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Libros de Romance para Mujeres

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Casada Con Mi Destructor

Casada Con Mi Destructor

Dicen que soy una estrella de la calamidad, que a donde voy, llevo la desgracia. Siempre lo creí, porque todos a mi alrededor desaparecían, hasta que solo quedamos Sofia y yo. Ella era mi única luz, mi hermana, mi todo. Un día de lluvia, al bajar una colina, Sofia resbaló y su cabeza golpeó una roca con una fuerza terrible. Su esposo, Jorge, estaba ahí, pero no hizo nada. En el funeral, mientras me escondía de las miradas de lástima, él me encontró. El aliento a alcohol barato, los ojos inyectados en sangre pero no de pena y una frase, "Elena, ahora estás sola ¿verdad?". Luego, manos ásperas que me arrastraron a un cuarto trasero, me violó. Cuando salí, la gente me miraba con lástima, curiosidad y desprecio. La policía quiso ayudar, pero frente a la sonrisa torcida de Jorge, recordé el dolor horrible y la humillación. No pasó nada, dije, me desmayé. ¿Ayudarme? ¿Usted?, solté una risa seca y amarga, yo quería, le coqueteé, soy una zorra. La oficial María me miró con asco. Los susurros la confirmaban por detrás, "qué descaro, pobre Jorge, esta mujerzuela lo acosa" . Acepté todo, y me acerqué a los padres de Jorge. "No presentaré cargos" , susurré, "con una condición" . Ellos entre miedo y desprecio, preguntaron: "¿Qué quieres? ¿Dinero?" . "Quiero casarme con él" . El silencio fue absoluto, incluso Jorge me miró como si estuviera loca. Ahora entienden por qué me casé con el hombre que me destruyó. Es el primer paso a su infierno, no me importa que me llamen bruja, perra o zorra.
Dolor, Tu Compañero Eterno

Dolor, Tu Compañero Eterno

Vivíamos en un pequeño piso de Lavapiés, artistas que soñábamos con un futuro juntos. Cuando Mateo me pidió que mi abuela invirtiera todos sus ahorros en su estudio, ella, con fe inquebrantable, entregó cada céntimo. Pero el sueño se desmoronó brutalmente. Mi abuela enfermó de cáncer y necesitábamos el dinero urgentemente. Encontré a Mateo riendo con otra mujer, Isabella, mientras él me rechazaba fríamente. "¿Dinero? La cuenta está vacía. Tu abuela finge", me espetó con desdén. Y lo más cruel: "Tienes que deshacerte del bebé. Es una trampa." Mi mundo se hizo añicos. Trabajé sin descanso, luchando contra la desesperación y las náuseas, viendo a mi abuela apagarse lentamente. El día que ella murió, lo vi brindando con Isabella en un concesionario Porsche. Entonces escuché las palabras que me destrozaron: "Fue una apuesta, Sofía. Un buen pasatiempo. Al menos era guapa." Mi abuela, mi bebé, nuestro amor… ¿todo fue solo un cruel juego? La injusticia y el horror me quemaban por dentro. ¿Cómo pudo el hombre al que di mi vida, al que mi abuela dio todo, ser tan monstruoso? ¿Mis sueños, la fe de mi abuela... reducidos a una apuesta por dinero? El dolor era tan inmenso que apenas podía respirar. Pero al ver las cenizas de mi abuela esparcidas y la verdad al descubierto, su fachada se derrumbó. En ese instante, prometí que no me quedaría hundida en el dolor. Me fui, llevándome el recuerdo de quien me dio todo, y la promesa de reconstruir mi vida. Esta es mi historia, la de un nuevo comienzo más allá de la traición y la mentira.