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El Reemplazo Perfecto

Capítulo 2 El Velo de la Discordia

Palabras:1414    |    Actualizado en: Hoy, a las 09:53

ustes de emergencia con alfileres ocultos para adaptar la seda a la figura más esbelta de Iris, ella se miraba en el espejo.

ido; se había quedado allí, supervisando la transfo

de Iris, el mundo se volvió borroso y suave. Sus ojos, antes

dose a ella-. Camina con la barbilla en alto. Si alguien nota la diferencia antes de los votos, la nar

mana, que Julian le había arrebatado a su madre para p

rándose por el velo-. Seré la mujer que sa

razo. El contacto a través de la tela de su esmoquin era sól

tados. Adentro, Iris repasaba mentalmente los estados financieros del Grupo Thorne. Sabía que la división de logística era la joya de la corona que su padre es

sillo que parecía infinito. Quinientas personas se pusieron de pie al unísono. E

o para adelantarse hacia el altar, tal como d

o. Su rostro estaba rojo por el esfuerzo de fingir una sonrisa paternal, per

nupcial empezaba a sonar-. Camina, sonríe y reza para que Julian m

ndió ella con una calma que lo hizo tambalearse

de la ciudad y los socios de Julian. Cada paso que daba con los zapatos de seda blanca era un paso hacia una nueva identidad. S

enamorado; parecía un rey recibiendo un tributo de guerra. Sus o

ironía sangrienta. Arthur entregaba a la hija que odiaba al hombre que planeaba destruirlo, creyendo que estaba co

el sacerdote sobre la fidelidad y el amor eterno, y tenía que reprimir el deseo de reí

s a esta mujer como tu esp

o vacilación. Él sabía exactamente a quién estaba aceptand

Bianca

usación. Por un segundo, el pánico la atenazó. Si decía "Acepto" bajo ese nombre, ¿se

ndo la voz lo suficiente para que las prim

tras. "¿Ha dicho Iris?", "¿Dónde está Bianca?". Arthur Thorne, en la primera fila

dido, miró a Julian.

tía réplicas-. El nombre en la licencia matrimonial qu

l poder que emanaba de Black

orgado, yo los declaro marido y

manos, grandes y seguras, se posaron en los bordes del velo.

No era la belleza clásica y solar de Bianca; era la belleza lunar, fría

se agrietó. No esperaba que ella se viera tan... imperial. Iris no

ía, pero Iris sintió la chispa de una conexión peligrosa. Había fuego bajo el

bios, de modo que solo ella pudiera oírlo-. Espero que e

ía una expresión de furia que habría asustado a cualquiera. Iris simplemente les dedicó una incli

lashes de las cámaras eran constantes. Los periodistas gritaban preguntas desde la entrad

da a su costado, protegiéndola con su cue

ultitud amortiguado, Iris soltó un suspiro que no sabía que estaba reteniend

amos -di

noticias que ya inundaban las redes-. Tus padres intentarán hablar contigo en la rec

hija invisible de Arthur Thorne. Soy la esposa de Julian Blackwood. Y s

Una sonrisa casi impercept

mbre desesperado, y un hombre desesperado es capaz de cualquier cosa

la ventana cómo se alejaban de l

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