Silencio de Venganza, Paz Encontrada

Silencio de Venganza, Paz Encontrada

Nico Krayk

5.0
calificaciones
16
Vistas
11
Capítulo

El aire de la Ciudad de México era pesado, como mi corazón, mientras luchaba lavando platos para liberar a Sasha, la mujer que amaba. Vendí la finca de mi familia, mi sustento, cada centavo, todo por ella. Un día, mi hermano Patrick, de solo diecisiete años, apareció con el dinero para su fianza, con una palidez que no me gustó. Mi desesperación me cegó, me negué a preguntar cómo lo obtuvo, solo quería a Sasha de vuelta. Pero al llegar a la prisión, escuché su voz, fría y calculadora, hablando con Máximo, un hombre arrogante. "Ya vendió la finca, no le queda nada. Lo importante es que solo nuestro hijo heredará el imperio Ramírez", dijo Sasha, con el vientre abultado, desvelando la grotesca farsa. Ella, Sasha Ramírez, la heredera de un magnate, había fingido su pobreza, su encierro, todo para deshacerse de mí, para que su hijo, con la médula ósea "comprada" de un desconocido, heredara. El "trabajito" de Patrick, el dinero en mis manos, ardía. Corrí a casa, el presentimiento me helaba la sangre, y allí lo encontré: Patrick, muerto, con los labios azules, y una nota que decía "Para Sasha, para que sea libre" junto a un folleto de donación de médula ósea. Mi hermano había entregado su vida en una clínica clandestina, vendido su médula al mejor postor por mi engaño, por la mentira de Sasha. Su sacrificio, su vida, ¿por qué? ¿Para que los verdaderos culpables de su muerte, Sasha y Máximo, aseguraran la vida de su hijo con la médula de mi propio hermano? Con el corazón hecho pedazos, vi sus cenizas, lo único que me quedaba de él, de mi familia, esparcirse por el suelo de nuestro humilde cuarto, pisoteadas por los matones de Máximo. En ese instante, la desesperación se quebró y dio paso a una calma gélida: agarré el cuchillo de mi hermano y supe qué hacer. León Castillo había muerto allí, pero alguien más debía pagar.

Silencio de Venganza, Paz Encontrada Introducción

El aire de la Ciudad de México era pesado, como mi corazón, mientras luchaba lavando platos para liberar a Sasha, la mujer que amaba.

Vendí la finca de mi familia, mi sustento, cada centavo, todo por ella.

Un día, mi hermano Patrick, de solo diecisiete años, apareció con el dinero para su fianza, con una palidez que no me gustó.

Mi desesperación me cegó, me negué a preguntar cómo lo obtuvo, solo quería a Sasha de vuelta.

Pero al llegar a la prisión, escuché su voz, fría y calculadora, hablando con Máximo, un hombre arrogante.

"Ya vendió la finca, no le queda nada. Lo importante es que solo nuestro hijo heredará el imperio Ramírez", dijo Sasha, con el vientre abultado, desvelando la grotesca farsa.

Ella, Sasha Ramírez, la heredera de un magnate, había fingido su pobreza, su encierro, todo para deshacerse de mí, para que su hijo, con la médula ósea "comprada" de un desconocido, heredara.

El "trabajito" de Patrick, el dinero en mis manos, ardía.

Corrí a casa, el presentimiento me helaba la sangre, y allí lo encontré: Patrick, muerto, con los labios azules, y una nota que decía "Para Sasha, para que sea libre" junto a un folleto de donación de médula ósea.

Mi hermano había entregado su vida en una clínica clandestina, vendido su médula al mejor postor por mi engaño, por la mentira de Sasha.

Su sacrificio, su vida, ¿por qué? ¿Para que los verdaderos culpables de su muerte, Sasha y Máximo, aseguraran la vida de su hijo con la médula de mi propio hermano?

Con el corazón hecho pedazos, vi sus cenizas, lo único que me quedaba de él, de mi familia, esparcirse por el suelo de nuestro humilde cuarto, pisoteadas por los matones de Máximo.

En ese instante, la desesperación se quebró y dio paso a una calma gélida: agarré el cuchillo de mi hermano y supe qué hacer.

León Castillo había muerto allí, pero alguien más debía pagar.

Seguir leyendo

Quizás también le guste

La fría y amarga traición del multimillonario

La fría y amarga traición del multimillonario

Gu Jian
5.0

Casi muero en un accidente aéreo, viendo el suelo acercarse a toda velocidad, pero mi esposo, el magnate Adán Horta, ni siquiera llamó. Mientras yo me arrancaba el suero y salía cojeando del hospital bajo la lluvia, vi llegar su Bentley. El corazón me dio un vuelco, pensando que por fin venía por mí. Pero Adán pasó de largo, ignorando mi figura empapada. Se bajó y cargó en brazos a su exnovia, Casia, tratándola con una ternura que jamás tuvo conmigo, como si ella fuera de porcelana. Los seguí hasta el área de maternidad y escuché la devastadora verdad: 12 semanas de embarazo. Las cuentas eran exactas: la engendraron en nuestro tercer aniversario, mientras yo soplaba las velas sola en casa. Al confrontarlo esa noche, Adán ni siquiera se disculpó; me miró con frialdad y me sirvió una copa. "Casia es frágil, es un embarazo de riesgo. Tú eres aguantadora, Anayetzi, por eso me casé contigo. Deja el drama, firmaste un prenupcial". Pensó que, al bloquear mis tarjetas y dejarme sin un centavo en la calle, yo volvería arrastrándome a su mansión como el perro rescatado que él creía que era. Olvidó que antes de ser su esposa trofeo, yo ya sabía sobrevivir sin nada. Al día siguiente, irrumpí en su oficina frente a toda la junta directiva. Vertí una taza de café podrido sobre los contratos originales de su fusión más importante, arruinando el negocio del año. Y frente a su amante y sus empleados, me quité el suéter de cachemira y los jeans de diseñador que él había pagado, arrojándolos al suelo y quedándome de pie con dignidad. "Te devuelvo tu ropa, tu dinero y tu apellido, Adán. Pero ya no me tienes a mí". Las puertas del elevador se cerraron mientras él gritaba mi nombre, dejándolo solo con sus millones y su desastre.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro
Silencio de Venganza, Paz Encontrada Silencio de Venganza, Paz Encontrada Nico Krayk Mafia
“El aire de la Ciudad de México era pesado, como mi corazón, mientras luchaba lavando platos para liberar a Sasha, la mujer que amaba. Vendí la finca de mi familia, mi sustento, cada centavo, todo por ella. Un día, mi hermano Patrick, de solo diecisiete años, apareció con el dinero para su fianza, con una palidez que no me gustó. Mi desesperación me cegó, me negué a preguntar cómo lo obtuvo, solo quería a Sasha de vuelta. Pero al llegar a la prisión, escuché su voz, fría y calculadora, hablando con Máximo, un hombre arrogante. "Ya vendió la finca, no le queda nada. Lo importante es que solo nuestro hijo heredará el imperio Ramírez", dijo Sasha, con el vientre abultado, desvelando la grotesca farsa. Ella, Sasha Ramírez, la heredera de un magnate, había fingido su pobreza, su encierro, todo para deshacerse de mí, para que su hijo, con la médula ósea "comprada" de un desconocido, heredara. El "trabajito" de Patrick, el dinero en mis manos, ardía. Corrí a casa, el presentimiento me helaba la sangre, y allí lo encontré: Patrick, muerto, con los labios azules, y una nota que decía "Para Sasha, para que sea libre" junto a un folleto de donación de médula ósea. Mi hermano había entregado su vida en una clínica clandestina, vendido su médula al mejor postor por mi engaño, por la mentira de Sasha. Su sacrificio, su vida, ¿por qué? ¿Para que los verdaderos culpables de su muerte, Sasha y Máximo, aseguraran la vida de su hijo con la médula de mi propio hermano? Con el corazón hecho pedazos, vi sus cenizas, lo único que me quedaba de él, de mi familia, esparcirse por el suelo de nuestro humilde cuarto, pisoteadas por los matones de Máximo. En ese instante, la desesperación se quebró y dio paso a una calma gélida: agarré el cuchillo de mi hermano y supe qué hacer. León Castillo había muerto allí, pero alguien más debía pagar.”
1

Introducción

27/06/2025

2

Capítulo 1

27/06/2025

3

Capítulo 2

27/06/2025

4

Capítulo 3

27/06/2025

5

Capítulo 4

27/06/2025

6

Capítulo 5

27/06/2025

7

Capítulo 6

27/06/2025

8

Capítulo 7

27/06/2025

9

Capítulo 8

27/06/2025

10

Capítulo 9

27/06/2025

11

Capítulo 10

27/06/2025