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Libros de Hombre Lobo para Mujeres

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El despertar de la luna Rechazada

El despertar de la luna Rechazada

«-Yo, Caleb, futuro Alfa de la manada Luna de Plata, te rechazo a ti, Eliana, como mi compañera predestinada. Eres una humana débil y una deshonra para nuestra especie. Mi verdadera Luna será Aria.» Para Eliana, cumplir dieciocho años no trajo la salvación que tanto anhelaba, sino la mayor de las humillaciones. Tratada como una sirvienta sin loba durante toda su vida, su última esperanza se hace añicos cuando su compañero predestinado, el hombre destinado a amarla incondicionalmente, la rechaza en público para quedarse con su cruel hermanastra. Con el corazón destrozado y el vínculo sangrando, Eliana es desterrada. Sin nada que perder, huye hacia las profundidades del Bosque Prohibido, adentrándose en el territorio de la manada Sangre de Ónice, un lugar del que ningún lobo regresa con vida. Allí no encuentra la muerte, sino a Kaelen, el despiadado e implacable Rey Alfa. Temido por todos como un monstruo sanguinario, Kaelen lleva años sumido en la oscuridad, esperando a la compañera que creía perdida. Cuando el embriagador aroma de Eliana cruza sus fronteras, el monstruo despierta... y resulta ser su segundo compañero predestinado. Bajo la feroz y obsesiva protección del Rey Alfa, Eliana descubrirá que nunca fue una loba débil. Su poder estaba latente, esperando el momento de despertar el linaje más sagrado y letal de la historia. Ahora, mientras la manada que la desechó se enfrenta a la ruina y Caleb se da cuenta del terrible error que cometió al rechazarla, Eliana deberá tomar una decisión: dejar que su antigua familia arda en las cenizas de su propia arrogancia, o reclamar su corona como la Reina del hombre más peligroso del mundo.
Mi Luna se convirtió en alfa después de que la rechacé

Mi Luna se convirtió en alfa después de que la rechacé

Mi Luna se convirtió en una alfa después de que la rechacé: ella era mi Luna. Hasta que la rechacé. Ahora es más fuerte que nunca y tiene a mi hijo. El mundo de Amelia se desmoronó el día que su hija murió, y su compañero, el alfa Aiden de la Manada Luna Roja, la abandonó para reunirse con su exnovia. Expulsada, deshonrada y acusada de envenenar a su propia hija, Amelia fue despojada de su título y expulsada de su manada. A la mañana siguiente, encontraron su cuerpo sin vida en la frontera. Todos creyeron que estaba muerta. Pero no era así. Lejos del dolor de la traición, Amelia se reconstruyó a sí misma, levantándose del rechazo y la adversidad para convertirse en la primera alfa femenina de Velaris, la manada más poderosa y respetada del reino. También guardaba un secreto que Aiden nunca descubrió: estaba embarazada de su hijo. Años después, el destino los reúne cara a cara una vez más. Una enfermedad mortal se está propagando por las manadas, y la única que puede detenerla es la renombrada doctora que todos pensaban que había muerto. Cuando Aiden ve al niño a su lado, se da cuenta de la verdad. No solo perdió a su Luna. También destruyó a la madre de su hijo. Y ahora, ella ha alcanzado todo lo que él no pudo: es más fuerte, sabia, e intocable. ¿Sanará ella a la manada que la traicionó? ¿Le permitirá alguna vez acercarse a su corazón de nuevo? ¿O su castigo será simplemente vivir con las consecuencias?
La Heredera Que No Pudieron Enterrar

La Heredera Que No Pudieron Enterrar

Introducción Me desperté en mi propia cama, el sol de La Rioja se filtraba suavemente por las persianas de mi habitación. Por un momento, el familiar aroma a madera vieja de la bodega llenó el aire, y todo pareció extrañamente normal. Pero entonces, un escalofrío glaciar me recorrió, no del frío, sino de un recuerdo que me heló hasta el alma. Era la vívida pesadilla de estar atrapada en un cuerpo diminuto y peludo, ladrando desesperadamente sin que nadie entendiera mis gritos. El recuerdo pavoroso de ver mi propio rostro, o el cuerpo que una vez fue mío, sonriendo mientras el veterinario inyectaba la letal dosis en una fría y maloliente perrera. Vi a Carmen, la esposa de mi hermanastro, habitar mi cuerpo, celebrando mi muerte con una copa de nuestro mejor reserva. A su lado, mis cómplices: mi prometido, Javier, y mi hermanastro Mateo. Habían intercambiado nuestras almas, todo por la herencia y la bodega familiar que mi padre me había destinado. Fui traicionada por los que más amaba, robada de mi vida y condenada a la agonía de un animal doméstico. La injusticia me quemaba, la crueldad de su plan era simplemente inconcebible. Miré mis manos, eran mis propias manos, no las patas de un cachorro. Toqué mi piel, era la mía, no el pelaje blanco y rizado de un Bichón Frisé. Había renacido. Estaba de vuelta. En el día de mi compromiso, el día exacto en que todo había comenzado. Esta vez, armada con la desgarradora memoria de mi muerte y una sed insaciable de justicia, ellos no tendrían escapatoria.