di
de mi ciudad natal para no volver a verlo nunca, sin embargo siguió apareciendo, sigue
Layla, la dulce Layla que no rompe un plato. La estudiante más destacada, la políglo
ue era ju
liza imp
a notas pésimas, la que se pasaba los días acosa
ca será
nunca costará
lían decírme. Lloró al recorda
hermana. En venganza quemaron años de trabajo, quemaron m
ashb
usieron en el jardín. Dos mucamas sostuvieron mis
da mi vida. Ni siquiera cuándo murió mi
ase, "el dolor te
lla hubiera trabajado más de veinte años en su casa, ni siquiera mi hermana fue, nadie estuvo conmigo en ese día tan triste. En mi corazón tenía la esperanza de ver a Luke, quizás yo era una mol
ío que un iceberg. El no se compade
s. Eres una ver
erramando lágrimas. - Hoy no podré soportar tu
e adelante. A mí déjame en paz. - Fuí ingenua al pensar que vino a darme el pésame, a apoyarme, a consolarme. Vino por
mado desde los siete años. ¿Cómo? ¿Cuándo empezó eso? ¿Se
o por qué lo haría? ¿Qué derecho
sé. Quizás era por qué ella nunca hizo nada para ganarse su afecto. Quizás por qué e
de ti. ¿Por qué tenías que aceptarlo a él? - Todo en mi
ke me
no te gustaba, todo el tiempo estuviste fingiendo. Fingiste que me apoyarme
ovían. El cuadro frente a mi estuvo vacío por semanas. No pod
Ese era mi lugar seguro. Un día decidí salir. La falta de
o del futuro me detuviera, todo había estado tranquilo en la ca
mar el sol y un
Dijo Layla al verme. La Ignore y
r mal. Mi madre llamo una ambulancia y se la llevaron al hospital. Quizás era una traido
pasa? - Nunca me había pegado, regañado y gritado si, pero golpeado jamas
te? ¿Estás tan
ía que quería matar a alguien, era a mi, no tenía que ser muy inteligente p
o a mi hijo, vas a pasar el r
xo? Era obvio que si, ella no quedó embarazada del espíritu santo. Imaginé a ellos dos en la cama y me dieron ganas de vomitar,
me agarró de los hombros. Puso tanta p
s lastimand
ydia. Mi bebé no ser
staban culpando a mi? ¿Qué se supone qu
en mi estudio pidién
si el se lo proponía yo podía pasar el resto de mi vida en ese sitio, su familia era la más poderosa del país, un chasquido de sus dedos y mi vida estaría arruinada para siempre. - Dios salva a s
aquen
á, ¿qué
es padre. Me equi
madre. El solía ser frío conmigo, pero de vez en cuando notaba cierta calide
ara ti señorita. - El dolor no me importo. Al ver que se
de llevan
l que pinte a los tres años, y el último de hace un año se volvieron cenizas. Sólo quedaba el de mi Nana conmigo, era el más importante
uego. - Vi a Luke en una esquina. - Luke por favor. Dile que no lo haga. - Suplique. El me vió como si estuviera disfrutando mi dolor. Mi papá hizo un gesto con la ma
on el pasar de los años. Envidia, resentimiento, rabia, dolor, odio. Hasta ese día supe que tenía todas esa emociones atoradas en mi pecho,
on una determinación que no sabía existía en mi. - No quemaste mis sueños. Me quemaste a mi. Acabas de perder a tu hija. Y grábate bien esto. - Aparte mis malditas lágrimas. - Nunca me vas a recuperar. - Sonreí. - Tu no renuncias a mi. Yo renunció a ti. A mi madre. Y toda esta maldita familia. - Su mano de nuevo se levantó para golpearme. No se de dónde saqué la fuerza, pero logré sostenerle el
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