El Último Latido del Sol de Oaxaca

El Último Latido del Sol de Oaxaca

Mead Ogawa

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Ella era mi Sol, la mujer a la que salvé, la que aprendió a amar mi mundo humilde en Oaxaca y prometió su amor eterno. Nuestro taller, nuestros sueños, su tatuaje de colibrí... todo era real. Hasta que recuperó su memoria. Volvió a ser Scarlett Salazar, la fría heredera. Me llevó a su mundo, pero yo era solo un adorno. Su madre me ofreció dos millones para desaparecer, y por mi abuela, acepté. Con el corazón roto llegué a la capital, solo para ver a Scarlett con su prometido, Máximo. Él me humilló una y otra vez, y ella, mi Sol, me miró con frialdad y desprecio. Cuando Máximo rompió el copal sagrado de mi familia, lo que para mí era mi alma, ella lo defendió, echándome de allí. Y luego, en esa fiesta, sus amigos me destrozaron la mano, me arruinaron la carrera para siempre. Pero lo peor no fue el dolor físico, sino ver a Scarlett ofrecerme dinero, como si mi vida valiera tan poco, como si nuestro amor nunca hubiera significado nada. Me arrebataron mi futuro, mi pasión, todo lo que era. ¿Cómo la mujer a la que amé más que a nada pudo convertirse en mi verdugo? ¿Acaso el amor podía morir tan rápido? Con lo poco que me quedaba, decidí irme, renacer de las cenizas. Pero el destino es un hilo caprichoso, y cinco años después, nuestros caminos volvieron a cruzarse. Esta vez, ella rogaría por mi perdón.

Introducción

Ella era mi Sol, la mujer a la que salvé, la que aprendió a amar mi mundo humilde en Oaxaca y prometió su amor eterno.

Nuestro taller, nuestros sueños, su tatuaje de colibrí... todo era real.

Hasta que recuperó su memoria. Volvió a ser Scarlett Salazar, la fría heredera.

Me llevó a su mundo, pero yo era solo un adorno.

Su madre me ofreció dos millones para desaparecer, y por mi abuela, acepté.

Con el corazón roto llegué a la capital, solo para ver a Scarlett con su prometido, Máximo.

Él me humilló una y otra vez, y ella, mi Sol, me miró con frialdad y desprecio.

Cuando Máximo rompió el copal sagrado de mi familia, lo que para mí era mi alma, ella lo defendió, echándome de allí.

Y luego, en esa fiesta, sus amigos me destrozaron la mano, me arruinaron la carrera para siempre.

Pero lo peor no fue el dolor físico, sino ver a Scarlett ofrecerme dinero, como si mi vida valiera tan poco, como si nuestro amor nunca hubiera significado nada.

Me arrebataron mi futuro, mi pasión, todo lo que era.

¿Cómo la mujer a la que amé más que a nada pudo convertirse en mi verdugo?

¿Acaso el amor podía morir tan rápido?

Con lo poco que me quedaba, decidí irme, renacer de las cenizas.

Pero el destino es un hilo caprichoso, y cinco años después, nuestros caminos volvieron a cruzarse.

Esta vez, ella rogaría por mi perdón.

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