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El Arrepentimiento del Alfa: Su Amor Verdadero Se Fue

Capítulo 3 tres

Palabras:1928    |    Actualizado en: 15/10/2026

VISTA D

l dolor de la herida, sino el tenue eco de los pasos de Calhoun al alejarse. Su alta figur

sin

abía

ontener el sollozo que brotó de mi garganta. Los trabajadores que estaban cerca cu

. Odiaba que me recordara

había sido tod

que pudiera contenerme, las lágri

hasta la pared donde estaban apoyadas la escoba y la fregona. Las manos me tembla

Muévete. So

en limpiar, quizá

limpiar aquel desastre pese a que las lágrimas me nublaban la vista. Todo mi cuerpo t

ía las

podía r

voz suave logró abrirse

con un brazo mientras

una de ellas en voz baja, con

rtó la fregona y

y la vi cargando ese caldo. Salía vapor. Si no hubiera es

raba con dificultad, p

o, esta vez carga

iba a lanzarlo así? No fue un accidente. Fue... ¡Fue casi un intento de asesinato! Po

rrió el cuerpo y el e

r soltó u

son de Carmela. Ella es la verdadera dueña de este lugar, y todos lo sabemos. Si alguno de nosotros se atreve

hirieron más q

as -mu

sa triste. Sus ojos

s a sacart

, de los susurros y de los ú

de la habitación, los recuer

estrozar nuestro contrato. Me acusaron, me señalaron con el dedo y trataron de humillarm

o, Calhoun descargó la mano sobre

-gruñó con voz atronadora-. Si la culpas a ella, me culpas a

cio. Incluso el alfa de la

lhou

expresión era indescifrable, pero su p

se puso

table. De

a ferocidad que hi

nvencida de que aquello significaba algo. De que

esarse

por el dolor de comprender l

pida hab

emente

mí, sino a algo que cons

abía si

ndamento con aquella lengua venenosa o que Calhoun la creyera sin pest

me mi

a y dictó sentencia como

, el corazón se

iquiera una vez? ¿Ni siquiera la mitad de la

significaban nada en su mundo mi

, yo ya no era más que un cascarón vacío. Ni siquiera recordaba haber cruzado las

si temiera que fuera a romperme si me sujetaba con demasiada fuerza. Cuando lleg

ucho, Elod

una compasión que

o irritada para pronunciar una sola palabra,

mo si fuera lo único que aún me mantenía unida a la realidad. Nada más entrar,

ecta a

livio. Cada gota parecía una aguja que se clavaba en la

me importaba que el cabello siguiera goteando ni que fuera a empapar la

acostarme cuando

ntí que el corazón se me

lh

e la pantalla. Estaba a punto de deslizar el dedo y responder, dese

erminó antes de q

que siguió f

el teléfo

e acababa de aparecer en la pantalla: «Tráem

enerme a pensar, como la tonta amaestrada en la que me había convertido, me cam

arrastraban a cumplir el encargo como si mi

co de Calhoun, no estaba pre

eas me golpeó, incluso antes de

ra dif

fría y negra que antes reflejaba su pe

bonsái que yo había plantado con su ab

Sus brillantes pétalos amari

rm

supu

a el resto. Bolsos y zapatos caros ocupaban todos los rincones. Había perfumes alineados sob

splomó con una viol

puerta al abrirs

arrancó el bolso de la mano y rebuscó en su interior. Solo despué

cido-. Tus heridas tienen muy mal

a tragar y negué des

tras se fro

uisiera lastimarte, ¿de acuerdo? Es solo que... está teniendo un día difícil. Asegúra

bujó en mis labios antes

, alfa Calhoun. Pa

eocupa que te mantengas fuerte. Vas a organizar la fie

caron en la garganta. C

do. Las rodillas amenazaron con fallarme y retroced

si estuviera a punto de decir algo más, pero

lho

, con la mirada clavada en mí. Durante un instante, su

n se volvió hacia ell

ilidad calculada, como si pu

. Me duele todo el cuerpo, Calhou

go me dio

uavizó al instante. Asint

a cama. Les pediré a las criadas que calienten

ella con una

nmóvil y e

os me escocían tanto que

por ella, mientras que yo

etar la mandíbula por el estrés. Recordé todas las veces que habí

tuvieron que llevarme de urgencia a

ormulario

a m

llamó. No mostró p

bastaba con un simple

erró la garganta. Una lágrima esca

anzaban como si ya no me pertenecieran

al exterior, alcé el

ayó una

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El Arrepentimiento del Alfa: Su Amor Verdadero Se Fue
El Arrepentimiento del Alfa: Su Amor Verdadero Se Fue
“Durante años fui suya. No su pareja. No su amor. Su amante. Su Gamma. Su sombra en la noche. El alfa Calhoun se encargó de que ningún hombre se atreviera a tocarme y de que ningún lobo osara siquiera mirarme. Yo era su posesión, su secreto, su pecado hecho carne. Y lo soporté todo: sus manos ásperas, su devoción oscura, sus besos con sabor a fuego y cadenas... porque, al menos durante un tiempo, él también fue mío. Hasta que ella volvió. Su pareja destinada. Su supuesto amor verdadero. Y, de un día para otro, dejé de ser alguien. Me apartó, me obligó a callar y me dejó consumirme a la sombra de un amor que, en realidad, nunca me había pertenecido. Pero eso es lo que pasa cuando un hombre como Calhoun te marca como suya... que nunca termina de soltarte. Lo que él no sabía entonces era que yo ya tenía un pie fuera de la puerta. Y cuando por fin abandoné su manada, me llevé conmigo mucho más que un corazón roto.”