El Regreso del Alfa Perdido

El Regreso del Alfa Perdido

Graxo

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Capítulo

Él la abandonó para protegerla. Ahora regresa para reconquistarla. Desde hace diez años, Armande vive con una herida que nunca ha podido cerrar: la partida repentina de Fadine, el hombre que amaba, el alfa de su manada, el padre que creía perdido para siempre. Él se fue una noche de luna llena, consumido por la culpa de haber estado a punto de destruir todo lo que amaba. Desde entonces, ella ha resistido sola, protegiendo a su familia, cargando el peso de una manada sin líder. Pero la luna no perdona a los cobardes, y jamás olvida a un alfa. Cuando Fadine reaparece, no lo hace como un simple visitante. Una amenaza acecha a la manada, un secreto de diez años sale a la luz, y Armande deberá elegir: rechazarlo por segunda vez, o darle una última oportunidad de reparar lo que se rompió. Entre el fuego de un amor que nunca se apagó, la ley implacable de la luna, y una familia dispuesta a todo por reconstruirse, **El Regreso del Alfa Perdido** es la historia de una redención, una pasión que se niega a morir, y una noche de luna llena que lo cambiará todo. Atención: los capítulos 30 al 70 les reservan revelaciones y giros que no van a ver venir - prepárense, esa parte de la novela los va a marcar.

El Regreso del Alfa Perdido Capítulo 1 Diez Años de Silencio

La lluvia caía sobre Havenwood como si el propio cielo se negara a calmarse. Armande permanecía frente a la ventana de la gran casa de troncos, con una taza de té ya fría entre las manos, la mirada perdida en el bosque que bordeaba la propiedad. Diez años. Diez años observando ese mismo límite de árboles, esperando -sin admitirlo nunca en voz alta- ver salir una silueta de entre ellos.

Conocía cada rincón de ese bosque de memoria: el gran roble partido por un rayo en el oeste, el arroyo que serpenteaba hacia el sur, el claro donde, en otros tiempos, toda la manada se reunía para celebrar nacimientos, uniones, noches de luna llena tranquilas. Todo eso le parecía hoy pertenecer a otra vida, una vida en la que no cargaba sola con el peso de una familia rota.

-¿Mamá?

La voz de su hija, Solène, la sacó de sus pensamientos. La joven, de diecisiete años, con el cabello tan oscuro como el de su padre, estaba de pie en el marco de la puerta, los brazos cruzados, ya vestida para el entrenamiento.

-La luna llena es en tres días -dijo Solène-. El tío Broderick quiere que preparemos el terreno de entrenamiento.

Armande asintió, dejando la taza. -Ya voy.

Pero no se movió de inmediato. Tres días antes de la luna llena. El momento en que toda la manada -lo que quedaba de ella- se reunía para asegurarse de que cada transformación transcurriera sin incidentes. El momento en que, en otros tiempos, Fadine se erguía en el centro del círculo, alfa indiscutido, velando por todos ellos con esa autoridad tranquila que nunca se imponía por la fuerza, sino por el respeto que inspiraba de forma natural.

Todavía recordaba su propia primera transformación, joven y aterrorizada, y la manera en que él la había guiado, su voz calma atravesando el pánico que amenazaba con desbordarla. *No estás sola, Armande. Yo estoy aquí. Siempre estaré aquí.* Palabras que él mismo había terminado traicionando, a su manera, al marcharse sin siquiera mirar atrás.

Desde su partida, había sido Broderick, su hermano, quien había tomado las riendas. Un hombre bueno, leal, pero que nunca había tenido la envergadura de un alfa. La manada lo sabía. Armande lo sabía. Y ella pagaba el precio cada día, en las miradas preocupadas de los ancianos, en los murmullos que aún circulaban sobre "la manada sin líder".

Salió al porche, donde el aire frío del otoño terminó de despertarla. A lo lejos, ya distinguía a Broderick reuniendo a los jóvenes lobos cerca del claro, dando instrucciones con esa voz un poco demasiado suave para ser realmente escuchada por adolescentes llenos de energía contenida.

-Todavía piensas en él, ¿verdad?

Armande se sobresaltó ligeramente. Lillian, su cuñada, acababa de aparecer a su lado, con esa sonrisa ladeada de siempre.

-No sé de qué hablas -respondió Armande.

-Claro que no. -Lillian se apoyó en la balustrada del porche, cruzando los brazos con aire fingidamente despreocupado-. Diez años, Armande. Diez años mirando ese bosque como si algún día fuera a devolvértelo, como un paquete olvidado por el correo.

Armande apretó la mandíbula. No era enojo contra Lillian -era enojo contra sí misma, contra esa parte de ella que nunca había logrado cerrar del todo la puerta de su corazón.

-Se fue para protegernos -dijo por fin, con voz baja-. Pensaba que era un peligro para nosotros.

-Pensaba muchas cosas estúpidas, sí -replicó Lillian sin rodeos, como de costumbre-. Pero eso no le disculpa el habernos dejado solos durante diez años, arreglándonoslas, soportando las miradas de lástima de toda la región.

El silencio volvió a instalarse entre ellas, roto solo por las risas lejanas de Solène, que ya entrenaba para controlar su fuerza junto a los demás jóvenes de la manada, esquivando ataques simulados con una agilidad que recordaba dolorosamente a la de su padre.

Solène tenía apenas siete años cuando Fadine se marchó. Apenas lo recordaba -solo fragmentos, un olor a madera y lluvia, una voz grave que tarareaba por las noches antes de que se durmiera. Armande había tenido que ser ambos padres a la vez: la que le enseñaba a su hija a correr por el bosque sin lastimarse, y la que la consolaba, por las noches, cuando preguntaba por qué papá nunca había vuelto a verla.

-¿Sabes? -dijo Lillian tras un momento-. Broderick recibió un mensaje ayer.

Armande se volvió bruscamente hacia ella. -¿Qué tipo de mensaje?

-Del tipo que viene de la manada de Blackridge. Piden un encuentro. Oficial.

El corazón de Armande se encogió. La manada de Blackridge nunca había sido amistosa con la suya -un viejo conflicto territorial que se remontaba generaciones atrás, exacerbado desde que su propia manada ya no tenía un alfa fuerte para defenderla frente a sus reclamos sobre las tierras fronterizas.

-Sienten la debilidad -murmuró.

-Exactamente lo que pienso yo. -Lillian cruzó los brazos-. Broderick hace lo que puede, pero todos saben que no es...

No necesitó terminar la frase. Armande lo sabía. Toda la manada lo sabía. Sin un alfa al frente, eran vulnerables, y Blackridge probablemente solo esperaba el momento oportuno para demostrarlo, aunque eso significara provocar un conflicto abierto.

Bajó los escalones del porche, sintiendo la tierra húmeda bajo las botas, y se dirigió hacia el claro donde el entrenamiento estaba en pleno apogeo. Solène, al verla acercarse, dejó escapar un gruñido de concentración esquivando el ataque simulado de otro joven lobo, para luego responder con una finta que ni el propio Broderick había visto venir.

-Bien hecho -dijo Armande, con una sonrisa orgullosa a pesar de la inquietud que le apretaba el estómago.

Broderick se acercó a ella, secándose el sudor de la frente. -¿Te enteraste, lo de Blackridge?

-Lillian me lo acaba de contar.

Él suspiró, su mirada delatando un cansancio más profundo que el del entrenamiento. -No sé cuánto tiempo más podré mantener unida a esta manada, Armande. Necesitan a alguien... más fuerte que yo. Alguien a quien respeten sin tener que pedírselo.

-Haces lo que puedes, Broderick. Nadie te lo reprocha.

-Algunos sí. -Miró hacia el bosque, en la misma dirección en la que ella miraba cada mañana desde hacía diez años-. Sabes lo que murmuran. Que si Fadine no se hubiera ido...

Armande no respondió. ¿Qué podía decir? ¿Que Fadine había huido por miedo a sí mismo, aterrorizado ante la idea de volver a herir a quienes amaba? ¿Que su partida, por dolorosa que fuera, venía de un amor tan intenso que prefería exiliarse antes que arriesgarse a hacerles daño?

La noche empezaba a caer cuando por fin regresó a casa, agotada, dejando a Solène terminar su entrenamiento bajo la vigilancia de Broderick. Cruzó la sala sumida en la penumbra, encendió una lámpara, dejó su abrigo, y se detuvo en seco.

Un olor.

Familiar. Imposible de confundir, incluso después de diez años. Madera húmeda, lluvia, y algo más profundo, más animal, grabado en su memoria desde siempre como una huella que el tiempo nunca había logrado borrar.

El corazón le latió con más fuerza, sus sentidos de loba agudizándose al instante. Se volvió lentamente hacia la puerta-ventana del jardín, entreabierta, la cortina ondeando suavemente con el viento nocturno, como si la propia casa contuviera el aliento.

Allí, en la oscuridad del jardín, una silueta permanecía inmóvil, en el límite entre la luz de la casa y las tinieblas del bosque -una postura que ella habría reconocido entre mil, incluso con los ojos cerrados.

-Armande -dijo una voz grave, la que había creído no volver a oír jamás.

Se quedó paralizada, incapaz de moverse, incapaz de respirar, mientras diez años de dolor, ira y amor reprimido subían de golpe a la superficie, como una ola que creía haber domado por fin.

Fadine había regresado.

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El Regreso del Alfa Perdido El Regreso del Alfa Perdido Graxo Romance
“Él la abandonó para protegerla. Ahora regresa para reconquistarla. Desde hace diez años, Armande vive con una herida que nunca ha podido cerrar: la partida repentina de Fadine, el hombre que amaba, el alfa de su manada, el padre que creía perdido para siempre. Él se fue una noche de luna llena, consumido por la culpa de haber estado a punto de destruir todo lo que amaba. Desde entonces, ella ha resistido sola, protegiendo a su familia, cargando el peso de una manada sin líder. Pero la luna no perdona a los cobardes, y jamás olvida a un alfa. Cuando Fadine reaparece, no lo hace como un simple visitante. Una amenaza acecha a la manada, un secreto de diez años sale a la luz, y Armande deberá elegir: rechazarlo por segunda vez, o darle una última oportunidad de reparar lo que se rompió. Entre el fuego de un amor que nunca se apagó, la ley implacable de la luna, y una familia dispuesta a todo por reconstruirse, **El Regreso del Alfa Perdido** es la historia de una redención, una pasión que se niega a morir, y una noche de luna llena que lo cambiará todo. Atención: los capítulos 30 al 70 les reservan revelaciones y giros que no van a ver venir - prepárense, esa parte de la novela los va a marcar.”
1

Capítulo 1 Diez Años de Silencio

12/09/2026

2

Capítulo 2 Cara a Cara

12/09/2026

3

Capítulo 3 La Manada se Reúne

12/09/2026

4

Capítulo 4 El Camino hacia Blackridge

12/09/2026

5

Capítulo 5 Preparativos de Guerra

12/09/2026

6

Capítulo 6 La Cosa en la Oscuridad

12/09/2026

7

Capítulo 7 La Noche Más Larga

12/09/2026

8

Capítulo 8 La Noche de la Luna Llena

12/09/2026

9

Capítulo 9 La Batalla por Havenwood

12/09/2026

10

Capítulo 10 El Precio de la Victoria

12/09/2026

11

Capítulo 11 Después de la Tormenta

12/09/2026

12

Capítulo 12 Las Cenizas de la Ambición

12/09/2026

13

Capítulo 13 Decisiones y Sombras

12/09/2026

14

Capítulo 14 La Semilla de la Duda

12/09/2026

15

Capítulo 15 Grietas Invisibles

12/09/2026

16

Capítulo 16 El Veneno del Corazón

12/09/2026

17

Capítulo 17 El Último Recurso de Damek

12/09/2026

18

Capítulo 18 La Trampa

12/09/2026

19

Capítulo 19 La Alianza Final

12/09/2026

20

Capítulo 20 El Ajuste de Cuentas

12/09/2026

21

Capítulo 21 Justicia y Nuevos Comienzos

12/09/2026

22

Capítulo 22 Preparativos de un Nuevo Comienzo

12/09/2026

23

Capítulo 23 Los Votos

12/09/2026

24

Capítulo 24 Epílogo: Un Año Después

12/09/2026

25

Capítulo 25 Una Nueva Promesa

12/09/2026

26

Capítulo 26 La Noticia

13/09/2026

27

Capítulo 27 Preparativos Apresurados

13/09/2026

28

Capítulo 28 La Luna que Debe Resistir

13/09/2026

29

Capítulo 29 La Noche de Resistencia

13/09/2026

30

Capítulo 30 El Día de la Boda

13/09/2026

31

Capítulo 31 Meses de Espera

13/09/2026

32

Capítulo 32 Señales de Alarma

13/09/2026

33

Capítulo 33 El Nacimiento

13/09/2026

34

Capítulo 34 Los Primeros Días de Luna

13/09/2026

35

Capítulo 35 Una Visita Inesperada

13/09/2026

36

Capítulo 36 Secretos del Pasado

Hoy, a las 20:16