Tang BuTian
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Libros y Cuentos de Tang BuTian
Corazón Roto, Alma Vengativa
Xuanhuan La bala helada me atravesó el cráneo, borrando todo en un destello blanco.
Lo último que vi fue el alivio gélido en los ojos de mis padres, mientras mi madre susurraba: "Sofía, es lo mejor. Camila era la verdadera asesina de Pedro. Pero tú debes pagar".
Mi hermana gemela, Camila, se había quitado la vida después de que la expuse por robar mi lugar en la UNAM. Pero su nota de suicidio me acusaba de matar a Pedro, nuestro rival académico.
El mundo me creyó. Me llamaron asesina. Mis propios padres me entregaron a la policía.
"Es un monstruo", sollozó mi padre ante las cámaras. Incluso Mateo, mi mejor amigo, testificó en mi contra.
Grité mi inocencia en el tribunal, supliqué, lloré, pero nadie me escuchó. Fui condenada a muerte.
Pero entonces, abrí los ojos. El sol se filtraba por la ventana de mi antiguo cuarto. Miré mi celular y la fecha: ¡Era el día de la ceremonia de bienvenida de la UNAM!
Había regresado. El día en que mi vida se fue al infierno.
Una risa amarga escapó de mis labios. Lágrimas de furia helada corrían por mis mejillas. En mi vida anterior, fui ingenua. Pero esta vez, no habría piedad.
No solo la expondría; la destruiría. A ella y a todos los que me traicionaron. La Hija Pérdida De La Familia
Moderno Elena, una joven forjada en la miseria, cruzó el umbral de una mansión que olía a dinero y promesas vacías.
Era el hogar de sus padres biológicos, Ricardo e Isabel, quienes, junto a su hijo Javier y la perfecta Sofía, la recibían con lágrimas fingidas y abrazos huecos tras dieciocho años de abandono.
Pero esta cálida bienvenida pronto reveló su verdadera naturaleza: acusaciones de "salvaje" y "mercenaria" por parte de Javier, mientras Sofía, con una sonrisa dulce y ojos calculadores, orquestaba una trampa, culpandola de un "accidente" que la dejó con el brazo herido.
Ricardo e Isabel, en lugar de creer a Elena, exigieron una disculpa y la sometieron a humillación pública, forzándola a asistir a clases de etiqueta y a la fiesta de Sofía, un castigo que la obligaba a perder un tiempo precioso y a someterse a una farsa social.
Con una calma gélida, Elena aceptó el trato: se disculparía, asistiría a la fiesta y tomaría las clases, pero no sin antes transformar cada imposición en una oportunidad para adquirir los recursos necesarios para su verdadera meta: estudiar derecho y escapar de esa pesadilla. El Paradeo de la Azul Cobalto Lunar
Moderno El estridente sonido del teléfono desgarró la tranquila noche, clavándose en el cerebro de Javier como una premonición. Era el hospital.
Una voz monótona le informó del accidente de su abuela, Elena Torres, ingresada en urgencias. El mundo de Javier se detuvo, su pilar, la mujer que lo crió, ahora estaba en estado crítico con una fractura craneal.
Mientras Javier intentaba procesar la noticia, Sofía, su esposa, llegó, sus ojos fríos buscando a otra persona. "¿Dónde está Rodrigo? ¿Está bien?". Rodrigo, el joven diseñador al que Sofía protegía.
La incredulidad de Javier se convirtió en furia cuando Sofía defendió a Rodrigo, culpó a su abuela del "accidente" y le reveló que había manipulado la investigación. Él descubrió que Rodrigo se había saltado un semáforo en rojo. La amenaza de Sofía, de congelar sus cuentas y prohibirle ver a su abuela si la demandaba, lo dejó sin aliento, sintiéndose atrapado.
En medio de su desesperación, recogiendo las últimas cosas de su abuela, Javier las encontró en su propia casa: Sofía y Rodrigo, coqueteando, conspirando, llamándolo "la pequeña piedra en el zapato". La traición se clavó en su corazón.
De repente, un sobre polvoriento reveló un secreto: la patente del esmalte "Azul Cobalto Lunar" de su abuela, la base del imperio de Sofía, ahora le pertenecía. El poder había cambiado de manos. Con esta revelación, Javier recuperó su voz, su propósito: "Voy a destruir tu negocio para salvarla a ella". La guerra acababa de comenzar. La Bailaora y el Heredero
Romance La noche sevillana olía a azahar y a peligro, una realidad que Luciana García, una bailaora de Triana, conocía bien.
Pero esa noche, el peligro la encontró cuando un matón obsesionado la drogó, obligándola a lanzarse al Guadalquivir para escapar.
Máximo Castillo, un apuesto heredero de viñedos, la rescató del río, solo para despreciarla de inmediato, viéndola como una vulgar cazafortunas que osaba besarlo.
Días después, la vida de Luciana dio un giro impensable: fue reclamada como la hija perdida de la rica familia Castillo, solo para ser recibida con desdén y constantes humillaciones por parte de la envidiosa Sabrina, la hija adoptiva, y la maliciosa Tía Teresa.
¿Cómo era posible que el hombre que la había salvado ahora la mirara con asco, o que una familia que debería acogerla la tratara como una sucia intrusa?
Máximo, sin saberlo, comenzó una correspondencia secreta con "El Cuervo de la Giralda", una escritora de misterio que lo cautivaba, ignorando que se estaba enamorando de la misma mujer a la que despreciaba.
Pero el juego de Sabrina escaló: reveló el oscuro secreto familiar del suicidio de la madre biológica de Luciana, destrozando su mundo y forzándola a huir para reconstruir su propia verdad.
Mientras Luciana desenterraba el devastador engaño de su Tía Teresa en Madrid, Máximo se dio cuenta de que la mujer que odiaba y la mujer que amaba eran la misma.
Ahora, armada con la verdad y un corazón más fuerte, Luciana regresa a Jerez, no como una víctima, sino con fuego en los ojos para desvelar cada mentira y reclamar su lugar.
¿Podrá, finalmente, el amor y la verdad derribar el peso del prejuicio y la intriga que tanto los ha separado? Venganza de La Esposa Despreciada
Suspense Llevaba cinco años casada con Mateo, un arquitecto exitoso que me eligió a mí, una simple panadera.
Mi vientre, ahora de ocho meses, era el testimonio de un milagro, la culminación de años de tratamientos y de nuestro amor.
Hoy era su cumpleaños y horneaba su pastel favorito, el de tres leches, lista para darle una sorpresa.
Encendí el monitor de bebés para saber el momento exacto en que él terminaría su llamada de trabajo.
Pero la voz que escuché no era de negocios, era la de su socio: "¿Cuándo le vas a decir a la panadera que el bollo que tiene en el horno no es suyo?".
La risa de Mateo llenó el altavoz: "Es épico. La tienes creyendo que es infértil durante cinco años, metiéndole pastillas en su té, y ahora la usas de incubadora para tu verdadera reina, Camila".
Mi mano soltó el cuchillo, que cayó con un estruendo metálico sobre el mármol, rompiendo mi corazón.
¿Cinco años creyendo que era yo la defectuosa? ¿Mi vientre, mi bebé, era solo un engaño, un medio para un fin depravado?
El té amargo que me daba cada noche. Las fotos que tomaban de mi cuerpo mientras dormía.
La humillación pública en la fiesta de cumpleaños de su amante, donde un "cóctel sin alcohol" provocó una hemorragia y la pérdida de mi hijo.
Ellos creyeron que me habían destruido, pero solo lograron despertar a un monstruo.
Mi venganza comenzó en ese instante, fría, calculadora y letal.
Iban a pagar por cada lágrima, cada humillación, por la vida de mi bebé. Le puede gustar
Justicia en El Infierno
Mu Hui Xin Mi nombre es Sofía Romero, y esta es la historia de mi muerte.
El día que San Miguel cayó, el cielo no lloró, se rompió en un aullido silencioso.
Mi pueblo no buscó respuestas en los cielos, me buscaron a mí.
Me culparon de todo: la plaga, la sequía, la invasión bárbara que nos destruyó.
En la plaza pública, ante los ojos de todos, mi propio hermano, el Príncipe Carlos, y mi prometido, Diego Mendoza, me sentenciaron.
No bastó con matarme.
Para apaciguar a la multitud, me desollaron viva. Sentí el frío del acero separando la piel de mis músculos, escuché los gritos, una mezcla de horror y alivio.
Con mis huesos, construyeron la Lámpara de las Almas; con mi piel, faroles.
Ahora estoy aquí, en el inframundo, un lugar gris y sin fin.
Mi alma, un retazo, es arrastrada ante el Juez. Las almas de mi pueblo susurran y me señalan.
"¡Castigo eterno para la traidora!"
"¡Que arda para siempre!"
Los gritos más fuertes vienen de Carlos y Diego.
"Hermana, si es que alguna vez puedo llamarte así, nos traicionaste a todos," me dice Carlos, su rostro lleno de odio.
"Cada vida perdida pesa sobre tu conciencia, Sofía," añade Diego, "tu castigo apenas comienza."
Pero el Juez del Inframundo golpea su mazo.
"El Espejo del Pasado revelará la verdad," su voz retumba.
Un espejo de plata líquida aparece. Muestra el palacio de San Miguel, hace muchos años. Una niña flaca, yo, volviendo a casa con mi hermano.
"Sofía, mi pequeña hermana, te encontré," dice Carlos, abrazándome, "Nunca más dejaré que nada te pase, te protegeré siempre."
¿Protección? ¡Qué fácil es hablar de protección cuando eres el verdugo!
En la siguiente imagen, una trampa de la supuesta "dulce" Aurora Vargas, a quien Diego defendió, me obliga a humillarme ante el Príncipe Bárbaro. ¿Valió la paz lograda con tanta humillación?
La verdad es un veneno que todos temen. Pero yo no, yo la mostraré. Mi Venganza Nace del Amor Roto
Vivie Doeringer Hoy, mi algoritmo "Anima Conexión" debía elegir a mi socio.
En mi vida pasada, este mismo día fue el inicio de mi infierno. Lo manipulé para que Ricardo Montemayor, el hombre que yo amaba con locura, fuera el elegido.
Juntos construimos un imperio, solo para que él me despidiera y me humillara públicamente, acusándome de ser una farsante.
"¡Por tu culpa, Sofía tuvo que casarse con otro y sufrir! ¡Ella era el amor de mi vida y tú te interpusiste con tus trucos! ¡Ahora paga por tus pecados!" me escupió, revelando su traición.
Lo perdí todo: mi empresa, mi fortuna, mi dignidad. Morí sola, con el corazón roto, mientras Ricardo y Sofía anunciaban su compromiso.
¿Cómo pude ser tan ciega? ¿Cómo mi amor pudo cegarme ante su verdadera naturaleza?
Pero el destino, o la energía de mi abuela, me dio una segunda oportunidad. Desperté de nuevo, con todos los recuerdos intactos. Esta vez, "Anima Conexión" elegiría libremente.
Ricardo volvió a aparecer, tan arrogante como siempre. "Todos aquí sabemos que yo soy la única opción lógica. Saltémonos el teatro y anuncia mi nombre."
Pero ya no era la misma Ximena. Mi algoritmo estaba listo para revelar la verdad, y yo, para enfrentarme a mi pasado. El Costo de la Codicia: Una Segunda Oportunidad
Keely Alexis En mi vida pasada, morí apuñalada en el frío suelo de la bodega familiar.
La cuchilla de podar se clavó en mi costado, y la sangre manchó las piedras, tan roja como el vino que tanto amaba.
Mientras mi vida se escapaba, vi a mi prima Isabel susurrarle a Javier, mi prometido, con una sonrisa torcida.
«Sofía, fue Javier quien les dijo que tu tratamiento era una estafa. Dijo que solo querías venderles productos caros», me confesó ella, antes de dejarme morir sola.
El dolor era inmenso, pero la traición me helaba hasta los huesos: Javier, mi prometido, y mi propia prima.
Me culparon, me empujaron, por haber salvado las viñas de los García con mi caro tratamiento orgánico, mientras Isabel prometía una solución barata y rápida con químicos.
Pero esos químicos arrasaron las viñas, contaminaron la tierra y destruyeron todo.
¿Cómo pudimos ser tan ciegos? ¿Cómo mi propia familia y el hombre que amaba me entregarían a la muerte por avaricia y envidia?
Ahora, abro los ojos, de vuelta en el mismo día, justo cuando los García suplican mi ayuda por la misma plaga. ¡Pero esta vez, no caeré en la misma trampa! Luchando Por Mis Hijos
Zi Ya No quería que nacieran todavía, aferrándome a la esperanza de un destino diferente.
Pero mientras las contracciones me desgarraban, la televisión de la sala de espera gritaba una verdad horripilante: mi esposo, Alejandro, proclamaba su amor inquebrantable por Eva, mi prima, la mujer que en mi vida pasada me robó a uno de mis gemelos y me encerró en un psiquiátrico hasta morir.
Esta vez, el golpe fue doble: el dolor de su traición y el recuerdo vívido de mi infierno anterior, con la imagen de mi bebé arrebatado grabada a fuego.
Él y sus hombres irrumpieron en mi habitación, arrastrándome al quirófano como una bestia, ignorando mis súplicas y mi avanzado embarazo.
Allí, Eva, con su sonrisa de ángel y lágrimas falsas, susurró mentiras sobre mi cordura, mientras Alejandro, el hombre que juró amarme, me abofeteaba, me humillaba y ordenaba que me sedaran para quitarme a mis hijos.
¿Cómo era posible que volvieran a hacerme esto? ¿Qué había hecho para merecer tal crueldad, una y otra vez?
Esta vez, no moriré sin luchar; esta vez, protegeré a mis hijos y haré que paguen por cada gota de mi dolor. El Amuleto, La Traición y El Reencuentro
Qing He El recuerdo de los dientes de los coyotes desgarrando mi carne fue mi último sentimiento, con el frío del desierto calándose en mis huesos.
Entonces, abrí los ojos.
No había desierto, no había coyotes, no había dolor. Estaba en mi cama.
Miré el calendario: era el Día de San Miguel, el día exacto en que mi prometido, Mateo, y mi hermana adoptiva, Elena, me engañaron cruelmente para robar mi amuleto familiar y luego me abandonaron a una muerte segura.
¡Había renacido! Regresé de la muerte.
La rabia me invadió como un fuego helado. No volvería a ser la Sofía ingenua que ellos manipularon; no los dejaría salirse con la suya esta vez.
"¡Sofía! ¿Estás despierta, mi amor?" escuché la voz tramposa de Mateo afuera.
Él quería mi amuleto de la abuela, el que me heredó. Pero esta vez, las cosas serían muy diferentes.
¡No volverán a engañarme! Esta vez, escribiré mi propio destino. La Hermanita Cambia El Destino
Gavin Las llamas me quemaban, pero el fuego más intenso era el odio por dentro, mientras arrastraba a Valentina conmigo a este infierno. No entendía por qué, incluso en mis últimos momentos, ella aborrecía tanto a mi familia.
La había traído a casa por lástima, una compañera de cuarto que parecía perdida. Pero esa noche, la víspera de la audición crucial de mi hermano Mateo para la beca de baile de su vida, Valentina se metió a escondidas en su habitación y, al día siguiente, lo acusó falsamente de agresión.
Esa mentira venenosa lo destruyó todo: Mateo perdió la audición, su reputación quedó hecha pedazos, y la escuela de danza lo expulsó. Para "protegerme", mis padres cometieron el terrible error de permitir que Valentina se quedara, convirtiéndola en una reina cruel que los humillaba y a Mateo lo obligó a trabajar en una fábrica clandestina para satisfacer sus caprichos.
La tragedia no terminó ahí: Mateo murió aplastado y mis padres, consumidos por el dolor, fallecieron poco después, dejándome sola con un odio envenenado. No comprendía la magnitud de su maldad ni por qué nos hizo esto.
Así que la traje de vuelta a nuestra casa, le prendí fuego y esperé el final. Pero en lugar de la nada, abrí los ojos: estaba en mi habitación de la escuela, a mis dieciocho años, el día antes de la audición de Mateo. Era real, había vuelto para reescribir el guion. Nuestro encuentro inesperado
POWER READING Seis años atrás, Lance, el heredero más poderoso de la familia Hardwick, pasó una noche loca con una desconocida. Pero cuando despertó, se encontró solo en la cama.
Seis años atrás, Carley fue expulsada de su casa por su padre, porque tras la noche con un desconocido, se quedó embarazada. Determinada a encontrar una nueva vida, dejó atrás el lugar que nunca le había ofrecido un verdadero calor de hogar.
Seis años después, el destino las unió en un hospital por casualidad. Carley se ha convertido en una reputada doctora, mientras que Lance, ¡fue confundido con un matón!
"Dios mío, ¡juro que jamás permitirá que ese hombre afecte a mis preciosos retoños!"
Espera, ¡¿por qué sus hijos están tan familiares con Lance?! Todo Comienza de la Muerte de Mi Novia.
A Li El aire en el gran salón de la hacienda era pesado, denso con el aroma de roble viejo y vino derramado.
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En mi vida anterior, me habría derrumbado, perdido en el dolor de la traición y una muerte solitaria que ya había experimentado.
Pero esta vez no.
El dolor de décadas de engaño y una muerte solitaria se había solidificado en un hielo gélido en mi pecho, porque yo había renacido.
Con los recuerdos de su traición grabados a fuego en mi alma, miré a esas víboras y una sonrisa fría se dibujó en mis labios.
No estaba de luto.
Estaba empezando mi venganza. El Precio de la Bondad Perdida
Fifine Schwan Elvira se mordió la lengua con una amargura que conocía bien, las picaduras de alacrán devorando su carne, un final traicionado para una vida de servicio.
De repente, un estruendo la sacudió, el olor a polvo y ganado asustado llenó sus pulmones. No estaba muerta, estaba de pie, la sangre aún no corría por su boca, su rancho estaba en caos, y una estampida de toros, igual que la última vez, se dirigía a los invitados de la familia Del Valle.
Recordó con escalofríos cómo, en su vida pasada, por salvarlos, la "dulce" Sofía Del Valle la drogó, secuestró y arrojó a un pozo de alacranes. Escuchó su risa y las horribles palabras: "¡Quiero que lo acompañes en la muerte!".
Sintió cada picadura, cada gramo de su piel siendo devorado en la agonía, mientras la gente que había salvado se asomaba para ver el espectáculo, riendo.
¿Por qué esa bondad se pagó con una muerte tan horrible? ¿Por qué la traicionaron de esa manera?
Esta vez, al despertar en el mismo instante preciso de la estampida, Elvira sintió una calma helada, su corazón transformado en piedra. Si su bondad se pagaba así, que se las arreglaran solos. Cicatrices del Pasado: Mi Segunda Vida
Flossi Housley El aire de la Finca Castillo, el que una vez consideré mi hogar, olía a tierra húmeda y a vino fermentado, presagio de mi tumba.
Acababa de dar a luz a mis gemelos y Máximo, mi esposo, se preparaba para la cruel ceremonia que en mi vida pasada nos había aniquilado.
En aquella vida, su amante Luciana y su hijo murieron por mi culpa, o así lo creyó él, y Máximo nos arrastró a mí y a mis bebés hasta el cercado de los toros de lidia, donde morimos embestidos.
¡Pero ahora estoy de vuelta! Renací en el mismo día del parto, con el recuerdo de aquella agonía grabado en mi alma.
Esta vez, manipulé la ceremonia para que el hijo de Luciana fuera declarado el "Primer Heredero", luego le pedí el divorcio para escapar con mis hijos.
Pero la perversa Luciana me acusó de liberar un lince y de brujería, y hasta de envenenar a mi propia hija.
Máximo, ciego de amor y odio, me creyó un demonio, negando asistencia médica a mi Catalina, que ardía de fiebre, y torturándome con arañas venenosas.
¿Cómo pudo un hombre al que amé tanto volverse tan cruel, tan ciego ante la verdad que le gritaba a la cara?
Al borde de la muerte, sin esperanza y viendo cómo mis hijos se apagaban, mi tío, con una operación secreta, fingió nuestras muertes y nos sacó de aquel infierno, dándome una segunda oportunidad para reescribir mi destino.