El Reemplazo Perfecto
ustes de emergencia con alfileres ocultos para adaptar la seda a la figura más esbelta de Iris, ella se miraba en el espejo.
ido; se había quedado allí, supervisando la transfo
de Iris, el mundo se volvió borroso y suave. Sus ojos, antes
dose a ella-. Camina con la barbilla en alto. Si alguien nota la diferencia antes de los votos, la nar
mana, que Julian le había arrebatado a su madre para p
rándose por el velo-. Seré la mujer que sa
razo. El contacto a través de la tela de su esmoquin era sól
tados. Adentro, Iris repasaba mentalmente los estados financieros del Grupo Thorne. Sabía que la división de logística era la joya de la corona que su padre es
sillo que parecía infinito. Quinientas personas se pusieron de pie al unísono. E
o para adelantarse hacia el altar, tal como d
o. Su rostro estaba rojo por el esfuerzo de fingir una sonrisa paternal, per
nupcial empezaba a sonar-. Camina, sonríe y reza para que Julian m
ndió ella con una calma que lo hizo tambalearse
de la ciudad y los socios de Julian. Cada paso que daba con los zapatos de seda blanca era un paso hacia una nueva identidad. S
enamorado; parecía un rey recibiendo un tributo de guerra. Sus o
ironía sangrienta. Arthur entregaba a la hija que odiaba al hombre que planeaba destruirlo, creyendo que estaba co
el sacerdote sobre la fidelidad y el amor eterno, y tenía que reprimir el deseo de reí
s a esta mujer como tu esp
o vacilación. Él sabía exactamente a quién estaba aceptand
Bianca
usación. Por un segundo, el pánico la atenazó. Si decía "Acepto" bajo ese nombre, ¿se
ndo la voz lo suficiente para que las prim
tras. "¿Ha dicho Iris?", "¿Dónde está Bianca?". Arthur Thorne, en la primera fila
dido, miró a Julian.
tía réplicas-. El nombre en la licencia matrimonial qu
l poder que emanaba de Black
orgado, yo los declaro marido y
manos, grandes y seguras, se posaron en los bordes del velo.
No era la belleza clásica y solar de Bianca; era la belleza lunar, fría
se agrietó. No esperaba que ella se viera tan... imperial. Iris no
ía, pero Iris sintió la chispa de una conexión peligrosa. Había fuego bajo el
bios, de modo que solo ella pudiera oírlo-. Espero que e
ía una expresión de furia que habría asustado a cualquiera. Iris simplemente les dedicó una incli
lashes de las cámaras eran constantes. Los periodistas gritaban preguntas desde la entrad
da a su costado, protegiéndola con su cue
ultitud amortiguado, Iris soltó un suspiro que no sabía que estaba reteniend
amos -di
noticias que ya inundaban las redes-. Tus padres intentarán hablar contigo en la rec
hija invisible de Arthur Thorne. Soy la esposa de Julian Blackwood. Y s
Una sonrisa casi impercept
mbre desesperado, y un hombre desesperado es capaz de cualquier cosa
la ventana cómo se alejaban de l