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-Si te vas, no regreses. Isabella Montoya lo miró por última vez y sonrió. -Tranquilo. Esta vez, aunque me ruegues, tampoco regresaré. Isabella Montoya no nació para ser amada a medias, pero termino entregándolo todo a un hombre. Heredera de una familia poderosa, renunció a su apellido, a su fortuna y a su brillante futuro para casarse con Julián Navarro: un empresario divorciado en bancarrota, con dos costales. Durante seis años Isabella se convirtió en una excelente madre sin dar a luz y una esposa incondicional llevando a la cima la empresa de su marido. Cuando todo iba perfecto, la exesposa de su marido volvió, dispuesta a recuperar lo que había dejado atrás y él, cegado por un amor que nunca murió, la humilló, la reemplazó, la descartó. Y entonces Julián descubrió su peor error: Isabella nunca había sido una mujer común. Era la heredera de una de las familias más poderosas del país. Sin ella, su imperio comenzó a caer. Cuando Julián finalmente se arrodilló para pedirle que regresara.
En Puerto Azul, en la mansión Navarro se celebraba con éxito una gala benéfica.
Isabella Montoya sobresalía entre la multitud, envuelta en un vestido rojo que acentuaba su elegancia y hacía imposible no mirarla. Sonreía con naturalidad mientras conversaba con los invitados, cuidando cada detalle de la noche.
Había organizado aquella gala durante semanas, no se podía permitir que algo saliera mal, ya que significaba mucho, no solo celebraba el éxito de su esposo Julián Navarro, era su regresó a la alta sociedad.
Sus ojos se llenaron de amor mientras una leve sonrisa se dibujaba en sus labios, al ver a su esposo rodeado de empresarios e inversionistas, como su esposa no podía evitar sentirse orgullosa. Años atrás, él lo había perdido todo. Sin embargo, contra toda expectativa, logró reconstruir su imperio desde las ruinas y llevar la empresa nuevamente a la cima del mercado.
-Felicidades, Julián. Por fin lo lograste.
-Deberíamos colaborar pronto.
-No solo triunfas en los negocios, también tienes una familia envidiable. Mi esposa siempre dice que cuando un hombre tiene una buena esposa a su lado, lo tiene todo. Te envidio.
Julián asintió con calma. Sabía que su esposa merecía todo el mérito. En sus peores momentos, ella no se había ido. Como esposa y como madre, había asumido ese papel con una entrega absoluta.
-Gracias, he tenido suerte de tenerla a mi lado. Nada de esto habría sido posible sin el esfuerzo de todos estos años. -dijo Julián, alzando ligeramente la copa de vino en un gesto discreto-. Cuando quieran, podemos hablar de negocios.
-Con todo respeto, Sr. Navarro -intervino un hombre con una sonrisa-, su esposa Isabella, es el tipo de mujer que cualquiera admiraría.
-Joven, elegante e hermosa -añadió otro- y con un carácter envidiable. No cualquiera aceptaría criar a dos niños como si fueran suyos, y menos sin una sola queja.
En ese momento, un bullicio en la entrada hizo que todos volvieran la mirada. Una mujer apareció en el umbral, el cansancio marcado en el rostro y la ropa vieja y arrugada. Sin detenerse, echó a correr hacia el salón, pero pronto fue detenida por dos guardias de seguridad.
-¿¡Priscila!? -Julián exclamó, sin poder ocultar su sorpresa.
El nombre cayó como un golpe seco.
Priscila.
El corazón de Isabella dio un vuelco. Antes de poder reaccionar, el pañuelo con el que limpiaba las migajas de la boca de los niños resbaló de sus manos y cayó al suelo. Giró apenas la cabeza y lo vio.
Su esposo ya caminaba con prisa hacia Priscila, con una mezcla de nervios y anhelo demasiado evidente, que la dejó sin aliento.
Isabella apretó los dedos con suavidad, obligándose a mantener la compostura.
Un guardia de seguridad habló con firmeza: -Señor Navarro, esta mujer ha entrado a la fuerza, no tiene invitación.
-¡Suéltala! -La voz de Julián fue inmediata.
Los murmullos comenzaron a crecer, todos sabían quién era Priscila, su amor de juventud, su exesposa ... y la madre biológica de los niños que Isabella había criado como propios.
-¿Priscila ... de verdad eres tú? -Julián la sujetó del brazo, incrédulo, su mirada vaciló un segundo, la Priscila que recordaba era luminosa, segura, llena de vida y la mujer que tenía frente a él parecía apenas una sombra de aquello.
A la distancia, Isabella observaba en silencio, cada emoción que él no se molestaba en ocultar, y aquello la incómodo.
-Julián... yo... -la voz de Priscila temblaba-. Extrañaba mucho a los niños. Solo quería verlos, no vine a causar problemas. Perdóname. -Sus ojos enrojecidos miraba a los niños con una mezcla de anhelo y dolor que resultaba imposible ignorar.
Julián sintió un golpe en el pecho.
Los murmullos comenzaron a extenderse entre los invitados.
-¿No es ella...?
-La exesposa de Julián, antes su familia tenía tanto dinero como los Navarro.
-Se casaron jóvenes, pero desapareció después de divorciarse y tener a los gemelos.
-Entonces, ¿es la madre verdadera?
-Pobre Isabella.
Las miradas se clavaron en Isabella que permanecía de pie, sosteniendo a los niños, mientras su esposo se desvivía por otra mujer frente a todos, sin importarle su dignidad.
-Yo no quise dejarlos, después del parto...mi salud era mala. -dijo Priscila con voz quebrada-. Mi familia se fue a la quiebra, no quería ser una carga para ti. Sé que desaparecer estuvo mal, pero los niños no tienen la culpa, asi qué por favor, cuídalos. -Sus palabras dejaron una sombra incómoda en el ambiente.
Julián frunció el ceño. ¿Había estado enferma todo este tiempo? ¿Se había ido para no arruinarle la vida?
-Debo irme... -murmuró Priscila-. Suéltame...
-No. Espera -dijo Sebastián negándose a soltarla.
Los invitados intercambiaron miradas, incómodos, pero nadie dijo nada. ¿Quién podía intervenir? Al final ella era la madre.
En ese momento, Laura la melliza menor alzó la cabeza. -Mamá, ¿quién es esa señora que papá está abrazando?
Santiago frunció el ceño. -¿Por qué papá la abraza?
Todos escucharon claramente las preguntas de los niños.
Julián se quedó inmóvil por un instante, como si acabara de recordar algo importante.
-Disculpen la gala debe terminar aquí. Les agradezco su presencia. -Los invitados no tardaron en marcharse.
Una vez solos, Julián limpió las lágrimas del rostro de Priscila. -No llores. Eres su madre puedes quedarte con ellos esta noche.
Priscila levantó la mirada, sorprendida. -¿De verdad? -pregunto y enseguida miró a Isabella-. Señora Navarro... por favor, solo quiero estar con mis hijos. ¿Puedo quedarme?
-Está bien -respondió en voz baja. Igual no es que se pudiera negar.
Al escuchar su respuesta el alivio cruzó el rostro de Julián.
-Preparen la habitación de invitados -ordenó al personal-. Y que quede impecable; ya saben lo exigente que es Priscila con la limpieza.
A Priscila se le iluminaron los ojos, el recordaba ese detalle y eso solo le decía que el no la había olvidado.
Isabella, en cambio, no dijo nada, solo bajó la mirada.
Priscila se acercó a los niños y se agachó para acariciarlos, pero ellos retrocedieron de inmediato, su expresión se quebró.
-Julián... ¿me odian?
-Laura, Santiago -intervino él con firmeza-. Ella es su única madre quien los cargo por nueve meses y les dio la vida. Díganle, mamá.
Isabella lo miró, atónita. ¿Y ella qué era, entonces? Todo lo que había hecho, ¿acaso no significaba nada?
-¡No! -gritó Santiago-. ¡Ella no es nuestra mamá! ¡Nuestra mamá está aquí! -Se aferró a Isabella, escondiéndose detrás de ella.
Laura apretó los labios. -No me importa eso. Mi mamá es quien me cuida, y esa es Isabella.
El mayor arrepentimiento de mi ex marido
Hong Jig
Romance
Capítulo 1 Su regreso
02/09/2026
Capítulo 2 La rutina que compartían
02/09/2026
Capítulo 3 Dejado de existir
02/09/2026
Capítulo 4 Humillación profunda
02/09/2026
Capítulo 5 Una madrastra siempre será una madrastra
02/09/2026
Capítulo 6 Atrapado por la nostalgia
02/09/2026
Capítulo 7 Divorció
02/09/2026
Capítulo 8 El divorció ya era demasiado
02/09/2026
Capítulo 9 Amante como esposa
02/09/2026
Capítulo 10 Tristeza y angustia
02/09/2026
Capítulo 11 Grandes conflictos
02/09/2026
Capítulo 12 No le gustaba juzgar por los orígenes
02/09/2026
Capítulo 13 Alcohol para ahogar sus penas
02/09/2026
Capítulo 14 Fiebre
02/09/2026
Capítulo 15 Emergencia familiar
02/09/2026
Capítulo 16 Tacones y ropa ajustada
02/09/2026
Capítulo 17 Demasiado directa
02/09/2026
Capítulo 18 Cualquier palabra mal dicha
02/09/2026
Capítulo 19 El lujo de andar con tu ex
02/09/2026
Capítulo 20 Un reproche disfrazado
02/09/2026
Capítulo 21 Un control adecuado
02/09/2026
Capítulo 22 Bajo el mismo techo
02/09/2026
Capítulo 23 Mantener la distancia
02/09/2026
Capítulo 24 Demasiado perfecto
02/09/2026
Capítulo 25 Empezar a trabajar
02/09/2026
Capítulo 26 Cuándo hablar y cuándo callar
02/09/2026
Capítulo 27 Obedientes y bondadosos
02/09/2026
Capítulo 28 Entorno humilde
02/09/2026
Capítulo 29 Entre un aficionado y un profesional
02/09/2026
Capítulo 30 Competidores
02/09/2026
Capítulo 31 Bajo qué circunstancias
02/09/2026
Capítulo 32 Hostilidad
02/09/2026
Capítulo 33 Desfilaron años de rutina
02/09/2026
Capítulo 34 Asegurar el saldo final
02/09/2026
Capítulo 35 Hablar en detalle
02/09/2026
Capítulo 36 Impulso
02/09/2026
Capítulo 37 Una vida fácil
02/09/2026
Capítulo 38 Quién jugaba a dos bandas
02/09/2026
Capítulo 39 Caprichos
02/09/2026
Capítulo 40 Ganas de verla
02/09/2026