ró en su mente, cargada de una dulzura melanc
ue las campanas doblaron por tus padres; mi corazón
unque sea una hora, y ven a verme a la casa
ozco y recordarte que, entre tanta traición,
uerza. La audacia de Aurora
sus padres y a llamarlo "su Alfa" como s
a visto, con sus propio
golpe seco y cortante a través del enl
con la fuerza de un decreto-. No utilices mi
traición, y tu piel no es más que el recordatorio
tienes un lugar en mi mundo,
o, pero el sollozo desesperado de ella lo
tu mente...» -suplicaba ella, su vo
ro te amo. Solo quiero estar a tu lado en este momento tan
as clavarse en sus palmas. El descaro de sus súplicas s
tenció con una frialdad absoluta-. No vuelvas a invocar m
el enlace con una violencia psíqui
ientras el frío en su pecho se expandía sin treg
quiv
ard, él se encargaría de que el reino ent
mucho antes de que el primer rayo de sol r
ndijas de la piedra, pero el peso de la noche anterior y
lace mental
amente, sintiendo el eco de su p
n, señor», respondió ella de inmediato, c
o a la hora pactada. Tengo a un equipo trabajando e
para el palacio -ordenó Dianco con voz r
tenimiento esencial; recuerda que el pe
o sé,
ebe funcionar. ¿Sabes algo de mi hermana
che, señor», confirmó Safari sin perder el paso. «Están baj
é allí a que llegues para que entremo
tra en el despacho. Lo est
rse el cinto con movimie
los pasillos gélidos del palacio hasta llegar al despacho, donde e
emne-. Lo espero con un informe detallado para que tenga conocimiento pleno
cerró la puerta a sus esp
co la tomó, la abrió de inmediato y comenzó a leer.
lamó poco después, dejando escapar
la reunión, Otelo -añadió, cerrando la carpeta co
es de enfrentar a esos hombres -advir
sintiendo una punzada de a
é habla
de inteligencia confirman que Dino está fuera del continente; además, hay u
ndo cada palabra mientras la sangre
l está detrás de la muerte de mis padres. De
n equipo trabajando para rast
uelta para empr
cosa -lo detu
ó Dianco deteniéndose
con piel de cordero dentro del Con
apoyo. Vamos para el Centro de
nían a salir, Safari abrió la puerta del
días, comandante -saludó e
-respondieron al un
a la salida -indi
llegaron al Centr
la estabilidad y la gloria del reino, se sentía ahora gélido
Consejo aguardaban alreded
rcambiando miradas cargadas de un esceptici
», decían sus ojos; «¿Tendrá la fuerza para
telo dio un paso al frente, rompiendo la quietud con una vo
fana -anunció, barriendo la sala con una mirada de acero-. Present
una sonrisa cómplice con Bodi, el consejero de econ
edia de los reyes, por supuesto -
laridad. El príncipe Dianc
no ha despertado por completo no tiene la potestad legal para tomar dec
as de los consejeros. Se sentían seguros, e
sa, apoyando las palmas de las manos sobre la fría superficie
glaciar se clavó di
ervino co
aciones, necesitamos que informen verbalmente sobre la
nta con fingida suficien
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