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POLVO DE EL DORADO

Capítulo 3 Parte Tres

Palabras:2342    |    Actualizado en: 23/03/2022

ítu

ermanas Moncada, dos ancianitas muy adineradas, recibier

Acaban de trair este papelegr

! - dijo doña Altagracia muy emocionada al

sereno pe

as de nuestra sobrina? ¿Ya la encontró? ¿Cu

er. Si por algo nunca quiso casarse contigo Porfiriano Lardizáb

ambién persignándose, s

sarse con él fui yo... y, y fue porque

ijo doña Altagracia haciendo cálculos-... Estabas por cump

é crees que no me enteré que sólo jugaste con Federico Barrientos! - dijo para luego tam

reguntó molesta a la

idas. Sabrá dios que habría hecho nuestro p

tola las miraba boste

a contarlo, pero te lo voy a confesar. Si. Lo acepto. Me casé con ese hombre en la kermes del pueblo, pero fu

donado - dijo doña Mo

recito fue nuestro testigo... Y ahora que lo sabes ya estarás contenta... Y sá

Basta de pelear y mejor

an volviendo las agruras... Bartola retírat

hismosa que este es u

e importa - dijo

eras ir por el pan para verte con tu Jelipe no te vamos

empos son tan irrespetuosas. Ahora vamos a leer esta chiva... Dice aquí:"

enido, soltó el papel y sintiéndose angus

..! ¡Ayúdame hermana! ¡Bartolita

- preguntó doña Modesta asustada y tratando de sentar a la

ero Modesta! ¡Te me mue

illas! - dijo Bartola

les muero

estás muy joven aún... eres un

catorce días realmente...

itas - dijo Bartola sar

ndole las pastillas -. Que a ti va a ser a la primera

tagracita! ¡No

amado que es pior...! Pero sujétame bien mujer y

apel? - preguntó Barto

qué infortunios

e a nuestra sobrinita la ha secuestrado un... un peligroso fo

estará sufriendo

yales, Silverio bebía en una ca

s locas de las Moncada ya han de estar contando el dinero que me van a enviar - dijo

van a tragar el cuento de que

lo que yo les digo. Las t

egó Calixto, se dirigió emocionado a Romualdo, A

-. El gobernador del estado Guillermo Jiménez ya l

omo estafador, secuestrador y ladrón. Se entregará el dinero sin ninguna investigación" - dijo Romualdo terminando de leer -. Ahora

ermanas Moncada comenzaron a reunir y con

o fajos de billetes en un maletín -. Debemos estar al lado de la pob

a - respondieron en c

es toda una Villarreal Moncada des

cer. De modelo de revista. Y con

de piedra. Imagínate tú, dos señoritas de nuestra clase y porte, solas y desvalidas en un viaje de más 24

le decimos a Silverio que venga y nos lleve? Sólo así yo estaría más

idea Mode. Ahora mismo

con una charola par

ina Amanecer. No cualquiera. Es igual a su padre don José Pilar que dios lo haya perdonado -

que - dijo Barto

n céntimo que ya es mucho decir en estos

pués de tantos años de búsqueda, Silve

uerdo. Tan hermosa

de nuestro querido yerno Indalesio siendo ella u

una región de España. Luego a la vuelta de los años, Amanecer regresó a su México ya c

de verla nos duró muy poco Altagra

rre dejarla ir sola a la iglesia

ta se miró triste p

reunir con ella. Y aunque no pudimos darle el gusto a su padre

ando se case y veng

obrinitos. Que tú y yo no estam

todavía ando en pañales - dijo

Si Silverio está soltero y es buen partido, estaría

ecer Villarreal y Moncada de

uen hombre que le ayude

Mira que a nosotros nos ha cu

arices, pero a mí ese señor Silverio no m

dijo doña Altargracia -. ¿Quién t

e caí pero que si bien atravesao. Y ustedes son unas... confiadas. Pa mí

ta indignada -. Y te olvidas de ir por el

usurró doña Altagr

ra. Mira que habla

vo sin camisa, enseñando a los niños a lazar con una cuerda. La joven miraba atenta a Bravo. No pudo evitar sonrojarse. Nunca había visto a los niños tan felices como ese dí

lorio ¿no?- dijo

aún me sien

n, come tree vecee ar día, y se la pasa

débil. Verda de dios - le co

mpo pareció detenerse. Bravo no pudo evitar perderse en su mirada, y por su parte ella miró los labios del hombre. De pronto comenz

ción, subió los cántaros con leche a la c

regresó del pueblo. También había visto el av

udo verlo de pie y dando suaves golpes

que se sient

se que aún siento alg

lesta puso su mano e

aa frío que

dios que me

señoo! ¡Ustee debe marcharse cuan

¿Pos no que

oo! ¡Eso fue hasta antee de sab

ijo el hombre angustiado

recio a su captura. Y que ee un estafado

do y quien l

el mismito señoo gobernadoo! - dijo la joven

il mentira. No

ros le mostró el carte

e va a echar a la calle

ando doble muro por too er convento...! ¡Santísima virgen de G

ré. No quiero darle más molestias

iga"! ¡Será hoy por la noche, y será

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POLVO DE EL DORADO
POLVO DE EL DORADO
“Nadie puede advertir o preparar a su corazón sobre la llegada del amor, ni sobre los placeres ni los riesgos que esto puede implicar. Esto lo aprenderá la joven Amanecer Villarreal de una complicada y enredada manera, en medio de la inminente llegada de la revolución mexicana. Tratando de ocultarse, y utilizando varias identidades, la joven conocerá a un intrépido bandido que a pesar de su mala reputación, posee buenos sentimientos; y que al igual que ella ha sido víctima de su destino. Entonces la mujer conocerá lo dulce del amor así como lo amargo de la desilusión y la traición. Ella deberá confiar a ojos cerrados en el bandolero, ignorando que no solo su integridad pueda estar en riesgo, sino sus más profundos sentimientos. Ambos se verán enfrentados en una extraña encrucijada: a veces al pelear por un corazón, se puede terminar matando al amor. Así que sólo quien pueda ser honesto con el otro podrá entender que no es lo mismo amar que se amado.”
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