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El enemigo de mi hermano

El enemigo de mi hermano

Stef98

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Capítulo

Sol es una adolescente dulce e inocente, desea huir de su vida sumergida en la violencia y la muerte. Su hermano mayor es jefe de una peligrosa pandilla la cual se dedica a traficar, asesinar y toda clase de delitos. En su búsqueda de la libertad conocerá a Kian, el temido líder de la pandilla rival de su hermano, un hombre frío y egocéntrico, por quién sentirá una peligrosa atracción. Sin embargo, también conocerá a un ser oscuro e implacable quién se obsesionara con ella. ---?---?---?---?---?---?---?---?---?---?---?- —Por favor no le diré a nadie...Déjame ir — Le suplicaba con lágrimas en los ojos—¿Que quieres?. —Te quiero a ti y ya te tengo, eres mía para siempre. — Responde ajustando mis esposas — Nunca te dejaré ir. ¿Podra liberarse o será consumida por la oscuridad?.

Capítulo 1 Mi pesadilla

¡¡¡Buenas tardes o noches, bellos lectores!!!

Primero que nada muchas gracias por entrar a esta historia. Aquí encontrarán una historia corta de romance, con temática de mafia y escenas +18.

Quiero advertirles que es una historia cruda, con contenido violento y escenas de violencia física y sexual. Si son sensibles ante estás temáticas, tal vez no deberían continuar con la lectura.

Si desean quedarse sen bienvenidos, no olviden guardar la historia en sus bibliotecas, dejar un comentario. También si lo desean pueden seguirme o entrar a mi perfil, allí encontrarán varias historias que podrían gustarles.

Muchas gracias y disfruten la lectura.

Prólogo

Sol es una adolescente dulce e inocente, desea huir de su vida sumergida en la violencia y la muerte. Su hermano mayor es jefe de una peligrosa pandilla la cual se dedica a traficar, asesinar y toda clase de delitos.

En su búsqueda de la libertad conocerá a Kian, el temido líder de la pandilla rival de su hermano, un hombre frío y egocéntrico, por quién sentirá una peligrosa atracción. Sin embargo, también conocerá a un ser oscuro e implacable quién se obsesionara con ella.

—Por favor no le diré a nadie...Déjame ir — Le suplicaba con lágrimas en los ojos—¿Que quieres?.

—Te quiero a ti y ya te tengo, eres mía para siempre. — Responde ajustando mis esposas — Nunca te dejaré ir.

¿Podra liberarse o será consumida por la oscuridad?.

Capitulo 1: Mi pesadilla

Sol

Estoy tratando de estudiar, pero no puedo debido a que escuche gritos que provenían del living de mi casa.

Cuando baje me percate de que mi hermano Sebastián le está gritando a mi madre, lo cual es usual en esta casa.

— ¡No me vuelvas a hablar así, zorra!

Ella no se controla y le lanza una cachetada lo cual lo enfurece aún más.

Como sé lo que ocurrirá me posicionó en medio de ambos, pero él jala mi brazo empujándome hacía el sofá.

En mis dieciséis años de vida nunca me ha lastimado físicamente, más de un empujón no me ha hecho.

Debo admitir que me sorprende porque él es muy violento.

— Cálmense los dos por favor.

Ellos me ignoraron y siguieron discutiendo, al parecer mamá cocina algo que a él no le gusta.

Es el drama de todos los días, mamá casi siempre lo tolera y pocas veces le responde.

Sé que es triste, pero eso lo aprendí de ella a soportar golpes y humillaciones.

Mi hermano es muy violento y le gusta que hagamos todo como él ordena, debido a que trae el dinero a la casa hace su Santa voluntad.

A mí no me aterra ser pobre sino él. El negocio de Sebastián es el narcotráfico.

A él no le tiembla la mano para lastimar o asesinar y yo temo que me lastime.

Mamá me tiene advertida que si no hago lo que él desea ella no podrá defenderme de sus ataques.

Trate de ignorarlos y me dirigí a la biblioteca para intentar estudiar.

La cena se canceló y de todas formas no tengo apetito, me centré en leer hasta que sentí que mis ojos comienzan a cerrarse.

Casi salte del susto cuando alguien me cargo en brazos, ese alguien es Sebastián.

Él tiene el cabello oscuro, los ojos color verde, el cuerpo musculoso y repleto de tatuajes, los puedo ver debido a que está vestido solo con un boxers.

Esa es su manera de vestir para dormir y así se pasea por la casa en los desayunos. Mamá lo regaña, pero como mencione antes a él no le interesa su opinión.

— ¡Estás loco, mamá sigue llorando!

— Déjala sol y también deja eso — se refiere a mi libro

Él me quita el libro y no puedo tomarlo debido a que me gana en altura y fuerza.

Él es cinco años mayor que yo.

— Dámelo— Me subo al sofá para alcanzarlo solo causando sus risas.

— A la cama— Me dice cuando me carga en su hombro

— suéltame— Río pegándole a su hombro

— silencio nena ven a dormir

Cuando llegamos a mi habitación él me bajo en la punta de la cama y comenzó a observarme extrañamente.

— Buenas noches—Señaló la puerta indicando que se marche.

— ven— Él se recuesta en mi cama

— somos grandes, Sebastián

— ¡En esta casa se hace lo que yo digo, nena, ponte el pijama!.

— Bien enseguida regreso

Me dirigí al baño y me vestí con mi pijama el cual consta de un short pequeño y una remera lisa blanca, de tiras y sin brasier.

Cuando regrese a la cama él ya estaba acurrucado.

Me recosté en la punta pero el tomo mi cintura pegándome a él.

— vi a Mateo— le comente.

— ¡No lo menciones Sol!— Me exige

— Pero...

— Cállate y duerme — Me ordena

— Bien

Él gira mi cuerpo logrando que lo mire a los ojos y me abrazo aún más fuerte.

— No me gusta gritarte, pequeña — Deposita un beso en mi mejilla

— Lo sé

Él sube sus manos a mis mejillas acomodando mi cabello.

— No quiero que me tengas miedo mi amor, yo nunca le haría daño a mi pequeña.

Él deposita otro beso en mi frente

— Para que se te quite esa cara de susto te haré cosquillas

Negué con la cabeza pero él me ignoro

Se colocó arriba mío y me hizo cosquillas en los brazos, hombros y mi estómago provocando mis risas.

Lo detuve cuando se excedió y por accidente manoseo mis pechos.

— Ya basta, Sebastián.

— Tranquila, Sol, ya es hora de dormir.

***

Me desperté debido a los ronquidos de Sebastián y sus manos rodeando mi estómago.

— Sebas— Pronuncie

— Déjame dormir

— suéltame se me hace tarde y debo ir a la escuela

— hoy no se me antoja que vayas, Sol sabes que tú haces lo que yo ordeno.

— Sebas tengo que ir a la escuela— Replico

— Ya dije que no, Soledad, recuéstate otro rato.

No tuve opción y seguí durmiendo, hasta que observe que mi mamá nos está mirando.

Ella le ha dicho muchas veces a Sebastián que no es correcto que duerma conmigo debido a que ya no soy una niña, pero él la ignora.

Sé que Sebastián solo me ve como a su hermana pequeña, pero también me incomoda que sea tan cariñoso conmigo.

A veces siento que lo odio, no me permite salir y mucho menos tener novio. No me deja vivir directamente.

Cuando me despegue de él baje a ayudar a mamá a preparar el desayuno.

— Sabes que no me gusta que te vistas así Soledad.

— Pero es mi pijama, solo para dormir me visto de esta manera.

— No me gusta que te estés desarrollando tan rápido. Solo causarás problemas.

— ¿Yo por qué?

— Habla con tu hermano, no puede comportarse así.

—Lo intento, mamá, pero no me escucha sabes que es muy violento

— Lo sé, me disculparé o se pondrá peor.

Fuimos interrumpidas cuando el bajo a desayunar con nosotras. Se sentó en el lugar de siempre.

— inútil ¿Donde está mi desayuno?— Se dirige a mamá

— ahora te sirvo— Me levanté del asiento, pero él me lo impidió y me sentó en sus piernas — Tú te quedas quieta

— Siéntate en tu lugar, Sol.— Me intente levantar, pero él ejerce fuerza en mi cintura

— Cállate y prepara mi desayuno.

Mientras transcurrió el desayuno mamá se disculpo y él aceptó sus disculpas, él tampoco permitió que me levanté de sus piernas.

— ve por una cerveza Sol — Me ordena

— ¿Tan temprano?

Él ejerce fuerza en mi brazo — ¿Dijiste algo?

Negué con la cabeza temerosa

— Sebas me haces daño

— Ve por esa estúpida cerveza, hermosa.

***

En la tardé me dirigí al departamento de Marina para ver a Mateo, nadie sabe que lo veo, solo mamá, pero ella es mi cómplice.

Mateo es hijo de Sebastián, pero él no lo reconoció nunca. Cuando Marina le dijo que él venía en camino él le pidió que abortara, pero ella se nego.

Su cabello es oscuro y sus ojos color azul intenso como su padre, mi odioso hermano.

—Tía —Él me abraza de las piernas

—Como se portó mi consentido —Deje un beso en su frente

Marina quién me observa es alta, castaña, ojos verdes claros y figura esbelta.

—¿Estás segura de que lo puedes cuidar?

—claro, Mari

—Mil gracias, Sol—Ella deja un beso en mi mejilla y la del niño para luego marcharse

Marina es madre soltera y su familia no la apoya, su padre la corrió cuando se enteró de su embarazo.

En ese momento yo tenía once años y no entendía, pero ahora soy grande y quiero estar cerca de mi sobrino, él también es mi familia.

Lleve a Mateo al parqué para que se entretenga, durante dos horas jugamos en la hamaca, el tobogán y otros juegos, también le compré un alfajor y un jugo sabor pera.

Decidí que era hora de regresar al departamento cuando me percate de que una banda de hombres está llegando al lugar.

Son la banda de los escorpiones, ellos venden drogas, roban, secuestran entre otras cosas y son la banda rival de la banda de las serpientes la cual se dedica a lo mismo, cuyo líder es mi hermano.

Noté que el líder me miro y comenzó a chiflar, sus amigos lo imitaron. Más que ponerme nerviosa me asquean estos sujetos.

Intente tomar el brazo de Mateo para marcharnos, pero él se acercó corriendo en su dirección y abrazo al líder de las piernas.

¿Acaso el niño enloqueció?

—Vamos mi amor —Le grito a Mateo tomando mi distancia, pero el niño me ignora

— ¿A dónde quieras preciosura?—Responde el líder.

Kian tiene el cabello oscuro rebelde y ojos azules, es fuerte alto y tiene varios tatuajes en el brazo

Es la fantasía de varias mujeres, menos las mías, es un delincuente igual de peligroso que mi hermano, todos son así en este lugar.

Lo conozco desde que tengo uso de razón porque de niño fue mejor amigo de Sebastián e incluso vivió en nuestra casa debido a que no tiene familia o al menos su origen es un gran misterio para todos.

Luego por una razón que desconozco él se fue de casa y pocos años después formó su banda.

—No lo lastimes, es un niño.

Los demás ríen por qué él es más alto que yo y me gana en altura fuerza.

—Dame un besito o ira con los perros —Me amenaza mientras carga al niño en el aire, este solo ríe.

No me dejaré intimidar por este tipo, suficiente tengo en casa con mi hermano, aunque estoy temblando por dentro no lo demostraré.

—sabes quien soy yo — le recordé

Todos le temen a Sebastián porqué él no permite que nadie se me acerqué.

Eso es bueno porque me protege de los tipos con malas intenciones y es malo porque estoy más sola que un perro.

— Estás en nuestro territorio niñita—Me aclara kian

—Solo deja tranquilo al niño

—¡Me está ordenando que hacer, muchachos! —Él ríe y baja al niño al suelo quien se acerca a mí

No me dio tiempo ni en pensar en huir porque él sostuvo mi brazo con fuerza. Debo admitir que es un hombre muy intimidante.

—Antes de hacerla pedacitos disfrutémosla—Propone uno de los tipos que lo acompaña

Tome valor y levanté mi rodilla golpeando su entrepierna con toda mi fuerza. Aproveché su distracción para salir corriendo con Mateo en mis brazos.

—No sé cómo sobreviví. —Suspire cuando llegue al departamento —Estás loco Mateo

—lo conozco tía

—¿De dónde?.

—No puedo decirlo como no puedo decir que tú eres mi tía

Tiene un punto.

Cuando le conté a Marina la situación de Mateo y Kian, me percate de que ella se puso muy nerviosa.

Me fui corriendo hacia mi casa por dos motivos, uno si Kian me encuentra en el camino me asesina y dos si Sebastián no me encuentra en casa me asesinara al doble..

Llegué a casa, pero ya me Di cuenta de que ya es tarde, Sebastián está sentado en el sofá.

—¿Donde estabas, zorra? —Él sostiene mi brazo con fuerza

—Estaba comprando

—No traes nada

—No encontré lo que me pidió mama, pregúntale a ella.

— Tú no te mandas sola, Mocosa.

— Me lastimas.

Él ejerce fuerza en mis brazos dejando evidentes marcas y luego me arroja al sofá.

— ¿Dónde estabas?— Replica molesto

—Fui con Sandra a ver unas películas

Él me pego una cachetada con todas sus fuerzas la cual me arroja al sofá.Estoy atónita por qué es la primera vez en dieciséis años que me golpea.

—Por favor no...— Le suplico, las lágrimas rodan mis mejillas.

—No te comportes como una zorra o te trataré como a una.—Me advierte

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