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Libros de Adulto Joven para Mujeres

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Todo lo que Dices Ser...

Todo lo que Dices Ser...

Documento Word: Escribirán un diario de vida, algo sencillo pero atrapante. Narrarán los hechos cotidianos presente o pretérito (lo que se les haga más fácil) Pero en el día correspondiente con su respectiva fecha, cada día debe tener un título (relación título-contenido). Quiero ver narrativa expresiva, referencial, y muy, muy personal. En pocas palabras, apliquen lo aprendido este año que acaba de culminar ¡Cuenten todo lo que puedan! Revisaré las fechas y contenidos concordantes con respecto a los diarios de sus compañeros... Así que no se les ocurra mentir. Felices vacaciones. P.D: Escriban desde el primer día de clases. Bajo esta premisa se nos hace entrega de una historia narrada (en su mayoría) a tres voces: Gabriel Hudson, Evan Carther y alguien más. Los dos primeros, estudiantes de preparatoria con personalidades introvertidas, que de a poco nos irán narrando su día a día y los pormenores de estos mientras conviven con sus compañeros y entre sí en un pequeño pueblo rodeado por un río, donde lo poco que se consigue es un tanto peculiar. Hudson es un joven entusiasta de la literatura y asocial, nadie sabe de su cotidianidad ni mucho menos, el diario será una manera de averiguar que esconde tras la pequeña puerta de reja de su hogar. Carther odia a Hudson por alguna razón, y éste le hará conocer las reglas de la mutualidad. Carther parece extrañar a alguien de quien Hudson ocupa el lugar, Carther no sabe qué hacer... Carther está confundido. Hace un rato dijiste que tu mejor romance había sido con la literatura, pero... ¿No te ha pasado con una persona? ¿Has estado enamorado, Hudson? "Lee una carta todos los días-me decía-e irás cambiando junto con Celie", creo que en ese momento tal cambio... O más bien, la idea que me hice de él,me arruinó la vida. Diario personal, epistolar, drama, musical, romance.
El Despertar de Sofía: Sin Ti

El Despertar de Sofía: Sin Ti

Sofía Romero, con la beca completa de "El Sabor de México" en mano, creyó que por fin cumpliría su sueño de ser chef y escapar de su pequeño pueblo. Pero su amigo de la infancia, Mateo, a quien ella creía incondicional, le tendió una trampa de mentiras, intentando obligarla a renunciar a su beca para acompañarlo a una universidad comunitaria. La verdad se reveló brutalmente a través de notificaciones de un chat grupal: Mateo había obtenido una puntuación perfecta para la prestigiosa Anáhuac y planeaba irse con Camila Flores. En la fiesta de graduación, Mateo se arrodilló ante Camila, entregándole 999 rosas y un collar de diamantes, humillando públicamente a Sofía al culparla de sus estudios mediocres. Sofía, sintiéndose un peso inútil en la vida de Mateo, lo enfrentó, solo para ser arrastrada y encerrada violentamente en un baño, donde las burlas de sus "amigos" en el chat confirmaron que era la villana de la historia. La traición de Mateo alcanzó su clímax cuando su madre colapsó al escuchar sus mentiras sobre la beca de Sofía, un engaño que casi le cuesta la vida. En ese momento de quiebre, Sofía golpeó a Mateo y le juró que nunca más se acercaría a su familia. Determinada a no ser víctima, Sofía emergió con una visión clara de su futuro. ¿Qué podía hacer Sofía con el corazón roto y su futuro en sus manos? Su éxito sería la mejor venganza.
La Mariposa Rota

La Mariposa Rota

"¿Estás segura, Valeria de unirte al ejército en lugar de ir a la universidad?" , la voz de mi director resonaba, llena de incredulidad. Para mí, la decisión ya estaba tomada, el sacrificio ya se había hecho y no por elección propia. Mi corazón se rompió al ver a Ricardo, mi prometido, entrar con mi hermanastra Camila, suplicándole que retirara mi solicitud. ¿La razón? Mi broche de mariposa, el mismo que Ricardo me regaló por nuestro primer aniversario, lo lucía ahora Camila en su cuello. Tirar mi broche a la basura fue fácil, nada comparado con la indiferencia en sus ojos. Al llegar a casa, la escena se repitió: ellos comiendo, yo relegada al rincón, y luego la bofetada de mi tío al anunciarles que me había inscrito en la academia militar. ¡Querían que trabajara en su taller, lavar su ropa sucia, y usar mi salario para las "medicinas" de Camila! El General Morales, amigo de mi padre, vino a interesarse, pero Camila, con un grito, simuló caerse, acusándome de empujarla. ¡Ella se cortó, a propósito! Me echaron de casa, mis tíos, Ricardo y Camila, la "víctima" en sus brazos. Queme sus recuerdos en una pira, con una amarga liberación. Al verlo, Ricardo me acusó de haber provocado la "depresión" de Camila. ¡Me propuso posponer la boda! Mi tía, con un odio tan visceral que quemaba, me gritó: "¡Nunca serás parte de esta familia! ¡Solo la hija de la desgracia!" Y yo, con una calma que los inquietó, acepté posponer la boda, indefinidamente. No me rendía, me liberaba de una atadura más. "¿Una víbora y un cobarde, verdad?" le dije a Ricardo, sonriendo. A la mañana siguiente, con el corazón roto y la voluntad de hierro, me subí al coche que me llevaría a una nueva vida, dejando atrás una historia de traición y abandono.
Renací Por Amor, Morí Por Odio

Renací Por Amor, Morí Por Odio

Mi hermana Elena siempre obtenía lo que quería, sin importar a quién pisoteara, mientras yo, Sofía, la sombra silenciosa, vivía a la deriva bajo el desprecio de mi madre. Una noche, encontré a Elena chateando con Ricardo, mi exnovio, a quien mi madre odiaba, pero Elena recibía en secreto. Intenté advertirle sobre el temperamento de nuestra madre y su obsesión por la reputación, pero ella respondió: "Ricardo es solo una diversión, un juego. Cuando me case, seré la virgen más pura que cualquier millonario haya visto." Meses después, Elena encontró a su millonario, Luis Carlos, pero su vida imprudente la llevó a una infección. En lugar de asumir la responsabilidad, me culparon a mí. "¡Tú tienes la culpa! ¡Sabías lo de Ricardo! ¡Querías arruinarme!", gritó Elena, mientras mi madre me señalaba con odio. El dolor en mi corazón era insoportable. En medio de la histeria colectiva, mi madre y Elena me empujaron, mi cabeza golpeó la mesa de mármol. Morí, llevándome un odio profundo. Pero desperté. La luz del sol entraba por la ventana de mi antigua habitación, y el calendario marcaba dos años atrás. El día en que Elena conoció a Luis Carlos. "¡Tú tienes la culpa!", escuché la voz de Elena. Me toqué la nuca, pero no había herida. Solo mi piel. Había regresado. El pánico se convirtió en una furia helada. Esta vez, las cosas serían diferentes. No sería la víctima. Nunca más.
Corazón Roto en la Cancha

Corazón Roto en la Cancha

El sudor me corría por la frente, mezclándose con la llovizna fría en el estadio. El pitido del árbitro era ensordecedor, pero solo escuchaba el furioso latido de mi propio corazón. Cada jugada era una batalla personal, no contra el equipo rival, sino contra una sombra en mi propio bando. Valeria, mi compañera, se suponía que jugaba a mi lado, pero cada vez que yo tenía el balón, se sentía más agresiva que cualquier defensa contraria. Un codazo "accidental", un pisotón "involuntario" y susurros venenosos: "Muévete, lenta", "Otra vez vas a fallar". Miraba a Ricardo, el capitán, mi novio, buscando su apoyo, pero él no veía nada. Sus ojos fijos en el marcador. Para él, solo la victoria importaba. Ganamos, pero no sentía alegría. El dolor en mi tobillo era agudo y la sensación de ser atacada por mi propia gente me dejaba un vacío. Al cojear, vi a Ricardo celebrar, palmeándole la espalda a Valeria, sonriéndole de una forma que nunca me sonreía a mí. Sola en la banca, intentando masajear mi tobillo hinchado, el celular de Ricardo vibró a mi lado. Lo había olvidado. La pantalla se encendió, mostrando un mensaje de Valeria: "El plan funcionó perfecto, amor. La estúpida apenas y pudo correr al final. Pronto seré yo la delantera estrella, y tú y yo celebraremos el campeonato como se debe". Mi respiración se detuvo. "Amor", "la estúpida", "el plan". Todo encajó. La hostilidad de Valeria, la indiferencia de Ricardo. Una conspiración. Un impulso me hizo levantarme. El dolor olvidado. Los seguí y me escondí detrás de unas colchonetas. "¿Crees que sospeche algo?", preguntó Valeria. "¿Sofía? Para nada", la risa cruel de Ricardo me perforó, "Esa tonta cree que todo lo que hago es por el \'equipo\', cree que la amo, es tan ingenua, tan fácil de manipular". "Pero ¿cuánto tiempo más, Ricardo? Estoy cansada de ser la segunda", ronroneó Valeria. "Paciencia, mi vida, necesito sus pases perfectos para el campeonato. Una vez que tengamos el trofeo, ella no será más que un recuerdo. El equipo será nuestro". Escuché el sonido de un beso, húmedo y largo. Sentí náuseas. Todo era una mentira, una farsa para utilizarme. Me consumió la rabia, pero una idea clara y fría se formó: no iba a ser la víctima. Si querían guerra, la tendrían. El dolor en mi tobillo no era nada comparado con la injusticia y la humillación pública. En el punto más bajo de mi vida, una promesa nació del fuego de mi ira. Me levantaré de estas cenizas y me aseguraré de que paguen por cada lágrima, por cada insulto, por cada gramo de dolor. La próxima vez que nos viéramos, no sería un circo, sería un juicio.
Una pequeña parte de mí

Una pequeña parte de mí

Soy Cristi y tengo 18 años, en mi familia están mis padres, Mark y Sandy Millers. Tengo dos hermanos, un hermano mayor que yo, tiene 24, se llama Cristian y está Cristal, tiene 22 años. Nuestra familia no ha tenido mucha suerte, nos hemos tenido que enfrentar a diversas enfermedades, primero empezaron por tíos ,tías , abuelas, primos, etc... hasta que poco a poco llegó a nosotros, quiero creer que lógicamente no es herencia ni cuestión de suerte pero ¿Por qué nos pasa esto a nosotros? Les cuento un poco, a Cristian lo diagnosticaron a muy corta edad una déficit de atención bastante grave cosa que se pudo solucionar con el tiempo, pero para la familia fue un choque ya que para ser el primer hijo y tener eso, era complicado para llevar, era complicado procesarlo. Todo se solucionó, digámoslo así hasta que nació Cristal, a ella le fue un poco peor, bastante peor... ella tenia leucemia y vaya que le dio bastante duro a mi familia, a ella también la diagnosticaron a corta edad y digamos que todo ha sido y fue un proceso muy complicado y doloroso... Y bueno, luego estoy yo, soy la más sana de ellos dos y no sé cómo sentirme exactamente ante eso. Mi historia es compleja de contar ya que tuve que elegir entre mi vida, la vida de mi hermana, la felicidad de mi madre y mi felicidad sobre todo, tuve que vivir en carne propia lo que es perder a un ser querido como lo era ella, les hablaré de sus bajones y de todo lo que me enseñó a mi y a mi familia sobre todo, nos enseñó la palabra amar, la palabra unión, la palabra de luchar por lo que queremos y de vivir como si ese fuera el último día. Cristal no pudo sobrevivir ya que su cáncer fue excesivamente fuerte y pudo más que ella pero no pudimos hacer más ya que su decisión también fue irse, pero ella lucho hasta el último minuto. Cómo les dije, soy la más sana y desde muy pequeña me tocaba darle muchas donaciones a mi hermana que poco a poco les iré contando, y mi lucha sobre mi cuerpo no era por egoísmo, era porque ella me lo pedía cada vez que me tocaba pasarle algo nuevo, desde un cantidad de sangre pequeña hasta una increíblemente grande. Mi hermana se fue dejando un vacío claramente difícil para todos, no les mentiré, pero lo que quiero mostrarles en éste libro es la importancia de vivir y de la huella tan grande que puedes dejarles a esas personas que tanto amas, lo que el amor puede hacer y lo lejos que puede llegar, que a veces pensamos tanto en el cáncer que ignoramos por completo que deberíamos vivir al máximo, sin tantos reproches y sin tantas cosas, y aclaro, no digo que sea fácil porque no lo es, claramente no lo es, pero... Disfruta cada momento como si fuera el último, cada pequeño minuto, segundo u hora que pase es un milagro, es una alegría y quiero que lean conmigo como mi hermana a pesar de sufrir tanto, río, conoció, nos enseñó, amó... Porque se enamoró profundamente, cómo ella iluminó la vida de nosotros a su manera porque ella era eso, era la luz de nuestra familia, ella era las risas en la mesa, ella lo era todo para nosotros.
Celos y Secretos: Un Amor Roto

Celos y Secretos: Un Amor Roto

El olor a sal y cerveza barata llenaba el aire de la playa, un aroma que conocía demasiado bien. Esta vez, era real, no una pesadilla: había regresado a la noche que cambió mi vida. La fiesta de graduación de preparatoria estaba en su apogeo. Mi novia, Laura, y Carlos, el capitán del equipo de fútbol, se reían junto a la fogata, ajenos al desastre que se avecinaba. Advertí a Laura que esto se saldría de control, que el alcohol y 'cosas peores' arruinarían nuestro futuro, pero solo me respondió con una burla helada: "¿O es que estás celoso de que Carlos sea más popular que tú?" Mi mejor amiga, Sofía, me miró con falsa preocupación, aconsejándome que me dejara llevar. Fui humillado públicamente, tachado de "aguafiestas" por Carlos, y cuando intenté huir, dos de sus gorilas me detuvieron, obligándome a quedarme, un testigo forzado del desastre inminente. No podía entender por qué se negaban a ver la verdad, por qué mi preocupación se convertía en burla y mi amistad en traición. "¿Por qué nadie me escucha?", me preguntaba, la impotencia me carcomía. Encerrado en un cuarto de almacenamiento, escuché cómo Carlos, Laura y Sofía, a quienes había intentado salvar, conspiraban para culparme de todo, para "plantarme" evidencia. Esta vez, las cosas serían diferentes. No solo iba a sobrevivir, sino que los haría pagar. Este era mi momento para la venganza, una que sería tan dulce como la tequila que arruinaría sus vidas.