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Libros de Romance para Mujeres

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Mi Guardaespaldas, Mi Verdugo

Mi Guardaespaldas, Mi Verdugo

Durante tres años, amé en silencio a mi guardaespaldas, Alejandro. Él era mi roca inquebrantable, la única figura constante en mi solitaria vida tras la muerte de mi madre. Intenté de todo, pero siempre mantuvo un muro de profesionalismo. Una noche, mi mundo se desmoronó. Lo escuché hablar por teléfono, su voz llena de ternura... pero no para mí. "Sofía es solo una niña mimada y vulgar", confesó. "Camila es un ángel". El desprecio en su tono fue un golpe físico. Él había amado a mi hermanastra, mi supuesto "ángel", durante años, confundiéndola con la chica que salvó un quetzal. Desde ese instante, su devoción a Camila fue humillación constante. En una subasta, usó la fortuna de su padre para comprar todos los lotes para Camila, aplastándome públicamente. Días después, cuando un perro salvaje me atacó, él la protegió a ella primero. Mi pierna sangraba en el suelo mientras él consolaba a Camila. No satisfecho, para vengar la "marca" que le dejé, él orquestó una brutal golpiza: noventa y nueve latigazos que casi me matan. ¿Cómo pudo hacerme esto? ¿Cómo fui tan ciega? Mi dolor ardía. La amarga verdad me golpeó: Mi madre no murió de "complicaciones"; Camila la envenenó lentamente. Y yo, un mero estorbo. Fue entonces cuando lo decidí. Durante mi partida hacia un matrimonio arreglado en España, me aseguré de que él escuchara la verdad de los labios de su "ángel": "Alejandro es un perro faldero, un idiota útil". Mi escape a la libertad era solo el principio de su despertar y de mi silenciosa venganza.
Un bebé para el Señor Black

Un bebé para el Señor Black

Adeline Foster ha sido una sobreviviente desde temprana edad, enfrentándose a las adversidades de la vida con una resiliencia que pocos poseen. Huérfana a tan solo diez años, su infancia estuvo marcada por la pérdida y la lucha constante por encontrar un lugar en el mundo. A sus veintitrés años, la vida le presenta un nuevo desafío: su abuela, la única familia que le queda, se encuentra gravemente enferma y necesita tratamiento urgentemente. Sin acceso a su fideicomiso hasta cumplir veinticinco, Adeline siente que el tiempo se le agota. En su búsqueda de una solución, se cruza con Amanda Black, una mujer que, a pesar de tenerlo todo, se siente vacía. Amanda anhela ser madre, pero su incapacidad para concebir la lleva a buscar alternativas que la sociedad suele considerar tabú. Su propuesta de un vientre de alquiler parece ser la respuesta tanto para ella como para Adeline: una oportunidad de salvar a su abuela y, al mismo tiempo, ayudar a Amanda a cumplir su sueño de ser madre. A medida que Adeline se adentra en este acuerdo, la relación con Amanda y su esposo, el encantador señor Black, se vuelve más compleja. Lo que comenzó como un trato de conveniencia se transforma en una conexión emocional inesperada. El señor Black, con su atención y calidez, despierta en Adeline sentimientos que nunca imaginó experimentar, complicando aún más su situación. La lucha entre su deseo de ayudar a su abuela y su creciente atracción hacia él la sumerge en un torbellino de emociones. Mientras los días pasan y el tiempo corre en su contra, Adeline se ve obligada a confrontar no solo sus propios miedos y deseos, sino también los secretos que cada personaje oculta. ¿Podrá Adeline encontrar la manera de salvar a su abuela sin perderse a sí misma en el proceso? ¿Qué pasará cuando la línea entre el deber y el amor se vuelva cada vez más difusa? Esta es una historia de sacrificio, amor inesperado y la búsqueda de la familia en los lugares más inusuales. Adeline deberá descubrir lo que realmente significa ser fuerte y lo que está dispuesta a arriesgar por aquellos que ama. En un mundo lleno de desgracias, a veces la salvación se encuentra en los lugares más sorprendentes.
No Nace Amor En Jaula

No Nace Amor En Jaula

Las pesadillas me ahogaban cada noche, un eco de un pasado doloroso que creía haber superado. Pero esta vez, el terror no terminó al despertar. Desperté encadenada en una celda de lujo, mi torturador era él: Alejandro, mi primer amor, que ahora me miraba con ojos de depredador. "Porque eres mía, Sofía", susurró, y el infierno comenzó. Meses de cautiverio me destrozaron, una danza macabra entre su enfermiza ternura matutina y la brutalidad nocturna. Mi cuerpo, cubierto de moratones, incluso una pierna rota. Cuando mis antiguos agresores, Mateo, Javier y Ricardo, aparecieron como sus "amigos", mi mundo se deshizo por completo. No podía entenderlo. ¿Qué culpa tenía yo? Él me había abandonado años atrás, el día que fui agredida. Ahora, su propia madre me revelaba su "verdad": Alejandro creía que yo lo había traicionado y dañado su audición con mensajes crueles. ¡Pero esta "verdad" justificaba acaso el secuestro, las violaciones, mi pierna rota? ¿El miedo que me consumía? Aunque la revelación de su madre destapó una red de engaños, nada justificaba el horror vivido. Rechacé cualquier perdón y huí a Madrid, buscando una nueva vida. Pero cuando Alejandro, el antes depredador, ahora destrozado y arrepentido tras su cruenta venganza contra los verdaderos traidores, apareció en mi nueva puerta, supe que era el momento de mi propia y definitiva liberación.