icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon
closeIcon

Obtenga su bonus en la App

Abrir

Libros de Fantasía para Mujeres

Top En curso Completado
El Engaño de un Amor Pasado

El Engaño de un Amor Pasado

El aire denso y cálido de la Ciudad de México de los 90 se pegaba a mi piel, una sensación extraña incluso después de un año. Me había despertado de vuelta en mi cuerpo de dieciocho, pero con todos los recuerdos de una vida de treinta y cinco, una carrera como ingeniera de software y una muerte prematura. La esperanza se encendió cuando descubrí que Ricardo, mi prometido de toda la vida, el hombre al que moriría amando, también había renacido, mostrando una brillantez antinatural que no tenía en el pasado. Creí que esta vez, finalmente podríamos hacerlo bien, evitar los errores y construir el futuro que perdimos. Pero la realidad golpeó como un mazazo cuando, en un escenario público, Ricardo, el hombre que me prometió amor eterno en su lecho de muerte, se arrodilló frente a otra mujer que apenas conocía, María, la "Reina de Belleza" de la fábrica, y le propuso matrimonio, ignorándome por completo. Su voz resonó con una adoración que nunca me había mostrado: "María, desde que te vi, supe que eras la mujer con la que quiero pasar el resto de mi vida. Me has hecho un hombre mejor. ¿Quieres casarte conmigo?" El mundo se hizo añicos. Me di cuenta de que su renacimiento no era para mí; era para conseguir a la mujer que siempre quiso y nunca pudo tener. Lloré hasta que no me quedaron lágrimas, pero en mis ojos devastados, una nueva determinación nació. Esta vez, la historia iba a cambiar.
La Heredera de las Cicatrices

La Heredera de las Cicatrices

La noche de mi puesta de largo en la finca de Sevilla era un sueño de luces y risas, pero todo estalló en dolor cuando un cohete casero me alcanzó. Quemaduras en la cara y la pierna. Mi prometido, Patrick, y mi hermano, Máximo, sujetaban con furia a la culpable, la nueva moza de cuadra, Scarlett. Sus palabras de consuelo deberían haberme aliviado, pero no lo hicieron. Postrada en cama, los vendajes apenas contenían el dolor físico. Pero lo más aterrador fue que empecé a ver palabras flotando en el aire: "Protagonista", "Scarlett", "Obstáculo". Las dulces palabras de Patrick y Máximo se contraponían con los fríos "comentarios" que revelaban su verdadera intención. Mi mundo perfecto se desmoronaba. La farsa se hizo insoportable cuando, ante una supuesta enfermedad de Scarlett, Máximo y Patrick corrieron a atenderla, abandonándome sin dudar. Después, fui testigo de las mentiras de Scarlett, afirmando que yo la había provocado o intentado envenenar. Máximo me miró con una frialdad desconocida, me arrastró fuera de casa y me encerró en una cabaña abandonada, despojándome de mi apellido y mi dignidad. La humillación continuó. Patrick rompió el compromiso con un desprecio insoportable y me dejó a merced de hombres lascivos. Luego me arrojaron a un miserable barrio portuario, obligándome a trabajar en una taberna inmunda. La sociedad y mi propia familia celebraban a Scarlett, mientras yo sufría en la miseria, enferma y desfigurada. ¿Cómo puede el amor y la lealtad convertirse en veneno tan rápidamente? ¿Por qué esta traición tan cruel? Pero la desesperación se transformó en fuerza. No les daría la satisfacción de verme quebrada. Mi espíritu, forjado en la adversidad, prometió una cosa: sobreviviría. Y un día, les haría pagar por cada lágrima, cada humillación, cada cicatriz. Esto no era el final, era el principio.
Corazón de Fénix Traicionado

Corazón de Fénix Traicionado

Llevábamos trescientos años casados, una vida juntos que creí eterna y sólida como las montañas. Pero en nuestro aniversario, al ir a sorprender a Kael con su postre favorito, descubrí la verdad más amarga y devastadora. Lo encontré con Lyra, una sanadora "vieja amiga", a quien besaba con una pasión que a mí me negó por siglos y ¡con el vientre abultado de embarazo! Luego me enteré de su hijo mayor, Elian, a quien me hizo criar como huérfano, y de su plan para robar mi Corazón de Fénix para "fortalecer a nuestros hijos", rematando con el asesinato de mi leal sirviente, Finn. Me acusaron de locura y traición; me encadenaron en la plaza pública, humillada, mientras mi nombre era arrastrado por el lodo y mi poder se desvanecía. Incluso Kael, mi "protector", me abandonó a mi suerte, mientras la zorra de Lyra, ahora Consorte del Reino, se jactaba de su victoria y lucía mis joyas familiares. ¿Cómo pudo Kael, mi esposo, el hombre que juró amarme, traicionarme de esta manera tan cruel y despiadada? ¿Cómo pudo Lyra, a quien traté con amabilidad, ser tan vil y despreciable? Con el corazón destrozado y el alma hecha pedazos, sin nada más que perder, me arrojé al Abismo Sin Fin, buscando el único consuelo que creía posible: la muerte. Pero en lugar de eso, desperté en un santuario ancestral, renaciendo con un poder más allá de lo imaginable, una fuerza para la venganza que los haría temblar. Prepárense, Kael y Lyra, porque su reina ha vuelto, y esta vez, el fénix ha renacido de las cenizas para devorarlos a ambos.
Noventa y Siete Deseos Pendientes

Noventa y Siete Deseos Pendientes

En el pináculo de su poder, Mateo brindaba por el contrato que lo convertía en la figura más influyente de la región. Pero la sonrisa se le borró al mencionar a Ximena, la mujer que, con sabiduría ancestral, lo había elevado de la nada, solo para ser desechada sin piedad. Escuché a las sirvientas cuchichear: "La tiró como a un perro. Dicen que solo la usó por un pacto extraño. ¿Cien deseos?" . A Ximena la había visto partir: sin lágrimas, sin tristeza, solo con una frase inquietante: "Todavía me debes noventa y siete deseos" . La historia de Ximena era un susurro a voces: una curandera de la sierra, atada por error a Mateo tras consumir una ofrenda destinada a un nahual. Tres años a su lado, transformándolo de joven caprichoso a hacendado próspero, mientras él la obligaba a sonreír y reír por mero capricho. Y ahora, tras la llegada de la rubia Sofía, Ximena fue humillada, echada de la hacienda, su sacrificio reducido a nada. Mateo la había arrojado al suelo, gritando: "¡Nunca significaste nada! ¡Solo eras un consuelo mientras esperaba a mi verdadero amor!" . Pero ella, con una calma inquietante, se levantó, su voz clara y sin temblor: "El pacto no ha terminado. Todavía me debes noventa y siete deseos" . Horas después, arrastrándose en el anonimato, Ximena sentía el dolor de un contrasentido brutal causado por los deseos contradictorios de Mateo: "Deseo que nunca me dejes" y el cruel "¡Lárgate de aquí!". Esto le provocó una tos violenta, y, al cubrirse la boca, vio una mancha de sangre. Al alba, Mateo la buscó con un nuevo deseo, el más cruel de todos: "Deseo que tomes el lugar de Sofía. Deseo que recibas su castigo: veinte azotes en la plaza. Y después, deseo que te largues de mi vista para siempre" . Ximena aceptó con serenidad, con cada latigazo, una palabra resonaba en su mente: "Hogar" . El vigésimo golpe la dejó atada y sangrando, pero libre. No era el fin, sino el inicio de una búsqueda desesperada por parte de Mateo, una vez que la verdad le fue revelada: Ximena, su víctima, era en realidad, aquella niña de ojos oscuros y rebozo rojo que le salvó la vida siete años atrás.
La traición del amor: La hija invisible

La traición del amor: La hija invisible

Como un fantasma, vi a mis padres llegar a la escena de mi crimen. Mi madre, una reconocida cirujana, y mi padre, el Fiscal General de la Ciudad de México, estaban ahí para supervisar el brutal asesinato de una joven no identificada. Esa joven era yo. Pero ellos no lo sabían. Para ellos, yo solo era una desconocida, un caso complicado y un titular inconveniente en los periódicos. Mi madre examinó mi cuerpo destrozado con una frialdad escalofriante, su análisis de las heridas de tortura era puramente clínico. Mi padre llegó, quejándose amargamente de las consecuencias políticas y la mala prensa. De pie, a solo unos metros de mi cadáver, hablaban de su hija "desaparecida": yo. —Está haciendo su berrinche de siempre —se burló mi padre—. Seguro se largó con cualquier vago para fastidiarnos. Estaban más preocupados por mi hermano adoptivo, el niño de oro, Javier, y su próximo juego de campeonato. Fui el problema de la familia en vida, y parecía que era un problema aún mayor en la muerte. La ironía era tan cruel que casi podía sentir su peso. Hablaban de mí, su hija perdida, mientras mi cuerpo yacía descomponiéndose a sus pies. Estaban ciegos, envueltos en sus vidas perfectas y en su amor por el hijo que orquestó mi final. Pero lo descubrirían. El asesino cometió un error. Me obligó a tragar un diminuto microchip para mascotas, una pista registrada a mi nombre. Una pieza de evidencia que no solo me devolvería mi identidad, sino que expondría al monstruo que llamaban hijo y reduciría su mundo perfecto a cenizas.
Cuando la Verdad Duele Más que la Traición

Cuando la Verdad Duele Más que la Traición

El día de mi sentencia, el cielo estaba gris y el aire, pesado. Llevaba un año en esa celda, acusada de un crimen atroz: el asesinato de la familia De la Vega, la misma que me salvó la vida y me dio un hogar. La sala del tribunal era un hervidero de odio, susurros de "¡Monstruo!" y "¡Mátala!" me perforaban el alma. Mateo, el único superviviente, se erguía ante mí, sus ojos antaño llenos de amor, ahora ardían con una furia helada. Me obligó a tragar la "Lágrima del Alma", una planta ancestral que revela los recuerdos más profundos. La primera visión, proyectada para que todos la vieran, mostró cómo el joven Mateo me encontró moribunda en un callejón y cómo su familia, con Don Alejandro y Doña Isabel a la cabeza, me acogió y me amó como a una hija. La multitud estalló en gritos de indignación, confirmando su veredicto: yo era una serpiente ingrata que mordió la mano que la alimentó. El odio de Mateo se profundizó, y Carla, la dueña de la minera que destruyó mi aldea, susurró veneno a su oído, calificándome de pura oscuridad. ¿Cómo podía alguien que recibió tanto amor cometer tal atrocidad? ¿Era yo realmente un monstruo, incapaz de sentir gratitud? Pero mi silencio, impuesto por un veneno que Carla me había inyectado, ocultaba una verdad mucho más compleja. Mateo, atormentado, exigió más, sin saber que cada recuerdo revelaría no solo mi historia, sino también la siniestra manipulación detrás de la tragedia que nos destruyó.
Renacido del Dolor: El Chamán Libre

Renacido del Dolor: El Chamán Libre

Llevaba siete años entregando mi vida y energía a Scarlett, la poderosa nahual que me salvó y con quien hice un pacto de sangre. En mis "Noches de Tormento", cuando el dolor me destrozaba, ella era mi única salvación. Pero esa noche, mientras me consumía y esperaba que viniera a drenar mi energía para aliviar mi agonía, apareció arrastrando a un hombre inconsciente. Ante mi desesperada súplica de ayuda, solo pronunció una palabra gélida: "Espera". Esperar. Mientras yo me arrastraba hacia la muerte, ella cuidaba a un extraño, sin importarle mi sufrimiento y su promesa. La humillación me quemó el rostro cuando, al intentar ofrecerle la comida especial para su recuperación, me espetó que era para ese hombre y me ordenó preparar "algo normal", como si yo, su fuente de poder, fuera un sirviente inútil. No entendía cómo la mujer que idolatraba podía descartarme tan fácilmente por un humano, por qué su "amor" era tan vacío. Esa noche, mientras la vi limpiar la sangre de la frente de su nuevo amante con una delicadeza que nunca había mostrado conmigo, la promesa que me hizo al día siguiente, "La próxima vez, estaré aquí. Te lo prometo" , sonó a una burla cruel. Pero lo que ella no sabía era que esa noche, me aferré a la vida y envié un mensaje a una antigua criatura: "Annabel, acepto". No habría una "próxima vez" con Scarlett; mi libertad estaba a punto de comenzar.
El reino de las sombras

El reino de las sombras

Durante siglos, el Reino de Eldoria fue un símbolo de prosperidad y luz, hasta que una traición llevó a su caída. El cruel Rey de las Sombras, un hechicero de poder inmensurable, usurpó el trono con un ejército de criaturas oscuras, sumiendo la tierra en el caos. Se creía que la familia real había sido completamente erradicada... pero una verdad olvidada está a punto de salir a la luz. Aiden, un humilde herrero de un pueblo fronterizo, siempre sintió que su destino iba más allá del yunque y el fuego. Cuando extrañas visiones comienzan a atormentarlo y su cuerpo despierta habilidades latentes, descubre que es el heredero perdido del trono de Eldoria. Su existencia representa la última esperanza para el reino. Guiado por un enigmático hechicero y una guerrera de la resistencia, Aiden se embarca en una peligrosa misión para reclamar su derecho y acabar con la tiranía de las sombras. Pero el tiempo se agota. El Rey de las Sombras está reuniendo sus fuerzas para desatar la magia prohibida que podría consumir el mundo entero. Para detenerlo, Aiden y su grupo de aliados-un elfo desterrado, una ladrona con un oscuro secreto y un caballero caído en desgracia-deberán desentrañar antiguos misterios, domar poderes olvidados y enfrentar sus propios demonios. En un mundo donde la magia es tan peligrosa como necesaria, Aiden deberá decidir si está dispuesto a pagar el precio por la corona. ¿Podrá vencer a la oscuridad que amenaza con devorarlo todo... o se convertirá en aquello que juró destruir?
Mi Odio No Desaparecerá con Muerte

Mi Odio No Desaparecerá con Muerte

Siete años después de mi muerte, ni la tumba me dio paz. Mi hermana Sofía, la Reina, la misma que tosió sangre por años y vio a nuestro reino caer, finalmente exhaló su último aliento. Pero su agonía no era por su enfermedad, era el preludio de mi juicio póstumo, un espectáculo macabro donde todos clamaban venganza contra Elena, la bruja muerta. Mi Rey, Ricardo, el hombre al que una vez amé más que a mi propia vida, juró aplastar mi alma convertida en amuleto. Incluso mis padres, aquellos que me dieron la vida y me la arrebataron, se unieron al coro de odio, desenterrando mi ataúd con una bandera de contención de almas, ritual reservado para los peores criminales. Con malicia en sus rostros, clamaron, no por descansar en paz, sino por una tortura eterna en un cerdo. ¿Cómo podía el amor de mi vida odiarme tanto? ¿Por qué mis propios padres, aquellos que debieron protegerme, deseaban mi sufrimiento más allá de la muerte? Viajaron a la tierra salvaje de mi exilio, buscando mis restos para profanarlos. Pero al llegar, no me encontraron a mí. En su lugar, hallaron a mi pequeña hija, la niña que nadie sabía que existía, acunando mi tablilla conmemorativa, esperando justicia. Ricardo, el que creyó todas las mentiras, la arrojó sin piedad a una pila de cadáveres, desatando su furia. En ese instante, mi alma fragmentada, atrapada en el horquilla de madera de mi hija, sintió la misma agonía, la misma desesperación. Grité, pero nadie me escuchó. Solo pude ver cómo pateaban a mi hija, la maldecían y la humillaban. Fue entonces, al verla al borde de la muerte, que mi pequeña, en un acto supremo de amor y sacrificio, activó el Testimonio de Sangre, un hechizo que revelaría la verdad, una verdad que Ricardo y todos ellos se negaron a creer. Esta es la historia de cómo una bruja, traicionada por los suyos, encontró la redención a través de una hija que desafió la muerte para limpiar su nombre.