Amor Después de Divorcio

Amor Después de Divorcio

Gia Hunter

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Capítulo

Salí de la clínica con el informe de mi embarazo apretado en la mano. El sol de Madrid golpeaba mi cara, pero sentía un frío helado por dentro. Javier, mi marido, me había prometido que me recogería. Pero en el asiento del copiloto, mi sitio de siempre, estaba Sofía, mi mejor amiga, sonriendo como la dueña del mundo. Javier salió del coche, me sonrió como si nada, mientras Sofía bajaba la ventanilla y me soltaba una frase cargada de provocación. Esperé que Javier me defendiera o le pidiera que se moviera. En cambio, me pidió que me sentara atrás "para no empezar una discusión". Mi sangre se heló y el informe del bebé se arrugó en mi puño. Me fui al asiento trasero, sintiendo cómo lo poco que quedaba de mi matrimonio se desmoronaba con cada risa compartida entre ellos. ¿Cómo pude ser tan ciega? ¿Cómo pude amar a un hombre que me prefería en la sombra y que no dudaba en humillarme frente a su "amante emocional"? Fue entonces cuando, en mi punto más bajo, tomé la que sería la decisión más difícil de mi vida: no podía traer un hijo a un mundo de mentiras y traición.

Introducción

Salí de la clínica con el informe de mi embarazo apretado en la mano.

El sol de Madrid golpeaba mi cara, pero sentía un frío helado por dentro.

Javier, mi marido, me había prometido que me recogería.

Pero en el asiento del copiloto, mi sitio de siempre, estaba Sofía, mi mejor amiga, sonriendo como la dueña del mundo.

Javier salió del coche, me sonrió como si nada, mientras Sofía bajaba la ventanilla y me soltaba una frase cargada de provocación.

Esperé que Javier me defendiera o le pidiera que se moviera.

En cambio, me pidió que me sentara atrás "para no empezar una discusión".

Mi sangre se heló y el informe del bebé se arrugó en mi puño.

Me fui al asiento trasero, sintiendo cómo lo poco que quedaba de mi matrimonio se desmoronaba con cada risa compartida entre ellos.

¿Cómo pude ser tan ciega?

¿Cómo pude amar a un hombre que me prefería en la sombra y que no dudaba en humillarme frente a su "amante emocional"?

Fue entonces cuando, en mi punto más bajo, tomé la que sería la decisión más difícil de mi vida: no podía traer un hijo a un mundo de mentiras y traición.

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