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El Arrepentimiento del Alfa: Su Amor Verdadero Se Fue

Capítulo 2 dos

Palabras:2034    |    Actualizado en: 15/10/2026

VISTA D

lunes c

sentía como el d

edificio solo para verlo. Para contemplar al hombre que me había destro

o odiaba

a de todo, me o

despertar cada mañana pensando: quizá hoy

stúpi

abial para no parecer medio muerta y entré en la o

sto, nadi

umplía con mis obligaciones como una gamma perfecta. Hast

Informes de inversión. Memorando

que el imperio que Calhoun intentaba co

nos que soste

l no l

o había

s. Informé a los guerreros, revisé dos veces los contratos que llegaban de los sectores comerciales

a que ser

que estar e

el reloj cuando el cor

er

reu

e entrar de nuevo en su despacho y fingir que no había pasado el fin de semana entero

o. Una vez.

manos ocupadas, para impedir que me tembla

imía el pecho. Como si mi corazón ya

ces l

ri

menina. E

dé par

uella voz en c

ela

ombros se me hundieron. Quise encogerme has

nía que

hacer mi

abrí l

bandonó mi rostro en c

estab

to escritorio como si

udo mientras le daba trozos de manzana. Manzana.

entras la otra rodeaba perezosamente la cint

de llegarme a

abía negado a beber del mismo vaso que yo cuando tuve fiebre. El que jamás me permitía sent

tarse sobre s

de comer co

con total

ra aquel

rada hacia mí. Su tono

algo sin importancia-. ¿Qué quieres? ¿Por qué está

xpedientes a la cara.

ue pude hacer f

mó

ill

coraz

a v

, aunque apenas log

ión dentro de ci

la empezó a tose

só -tal vez el instinto, tal vez la preocupaci

dar quién era

di

Calho

stuvo a punto

es había visto. De inmediato tomó la otra taza del escritorio, una de cerámica que jamás pe

lev

opia

cuidado a los la

espacio -le pidió, co

e no alcancé a oír. No apartó la mano de su cuerpo ni un instante: le

y los labios apretado

lí

cuánto

tierna de Calhoun q

ra aquello

á así fuera- antes de plantar un beso posesivo en sus labios. Le rodeó la nuca con u

rió, dulce

ó-. Harías cualquier cosa para ase

s carpetas, aferrándome a ellas con todas

oun se curvaron en

que veía semejante

a hecha

para

Carmela y, con una r

o. Cualquier

er cosa

por

a po

temblaba e

penas consiguió devolverme a la realidad. Miré

e la manada, dentr

ojos para ocultar el ardor que

las manadas todavía esperan tu respuest

co. Lo suficiente para ver a Carmela poner los ojos en b

ñalaba-. Te juro que odio a esta gamm

se rí

clavó en mí una

s ojos oscuros que tantas veces s

narse siquiera a mirarme de frente-. Mi futura luna

unión o quizá a sugerir que otra persona transmitiera

cualquier reunión de la ma

cesitara r

era olvidado cu

nta fuerza que tuve que cerrar los

lfa -m

ión. Estaba a punto de darme la vuelta cuando Carmela dejó escapar otro

l mejor caldo de toda la oficina. Me gustaría probarlo. Me quedaré aq

nes se me

favo

to

s Calho

ar el caldo. Quédate con

fue

ón. Ni una mirada para comprobar el dolor

ios, incluso curvar los

, a

la v

. Me dolía el pecho

e allí e hi

dé tres

nvencerme de que deb

os para re

entre las manos, lo primero

a de pie, cer

iado

o una esposa perfecta. Él mantenía la cabe

reparó en

encio. Cuando me volví hacia Carmela con el cuenco,

a y lo dejé con cuidado

mitó a tomar la cucha

u rostro se co

nios es es

tuve tiempo de retroceder antes de qu

isa. Un calor abrasador me quemó la pie

¡

ndome e intenté no

ún no había

Calhoun. Su taza sagrada. La únic

ta furia que no logr

cos contra

oda la cara y el impacto

r mi rostro. Me tambaleé y tuve que apoyarme contra la pared.

se pus

peligroso tono ámbar. Cada

gamma. ¿Qué intentaba

e resp

ada. Solo respiraciones cortas y una humillación q

se abrió

do por varios miembros del person

ela fue m

hubiera ensayado aquel momento. Corrió a refugiarse en sus brazos y h

.. Solo porque antes la regañé por interrumpirnos.

pad

ndo. El corazón me marti

pe

me preguntara qu

no lo

a y le susurró al oído alg

hacia alguien que

iera ha

rio en un setenta por ciento. Y asegúrate de que aprenda a prepar

ela con un brazo, la atrajo con suavidad

fue

regu

def

mirada en

cil, yo n

ngrando y humillada, mientras la puer

coraz

en pedazos que nadie se mo

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El Arrepentimiento del Alfa: Su Amor Verdadero Se Fue
El Arrepentimiento del Alfa: Su Amor Verdadero Se Fue
“Durante años fui suya. No su pareja. No su amor. Su amante. Su Gamma. Su sombra en la noche. El alfa Calhoun se encargó de que ningún hombre se atreviera a tocarme y de que ningún lobo osara siquiera mirarme. Yo era su posesión, su secreto, su pecado hecho carne. Y lo soporté todo: sus manos ásperas, su devoción oscura, sus besos con sabor a fuego y cadenas... porque, al menos durante un tiempo, él también fue mío. Hasta que ella volvió. Su pareja destinada. Su supuesto amor verdadero. Y, de un día para otro, dejé de ser alguien. Me apartó, me obligó a callar y me dejó consumirme a la sombra de un amor que, en realidad, nunca me había pertenecido. Pero eso es lo que pasa cuando un hombre como Calhoun te marca como suya... que nunca termina de soltarte. Lo que él no sabía entonces era que yo ya tenía un pie fuera de la puerta. Y cuando por fin abandoné su manada, me llevé conmigo mucho más que un corazón roto.”