con el multimillonario

La heredera convicta: Casada con el multimillonario

Milkyway
5.0

Salí de la cárcel federal con un abrigo raído y un tubo de bálsamo labial caducado. Mi madre y mi hermana me esperaban en una limusina negra, no para abrazarme, sino para desterrarme. —Firma la renuncia a la herencia y vete a Europa —me dijo mi madre con asco, lanzándome un cheque miserable—. Tu ex prometido, Gavilán, se casa con tu hermana el próximo mes. No te queremos aquí. Cinco años atrás, ellos me incriminaron por espionaje industrial y me enviaron al infierno. Ahora, cuando unos sicarios intentaron sacarnos de la carretera para secuestrarnos, usé las habilidades brutales que aprendí dentro para salvarles la vida embistiendo a los atacantes. ¿Su agradecimiento? Me llamaron lunática, me abofetearon y me abandonaron en la cuneta. Creen que sigo siendo la niña rica y débil que rompieron. No saben que en prisión me convertí en la "Doctora X", una hacker y experta en biotecnología con 500 millones de dólares en cuentas ocultas. Me limpié la suciedad, me puse un traje blanco inmaculado y hackeé la seguridad de la mansión del hombre más temido de la ciudad, Horacio Melton. Su abuelo muere de una neurotoxina rara que solo yo sé curar. —Salvo a tu abuelo —le dije a Horacio mirándolo a los ojos—, pero el precio es tu apellido. Cásate conmigo. Necesito un escudo impenetrable para mi venganza y para el bebé que espero en secreto. Voy a destruir a mi familia y a Gavilán, y voy a disfrutar cada segundo de su miseria.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro
Mi Boda, Su Más Grande Error Mi Boda, Su Más Grande Error Dan Ruo Tu Mi Romance
“ALEXIA CUEVAS POV: Estaba en la prueba final de mi vestido de novia, a solo unos días de casarme con el amor de mi vida, Mauricio. De repente, mi organizadora de bodas recibió una llamada. Su rostro palideció. "Señorita Cuevas", me dijo con voz temblorosa, "me acaban de llamar para cambiar el nombre de la novia en las invitaciones... por el de Ida Juan". Ida era su "amiga", la misma a la que vi a Mauricio arrodillarse en nuestra propia fiesta de compromiso. En un bar, lo escuché decirles a nuestros amigos: "Alexia es mi obligación, pero Ida es mi placer". Incluso cuando me caí por las escaleras, él y sus amigos simplemente se dieron la vuelta y continuaron su fiesta, dejándome tirada. No solo me traicionó, sino que planeaba robar mi fecha de boda, mi salón y hasta el diseño que yo había creado. Pensó que yo era una tonta, una víctima que aceptaría posponer todo para que él pudiera casarse con su amante en mi lugar. Pero se equivocó. Fui con mi padre y le dije: "Quiero que arregles mi boda. Para la misma fecha. Pero con Antonio Díaz".”
1

Capítulo 1

02/12/2025

2

Capítulo 2

02/12/2025

3

Capítulo 3

02/12/2025

4

Capítulo 4

02/12/2025

5

Capítulo 5

02/12/2025

6

Capítulo 6

02/12/2025

7

Capítulo 7

02/12/2025

8

Capítulo 8

02/12/2025

9

Capítulo 9

02/12/2025

10

Capítulo 10

02/12/2025

11

Capítulo 11

02/12/2025

12

Capítulo 12

02/12/2025

13

Capítulo 13

02/12/2025

14

Capítulo 14

02/12/2025

15

Capítulo 15

02/12/2025

16

Capítulo 16

02/12/2025

17

Capítulo 17

02/12/2025

18

Capítulo 18

02/12/2025

19

Capítulo 19

02/12/2025

20

Capítulo 20

02/12/2025

21

Capítulo 21

02/12/2025

22

Capítulo 22

02/12/2025

23

Capítulo 23

02/12/2025

24

Capítulo 24

02/12/2025

25

Capítulo 25

02/12/2025

26

Capítulo 26

02/12/2025

27

Capítulo 27

02/12/2025