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que su lobo interno rompería las cadenas para reclamar el tr
gre monárquico no despertaba sino hasta los veinticinco años, dejándolo temporal
spacho de su padre olía a p
o de lo sucedido lo atormentaba, una tormenta de pensamientos que fue interr
gravedad de hierro que confirmó los
o firme, la armadura tintineando a
char, Dianco -dijo el
a, clavando sus ojos
e refiere
iga del lobo lo que les arrebató la vida. Sus órganos est
as, sintiendo una furia he
o. Imaginé que
na -murmuró el general, y su voz sonó centras dormían, apagando a sus lobos antes d
ona de Luna? -preguntó
ndetectable que paraliza el sistema ner
defenderse. Su lobo interno fue apagado antes de pode
ta fuerza que las yemas de sus
es... Algún día l
ser yo quien le haga
l despacho; la fría calma de su estirpe, conteniendo la respiración a
por la presión sorda de su frustración y e
o, Otelo. Yo me encargaré de informar a la
s de inmediato. Nadi
adas y el personal sospechoso está confinado en las mazmorras -informó Otelo ant
andante -resp
us demonios y un torbellino de preguntas: ¿Quiénes están det
plomizo y denso, mientras el tañido fúnebre de las campanas de l
la Plaza de los An
a rectos como lanzas, seguido por su hermana Lira, que l
s, bajando la cabeza con profundo respeto y tem
mol blanco esperaban bajo el Gran Arco de los
do, sintiendo el peso
uso una mano sobre el mármol
Me distraje mientras el enemigo cruzaba tu puerta. Pero te juro por mi linaje q
icada por su naturaleza alfa, retumbó en cada
un Rey y a una Reina que amaron este suelo. Ho
lda, traicionados por aquellos que comían
titud como una ola contenida. Dianco levantó
ará con la manada ahora que las sombras han entrado al palac
esa para los traidores. Iniciaremos una purga
los cómplices, ni ol
los miembros del Consejo se interpuso sutilmente en su camin
cerrar fronteras sin la aprobación del Consejo es una imprudencia
rededor de ambos pareció descender v
ano con una intensidad tan letal que el consejero
para arrancar la cabeza de los traidores. Y si el Consejo intenta interponers
ó con torpeza, perdién
greso al palacio, con el eco de sus bot
sa pesada. Se hundió en la silla de cuero de su escritorio, sintiend
de madera detrás de ella con absoluta discreción, su
nidad profesional que ocultaba cualquier temblor-. La princesa Lira está
ta de los documentos, la voz ronca por el cansancio-.
Los consejeros
l joven alfa cortó el aire como un cuchillo-. A pa
retiró del despacho, dejando a su
el enlace mental con Otelo. Su voz resonó e
terroga a cada uno de los trabajadores confinados e
es está desaparecido. Búscalo hasta debajo de la
de inmediato, sintiendo el peso del
ración familiar y punzante en la base de su cráneo; una conexión que recon
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